La ciudad marroquí ni paga ni inicia las obras

Tánger hace oídos sordos a la multa de Vitoria por no arreglar el palacio Álava

El Ayuntamiento impone una segunda sanción y no descarta la expropiación

22.09.2020 | 16:04
Palacio Álava, en la calle Herrería

vitoria – La municipalidad de Tánger ni ha pagado la multa al Ayuntamiento de Vitoria ni ha iniciado las obras de rehabilitación del palacio de los Álava. La ciudad marroquí, propietaria del deteriorado inmueble de la calle Herrería, sigue haciendo oídos sordos a los continuos llamamientos del gabinete Urtaran, mientras la estructura del edificio se va estropeando. Así las cosas, el Consistorio gasteiztarra va a notificar una segunda sanción por el mismo importe que la primera: 34.000 euros. Aun así, la concejala de Territorio, Ana Oregi, no confía en que esta vez vaya a ser diferente. "No parece que tengan intención de pagar", respondió ayer al portavoz de Elkarrekin, Óscar Fernández.

Llegados a este punto, son pocas las opciones que le quedan al Ayuntamiento de Vitoria. Tiene la posibilidad de imponer a Tánger hasta diez veces la misma multa cada vez que se agote el plazo de pago o restaurar de forma subsidiaria el palacio y después pasar la factura a su propietario. Elkarrekin planteó ayer una tercera alternativa, la de la expropiación del edificio, que el ejecutivo jeltzale no descarta. De momento, Gasteiz seguirá tramitando las sanciones mientras la ciudad marroquí se siga lavando las manos con el edificio medio en ruinas.

No obstante, el Ayuntamiento analiza también la posibilidad de una reparación del edificio dadas las continuas quejas del vecindario por el mal estado del palacio. Sin embargo, recuerda Oregi que son muchos los inmuebles con alto valor patrimonial e histórico de Gasteiz que necesitan una intervención debido a su mal estado y que el dinero del erario público no es infinito, por lo que la ciudad tendrá que priorizar las restauraciones más urgentes.

vía muerta La concejala Oregi explicó que, hasta ahora, el Ayuntamiento confiaba al menos en que el palacio pasase a manos del gobierno marroquí y de ahí a las del gobierno español con quien sería más fácil mantener conversaciones. Sin embargo, esta vía también está de momento muerta, ya que sigue siendo propiedad de la municipalidad de Tánger.

Construido en el siglo XV, el edificio de la calle Herrería está flanqueado por dos torres. A lo largo de la historia, el palacio albergó a la familia de los Álava y visitantes como Francisco I de Francia durmieron en sus aposentos. También el Duque de Wellington, que con el General Álava, fue vencedor de la Batalla de Vitoria, lo que supuso el comienzo del declive del emperador Napoleón. A día de hoy, el inmueble pertenece al Ayuntamiento marroquí de Tánger y está habilitado como casa de vecindad. De gran valor patrimonial y situado en pleno corazón del Casco Viejo, merece echar un vistazo al denominado reloj de las batallas, situado en la fachada principal del edificio. Según la tradición, el reloj fue apresado a un navío inglés en 1805 en la batalla de Trafalgar.

detalles

Hechos. La municipalidad de Tánger tiene que rehabilitar el deteriorado palacio de los Álava, pero no lo hace. Ni tampoco abona la multa impuesta por el Ayuntamiento de Vitoria.

Alternativas. La ciudad marroquí se ha desentendido y no rehabilita el deteriorado inmueble del Casco Viejo. Las opciones que le quedan al Ayuntamiento son seguir sancionando al propietario (Ayuntamiento de Tánger) con la misma cantidad de dinero hasta en diez ocasiones, si no inicia las obras de reforma, o arreglar el edificio de forma subsidiaria y, después, pasarle la factura. También puede expropiar el inmueble, como ayer planteó Elkarrekin.

Situación. El palacio de la calle Herrerías está medio en ruinas y necesita una intervención urgente, según han denunciado en varias ocasiones los vecinos

han dicho

ana oregi "no parece que tengan intención de pagar"

Presiente la concejala de Territorio del Ayuntamiento de Vitoria.

una cifra

10

El Ayuntamiento de Vitoria tiene la posibilidad de imponer la misma multa de 34.000 euros hasta en diez ocasiones a la municipalidad de Tánger, de forma sucesiva, cada vez que se agoten los plazos y no haya abonado la denuncia ni iniciado las obras.