Ander AñibarroAlcalde de Llodio

“Nuestra localidad ya está en rojo. Toca insistir en limitar al máximo la actividad social”

07.11.2020 | 23:56
“Nuestra localidad ya está en rojo. Toca insistir en limitar al máximo la actividad social”

Añibarro analiza la situación de la pandemia en su municipio, que atraviesa por una situación “complicada”, aunque pide calma al encontrarse “más preparado”.

Llodio – El municipio de Llodio ha alcanzado esta semana una tasa de contagios que le ha hecho pasar al preocupante color rojo marcado por el departamento vasco de Salud para significar el estado de la covid-19 en los municipios. Una realidad ante la que el alcalde, el jeltzale Ander Añibarro, pide calma "porque estamos más preparados que en marzo", pero que para ser revertida necesita de la colaboración ciudadana para limitar al máximo la actividad social. El Ayuntamiento, por su parte, ya ha tomado medidas en todo lo que es de su competencia, al tiempo que continúa ajustando recursos a necesidades reales, intentando que los gastos no previstos que ha ocasionado la pandemia afecten lo mínimo posible al plan de legislatura. El presupuesto municipal de este ejercicio 2020 ha cumplido con el guión, quitando fiestas y tirando de remanente. El del próximo 2021, que ya contempla los gastos extra asociados al coronavirus, espera llevarse a aprobación plenaria este mismo mes de noviembre.

La mesa de crisis volvió a la agenda municipal este mismo lunes. ¿Es un regreso a la casilla de salida?

–Rotundamente, no. Aunque nos encontremos ante una situación parecida a la de marzo, ahora sí tenemos precedentes y sabemos cómo actuar y a qué atenernos, y eso es una diferencia sustancial. Tenemos más información, no mucha más, pero tenemos y el sistema de módulos –con consultas médicas, de reanimación y pruebas PCR– colocados en el exterior del centro de salud por Osakidetza, para reducir al máximo la posibilidad de contagio, está funcionando, que no es poco.

Los datos epidemiológicos no invitan al optimismo€

–Ciertamente, la situación es complicada. Nuestro semáforo de covid-19 ha pasado de naranja a rojo, y soy muy consciente, como enfermero que soy, de que la cifra va a seguir subiendo.

Ya han anunciado que no va a haber desfile de Olentzero ni cabalgata de Reyes, en el SAC solo se atiende con cita previa y se ha suspendido la actividad presencial en el Euskaltegi, así como los talleres de la casa de cultura. ¿Qué otras medidas se van a adoptar?

–El Ayuntamiento seguirá prestando la totalidad de sus servicios sin excepción y siempre que sean compatibles con las medidas de contención de la pandemia que, cabe recordar, no las dictamos nosotros, sino las instituciones superiores. A nosotros nos corresponde adaptar esas normas a la realidad de nuestro municipio y, en este sentido, lo primero es predicar con el ejemplo actuando allí donde tenemos competencia, como es el caso de tener que pedir cita previa antes de acercarse al Servicio de Atención a la Ciudadanía con el objetivo de evitar aglomeraciones y permitir, de este modo, la prestación del servicio de manera segura y eficaz. En cuanto al Euskaltegi, tuvo que cerrarse tras detectarse casos de covid-19, pero su actividad sigue de forma telemática y, para ello, hemos facilitado equipos al profesorado. De igual forma, para hacer uso de cualquier espacio municipal, como es El Casino del Parque Lamuza por parte de cualquier asociación, es obligatorio elaborar un plan de contingencia.

¿Y fuera de las instalaciones públicas?

–A la población se la ha solicitado limitar al máximo la actividad social, posponiendo sus reuniones familiares o con amistades a momentos más propicios, así como recomendado la práctica deportiva al aire libre de manera individual o por núcleo convivencial limitando, en la medida de lo posible, su ejercicio en recintos cerrados. Sabemos que es muy complicado. Todos queremos seguir haciendo vida normal y más cuando sabemos que hay un posible nuevo confinamiento a la vista, pero la evolución de la pandemia es muy negativa y exige que toda la ciudadanía sea consciente de la situación y de la trascendencia de la misma, tanto en nuestra salud como en nuestra economía y, por ello, ruego encarecidamente a toda la población una actuación responsable en su actividad diaria. De momento, son recomendaciones que esperamos no lleguen a prohibiciones.

Llodio también ha sufrido pequeños altercados en protesta por el toque de queda, la movilidad limitada a municipio y demás medidas que ha traído el estado de alarma.

–Sí, por desgracia. Han sido casos de pintadas en edificios del parque Lamuza, quema de contenedores y similar. Intentas que, dada la situación, lo primero sea concienciar y en último recurso, sancionar. Pero hay casos en los que no se puede ser permisivo y se han puesto multas. La tarde-noche de Halloween fue horrorosa, agentes que harían falta en control de aglomeraciones, como los que llevan a diario en entrada y salida de colegios, teniendo que andar detrás de unos niños y sus fechorías, por no denominarlos vándalos.

La hostelería está ya cerrada. ¿Se han entregado ya las ayudas prometidas?

–Dimos la orden de pago hace tres semanas. En concreto, la partida ascendía a 250.000 euros, de los que se han repartido 174.000 entre 206 solicitudes, de las 274 recibidas, ya que 41 han sido denegadas por no cumplir los requisitos. No obstante, estas personas tienen la oportunidad de subsanar la información presentada o incluir nuevos datos para poder optar a las ayudas que, cabe recordar, eran un complemento a las que ofrecen otras administraciones públicas, dirigido a subvencionar el alquiler de local, suministros, salarios y otros gastos operativos de negocios susceptibles de recibir la prestación extraordinaria por cese de actividad. No somos competentes en esta materia, pero se ha hecho un esfuerzo para dar un balón de oxígeno a este sector. Está mal, no nos vamos a engañar, y con mucha incertidumbre y temor ante un nuevo confinamiento y el cierre de sus negocios. Con los 76.000 euros no distribuidos se van a diseñar nuevos programas de ayudas para nuestro comercio, hostelería y pequeñas empresas.

