Virginia López de Maturana Historiadora y autora de 'Una ciudad con memoria'

"Es importante reconocer a las víctimas y conocer nuestra historia"

La publicación de 'Vitoria-Gasteiz: una ciudad con memoria' documenta las acciones realizadas en la ciudad en recuerdo a quienes sufrieron el franquismo. El libro tiene ya su versión física

09.10.2020 | 23:54
Virginia López de Maturana y el alcalde, Gorka Urtaran, presentaron ayer 'Vitoria-Gasteiz una ciudad con memoria', libro que documenta las acciones realizadas en la ciudad en recuerdo a quienes sufrieron el franquismo

Vitoria – Virginia López de Maturana y el alcalde, Gorka Urtaran, presentaron ayer en el Ayuntamiento esta publicación que es fruto del trabajo desarrollado en el Consistorio durante alrededor de un lustro, y en distintas fases, por la Plataforma vasca contra los crímenes del franquismo, los distintos grupos políticos y la propia historiadora para recuperar la memoria y la dignidad de las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura. La publicación recoge, en cuatro idiomas, datos de los memoriagune instalados en la ciudad, con imágenes antiguas y actuales y datos de las personas represaliadas, e incorpora documentación existente en distintos archivos y bibliografía especializada.

¿Qué se siente al ver todo el resultado de este trabajo en un libro físico?

–Es una labor de muchos años, de un informe técnico que me encargó el Ayuntamiento de Vitoria y que el propio Ayuntamiento ha aplicado después colocando esas placas en determinados lugares de memoria. Es una gran satisfacción siempre ver a un hijo más, y más el hecho de haber colaborado con esta institución, a la que he dedicado mucho tiempo por mi propia tesis, que aborda la evolución de Vitoria de 1936 a 1975 desde los planos político y cultural.

¿Qué supone para Gasteiz tener esta 'ruta' de la memoria?

–Es importante, sobre todo, el reconocimiento de las víctimas y el conocer nuestra propia historia. Esto permite conocer un poquito mejor la historia de nuestra ciudad, de una época que quizá no estaba demasiado estudiada hasta ahora.

Llega tarde quizá, pero ha llegado.

–Tenía que llegar. Yo lo entiendo porque es una época que todavía hay personas que la han vivido, que es muy dolorosa por ser una dictadura y por ser el tipo de dictadura que fue. Pero las cosas, aunque duelan, hay que sacarlas y hay que analizarlas desde un punto de vista científico.

En todo este proceso se han hecho muchas cosas, pero no todo lo que estaba previsto. Hablo, por ejemplo, de la intervención en la simbología franquista de la Catedral Nueva o el antiguo Palacio de Justicia.

–Yo soy más bien partidaria de contextualizar y analizar qué interpretación tienen esos símbolos en sí mismos y qué significado tienen desde un punto de vista social y cultural, para que las generaciones futuras conozcan lo que ha habido. Por supuesto, no vamos a dejar una calle a Franco o a la División Azul, pero creo que sí es importante conocer determinados símbolos y personajes para que la historia no se vuelva a repetir.

En estos dos casos al menos, ¿aboga por intervenir?

–Sí. En algún momento habrá que dar el paso. Pero estas cuestiones a veces son complicadas, porque al margen de lo académico, la última decisión la tiene la política y el Ayuntamiento, en definitiva.

Precisamente el Ayuntamiento va a contactar otra vez con los vecinos que aún no han retirado las placas franquistas de las fachadas, otro de los puntos del plan de memoria. ¿Cómo interpreta este retraso?

–Fundamentalmente, y lo he comenzado muchas veces con un compañero, creo que hay personas mayores que consiguieron esos pisos mediante subvención y pueden pensar que al retirar esa placa les pueden quitar el derecho de estar en esa casa, pero nada más lejos de la realidad.

Respecto a la retirada de medallas, calles y cargos honoríficos a personalidades del régimen, ¿se ha sido poco tajante?

–En este tema hay que ser muy escrupulosos, porque el ser humano no es bueno o malo. Hay muchos grises. Investigando en los archivos, viendo cómo es cada persona, se puede ver el matiz de cada una de ellas. Una persona se puede amoldar a la situación histórica y eso hay que verlo y estudiarlo. Hay personajes locales que quizá eran funcionarios de esa época pero no necesariamente tenían que estar relacionados con la represión. Además, no es lo mismo los años 40 que los 60. Siempre hay que estudiar todos los matices de la historia y de cada personaje.

¿Qué asignaturas pendientes quedan con las víctimas de la represión?

–Muchas. Fundamentalmente, en cuanto a su reconocimiento. Es fundamental el derecho a la vida y a la democracia. Hablo de todo lo que se está planteando en la nueva Ley de memoria, lo que tiene que ver con ese reconocimiento a las personas que luchando por determinada idea fueron represaliadas por ser opuestas a ese régimen.

Ya que la menciona, ¿qué le parece esta nueva Ley de memoria democrática que ha planteado el Gobierno central?

–Siempre que sea para el reconocimiento a las víctimas y el esclarecimiento de lo que sucedió, bienvenida sea. Pero es bueno que esté alejada del aura política. Hay una frase buena de Indalecio Prieto y que viene muy bien ahora con todo lo que está pasando con su figura, que ha sido infame: La pasión política, cuando se desata, no repara en presentarse como idiotez ni se detiene ante la calumnia. Prieto tuvo cosas buenas y malas, pero de ahí a decir lo que se ha dicho sobre él en el Ayuntamiento de Madrid... Es injusto, porque él mismo fue una víctima al tener que marchar al exilio.

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