El ingeniero y directivo vasco del sector de la automoción José Ignacio López de Arriortua ha fallecido a los 84 años de edad en su casa de Busturia, según ha podido saber este medio. Nacido en Amorebieta en 1941, fue contratado en 1980 por General Motors, compañía que ayudó a reflotar. En 1993 pasó a Volkswagen, donde fue nombrado vicepresidente, un puesto en el que mantenía el deseo frustrado de construir una fábrica en Amorebieta, algo que ya quiso hacer de la mano de la compañía estadounidense. General Motors lo acusó de fraude, espionaje industrial y robo de documentos confidenciales para llevarlos al fabricante alemán, una disputa que acabó de manera extrajudicial y por la cual la empresa germana tuvo que desembolsar 100 millones de dólares y comprometerse a comprar piezas a su competidor.
"Es el único proyecto que no me ha salido en mi vida", lamentó en una entrevista en este diario en 2014, cuyo sueño siempre fue construir una planta automovilística en su localidad natal, Amorebieta, aunque finalmente Volkswagen decidió llevarla a Polonia por su bajos costes.
Pese a ello, López de Arriortua está considerado como uno de los ejecutivos de la automoción más importantes de Europa de las últimas décadas por su capacidad para innovar. En 1998 sufrió un grave accidente de circulación del que logró recuperarse, aunque posteriormente se retiró del mundo activo.