Con la que está cayendo hay mucha gente que no entiende la subida de impuestos anunciada, de cara a 2021. ¿Puede explicarla?

–Básicamente es una actualización muy moderada, tras muchos años de congelación, y de cara a poder hacer frente al incremento de gastos, sobre todo en limpiezas y desinfecciones, que ha traído la pandemia y las cuales están presupuestadas en medio millón de euros anual sobre el coste habitual. El nuevo contrato de limpieza viaria saldrá a concurso el año próximo y, lógicamente, subirá el precio de licitación por este motivo. Cuando entramos a gobernar ya se avisó que íbamos a revisar todas las tasas, existe una Ley europea que nos obliga a revertir en los recibos el coste integro de los servicios y, ahora mismo, estamos lejos de cumplirla. El servicio de recogida de basuras, por ejemplo, cuesta 1,4 millones y, mediante el impuesto, solo percibimos un millón. Dicho de otro modo, cada hogar paga 55 euros, cuando deberían ser 85. Es algo que no se sostiene y obliga a hacer ajustes. De hecho, tenemos un estudio al respecto que nos indicaba que la subida tenía que ser mayor, pero no lo hemos hecho, dada la situación de crisis en la que nos encontramos. En general se ha aprobado una subida del 2% (con algunas excepciones, tales como vehículos y basuras con un 5% o IBI, que se mantiene a la espera de revisión catastral), que supondrán a cada familia tipo medio un incremento fiscal de 12 euros al año. Lógicamente, esta cifra oscila en base a asuntos tales como si tienes un cochazo o no.

Con las nuevas tarifas del parking de camiones de Arantzar ha habido mucho revuelo.

–En este caso, como en el del cementerio, se ha ido a cubrir coste. No me parece de recibo que un municipio pague un servicio del que solo hacen uso empresas. En este caso, transportistas que, muchas veces, no son ni vecinos de Llodio. Tampoco me parece equitativo que se nos compare con Amurrio, por población. Nuestra presión fiscal está por debajo de municipios similares (18.000 habitantes), tales como Amorebieta en Bizkaia. En Álava no hay otro para compararnos.

En julio comentó que hasta el cierre del IVA del tercer trimestre del año no se iba a tener una fotografía de cómo culminará el año en materia presupuestaria. ¿La tienen ya?

–Mejor de lo que se esperaba, ya que la bajada del Fofel ha sido de dos millones de euros, en lugar de los 3,2 previstos. Pero aún así el presupuesto de 24,5 millones de euros que se aprobó para este ejercicio ha requerido de un importante reajuste de gastos, por todos los imprevistos que ha traído consigo la pandemia en materia de ayudas o, como antes comentaba, limpieza y desinfección de instalaciones que, solo con los colegios, ha supuesto un incremento de 200.000 euros. Con todo, se ha cubierto gracias al remanente de tesorería del que disponíamos y, quitando fiestas, no se ha tenido que renunciar a nada. El de 2021 se quiere llevar a aprobación plenaria el próximo día 23, y ya incluye el apartado de gastos covid-19, aunque nadie tiene la varita mágica para saber qué va a pasar a futuro.

¿Qué puede adelantar de las cuentas de 2021?

–En cifras es muy similar al de este año, porque el aumento fiscal no incrementa el presupuesto como he explicado, sino que equilibra el gasto extra que ha traído la pandemia. Son unas cuentas realistas, ante todo adaptadas a nuevas necesidades, y ajustado a nuestro plan de gobierno. No son los presupuestos que quisiéramos, pero es lo que nos toca. Todas las áreas hicieron su particular carta a Olentzero que, sumadas, implicaban un presupuesto de 26 millones de euros, y eso es imposible con la realidad actual.

Comente algún proyecto que se hará sí o sí, y otros que tendrán que esperar mejores tiempos.

–La nueva biblioteca seguro que se inaugurará este año en el edificio Frontoi Etxea del parque Lamuza, que rehabilitó hace tres años la Diputación alavesa con 1,2 millones de euros. El miércoles, de hecho, terminó el plazo de presentación de ofertas para equipar sus 750 metros cuadrados de superficie en tres plantas. Otro proyecto irrenunciable es el programa de asfaltados, del que se han priorizado las vías más urgentes, así como el ya iniciado reasfaltado y mejora de una docena de calles del casco urbano, tanto en el centro como en los barrios. En el lado opuesto estaría, por ejemplo, el caserío Etxebarri, un bien patrimonial protegido que, en base al plan de legislatura, hay intención de mantener y reconvertirlo en haurreskola; pero que, dado su mal estado, requiere de una inversión de más de un millón de euros que ahora mismo es impensable.

¿Y qué va a pasar con el Antzoki de Altzarrate? ¿Se han sacado a la venta las parcelas de Latiorro para financiar su construcción?

Desde el equipo de gobierno seguimos con la intención de que la obra de inicio esta legislatura. De momento, vamos en plazo y el proyecto definitivo estará para principios de 2021, luego llegará la búsqueda de financiación. Si se abordará con el dinero de la enajenación de estas nueve fincas urbanas (en torno a dos millones de euros) u otros medios, está por ver. De momento, la cantidad tendrá que ir a remanente de suelo afectado, antes de decidir en qué se usa, y no quiero vender la piel del oso antes de cazarlo. Lo único cierto en todo esto es que soy muy cabezón, que el An-tzoki hace falta y que ya es hora de abordarlo.