El Covid-19 paraliza la producción en Mercedes y afecta al tejido industrial

Michelin y la factoría automovilística paran su actividad tras un plante del comité en el caso de la multinacional alemana

17.03.2020 | 01:59
Acceso a la planta de Mercedes y el parón en la línea de producción, ayer.

Vitoria – La planta de Mercedes-Benz, el mayor complejo industrial de Euskadi, que da empleo a cerca de 5.000 personas, paró ayer su actividad después de que miembros del comité de empresa protagonizaran un plante a primera hora de la mañana, preocupados por la seguridad de los trabajadores ante el coronavirus covid-19, que ya ha infectado a al menos un trabajador de la fábrica. El parón en Mercedes se suma al decretado en Michelin para al menos una semana, la otra gran factoría de la capital alavesa, mientras que en otras industrias de peso en el territorio, como Aernnova, se decidió seguir produciendo pese a las protestas de los sindicatos.

El cierre ordenado de la factoría de Mercedes culminó a las 14.00 horas de ayer, tal y como se efectúa cuando se realizan paradas programadas de la producción, enviando a los trabajadores a sus casas de forma escalonada, vaciando las líneas por divisiones. Sin embargo, tras el plante de los sindicatos la producción ya se había parado de hecho.

Para el turno de tarde y noche se llamó individualmente al personal cualificado necesario para mantener las instalaciones y poder garantizar el sellado de los hornos de pintura, entre otras cuestiones.

El viernes el comité de empresa había reclamado a la dirección la paralización de la actividad, pero se decidió continuar. Ayer lunes se empezó a trabajar a un ritmo menor al habitual, con una producción de 20 furgonetas por hora frente a las 30 habituales, según señalaron a este diario fuentes de los trabajadores. En torno a las 9.25 horas, una treintena de miembros del comité decidió realizar una sentada al final de la línea 10, la última parte de la cadena, donde ya sale el vehículo terminado, dado que consideraban que no se daban las garantías suficientes para evitar contagios. Finalmente decidió llamar a la Ertzaintza y a Osalan. Los sindicatos también trataron de contactar, sin éxito, con la Inspección de Trabajo.

Varias patrullas se dirigieron hacia la factoría y allí los agentes se reunieron con sindicalistas y dirección, desde donde se argumentaba que la plantilla estaba trabajando con mascarillas y que se desinfectaban las herramientas tras cada uso, según las mismas fuentes, quienes añadieron que también hubo dificultades a la hora de implementar el teletrabajo para el personal de oficinas.

Los sindicalistas, por su parte, corroboraron el reparto de mascarillas, "pero sin instrucciones", y censuraron el "despilfarro" de esta acción cuando la Sanidad está demandado estos útiles, informa Efe. Igor Guevara, presidente del comité de empresa, señaló además que había operarios que tenían que trabajar por debajo de la distancia aconsejable de metro y medio, y que había zonas comunes en la planta "que no se están desinfectando". Según dijo, a primera de la mañana se habían reunido con el director de la planta de Mercedes, Emilio Titos, quien les transmitió que hasta que no les den la orden de Alemania no se puede parar. La firma alemana emitió un comunicado en el que señalaba que la decisión de parar " es inevitable y viene motivada por las crecientes medidas de seguridad exigidas por las autoridades sanitarias, las cuales hacen imposible mantener la actividad productiva en una planta de producción como la nuestra".

La dirección de Mercedes-Benz, que considera que el cierre es "la mejor forma de reducir los contagios y contribuir a la ralentización de la expansión de los afectados", explicó que "la reanudación de las actividades industriales será comunicada oportunamente la suficiente antelación". La parada, por otro lado, frena la negociación del ERTE que se iba a negociar a partir de ayer.

No fue Mercedes la única factoría que paralizó ayer su actividad. También lo hizo Michelin, que no solo cerró la planta de Gasteiz, sino todas las que gestiona en España, Francia e Italia, lo que afecta a 20.000 trabajadores. La única excepción es la factoría de Bassens, que se encarga de "producciones indispensables para la continuidad del grupo en el mundo y algunas producciones críticas".

Otra de las grandes industrias alavesas, Aernnova, optó por su parte por mantener la producción. El comité de empresa de la factoría criticó dicha decisión adoptada para la planta de Berantevilla, donde trabajan 450 personas "en contacto, compartiendo unas herramientas, un espacio y un oxígeno por donde el virus encuentra fácil modo de contacto". Los sindicatos habían pedido a la empresa que esta factoría dejara de "ser un foco de riesgo" para los trabajadores "y para la sociedad en general", pero la dirección se ha negado a pesar de que "los riesgos son ahora mayores".

El comité, que ha precisado que por el momento ningún trabajador tiene síntomas del covid-19, ha explicado además que la gran mayoría de la plantilla acude a Berantevilla en coche desde Vitoria y que ahora lo hacen de manera individual ante las recomendaciones para evitar contagios.

Michelin. La empresa francesa, un referente con décadas de presencia en la capital alavesa, acordó parar la actividad a partir de hoy martes.

Mercedes. La compañía iba a negociar un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), pero un plante de los sindicatos llevó al paro total de la producción.

Aernnova. La empresa aeronáutica de Berantevilla sigue produciendo, pese a las protestas del comité de empresa, que pedían otro tipo de medidas.