Mujeres en la política rural

"Nosotras tenemos que aprender a ser las líderes de nuestras propias vidas"

En los concejos alaveses sigue sin haber una amplia representación de mujeres

01.09.2020 | 00:20
Elvira Resano posa en Zuazo de San Millán, el concejo que preside. Su experiencia al frente del pueblo es una excepción en ese ámbito administrativo, ya que la presencia de mujeres en los órganos que rigen la vida de esos pueblos no alcanza el 25% de los cargos

Vitoria – Los años transcurren y la vida en los concejos alaveses se desarrolla con tranquilidad. Sin embargo, los datos relativos a la participación de las mujeres en estas 334 pequeñas entidades locales de carácter territorial con propia personalidad jurídica siguen mostrando un bajo índice de representación femenina en los mismos.

Y es que desde la Diputación Foral de Álava y desde Acoa (Asociación de concejos de Álava), recuerdan que las mujeres electas de los concejos representan solamente el 24,6% de los cargos totales. "Casi la mitad de estas entidades locales no tuvieron ninguna mujer electa en los comicios electorales de 2017, y en el 54% de los concejos no se ha elegido nunca a una mujer presidenta. Asimismo, desde 1997 hasta 2017, un total de 48 de estas entidades no han elegido mujeres para las juntas administrativas", enumeran.

Elvira Resano Martínez de Antoñana, secretaria de Acoa, es también presidenta de un concejo; concretamente, el de Zuazo de San Millán, un pequeño pueblo perteneciente a San Millán y que cuenta con medio centenar de habitantes. En conversaciones con DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA, asegura que "los datos invitan a reflexionar". Tiene varias teorías que los justifican. Explica que tradicionalmente quienes han ocupado esos puestos son hombres, y "se siguen manteniendo esa tradición y esas costumbres. Los hombres son los que van al concejo, los que van a participar en la organización o gestión del pueblo. ¿Y qué se elige en los pueblos? A los hombres".

Tradicionalmente recuerda que se han elegido unos a otros, y que antes existía la costumbre de que era uno el que representaba a toda la familia –aunque la ley de concejos deja claro que todos los vecinos tienen voz y voto y pueden ser elegidos y electores–. Considera que puede ser también por la cuestión de participación política, que "estamos metidos en lo nuestro y hay gente que no quiere meterse, invertir tiempo en algo que no va a aportar ningún beneficio". El cargo de presidenta, al fin y al cabo, es voluntario; sale elegida pero es la propia persona la que decide si lo acepta o renuncia a él. "Supone invertir mucho tiempo y energía, pero haces un bien común". Poco a poco la tendencia va cambiando, porque cada vez somos más mujeres que estamos yendo a los concejos, o parejas jóvenes que se vienen a vivir aquí", anuncia.

La razón de que ella, personalmente, sea la presidenta de este concejo es que le cogió el reemplazo a su padre. Empezó a ir a los concejos, veredas y similares. "Ahí me eligieron a mí. En Zuazo ocurre que hay mujeres que además son hijas del pueblo como es mi caso, que prácticamente no van a los concejos, porque igual es la pareja la que va. Es algo que está muy arraigado", reconoce además.

Asume que "el trabajo no es fácil", pero siempre vio de cerca esa tarea porque la desempeñaba su padre. "Cuando hablamos de empoderamiento, de poder hacer las cosas, se trata de sentir que podemos hacerlo, y que el reconocimiento no te lo tiene que dar nadie; tienes que reconocer tu propia valía", subraya. Está aprendiendo mucho acerca de cómo funciona la administración o el pueblo, entre otros, y cómo en el día a día podía aportar su granito de arena al pueblo y trabajar por los vecinos y su familia. "Siento que nosotras tenemos que ser líderes de nuestra propia vida y de lo que hacemos. Tenemos que creer en nosotras".

Ella confía en que la tendencia vaya cambiando, pero reconoce que el trabajo es más duro que en una ciudad. "La vereda la tenemos que hacer los vecinos, si no limpiamos las calles no las va a limpiar nadie. Mi deseo es que cada vez participemos más y en igualdad. El querer participar, al fin y al cabo, es voluntad individual". Ser parte de los concejos significa para ella, al fin y al cabo, "representar a las personas que te rodean y hacerlo mejor para construir y trabajar por el bien común".

Esta tendencia, de todas formas, es una imagen a menor escala de lo que ocurre a nivel local, provincial y nacional. "Está aumentando la participación de las mujeres, y de lo que se trata es de que esa participación aumente y sea en igualdad, que no haya que hablar de cotas de representación o de porcentajes", asegura.

Y es que su vida académica también ha seguido el camino social, con sus licenciaturas en Ciencias Políticas y en Sociología. "Mi formación me da otra visión de las cosas", asegura Resano, al tiempo que invita a todas aquellas mujeres que lo deseen a "tomar las riendas de sus vidas y a reconocer su propia valía".

Una cifra

24,6%

Integrantes. Según los datos de Acoa, la asociación que agrupa a los 334 concejos de Álava, la presencia femenina en los cargos de estos pueblos apenas alcanza una cuarta parte del total.
 

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