366 días albiazules

19 de marzo de 1963: Partido homenaje a Juantxo Gorospe: jugador, capitán, entrenador y presidente

18.03.2021 | 23:40
Gorospe, Arbaizar y Bolado (que no aparece en la foto) fueron probados por el Real Madrid en 1954. De pie (izda. a dcha.): Becerril, Goñi, Gorospe, Carrillo, Campa y Juanito. Agachados: (izda. a dcha.) Arbaizar, Vázquez, Rodríguez, Mateos y Gento. Foto: Familia Gorospe

Doce temporadas como jugador, en varias de ellas capitán del equipo, con un ascenso a Primera (1953-54), dos temporadas entre los grandes del fútbol español y otro a Segunda (1960-61); entrenador ocasional debido al accidente del oficial; temporada y media presidente del club con ascenso a Segunda. Era la tarjeta de visita de Juantxo Gorospe Bernaola cuando se le preguntaba por su currículo albiazul. Pocos homenajes más merecidos habrá habido en la historia alavesista que el dedicado el 19 de marzo de 1963 a este bilbaíno que lo fue todo en el Deportivo Alavés. Parecía predestinado que Gorospe tuviese una gran relación con nuestra ciudad desde pequeño, ya que sus padres, cuando el joven Juantxo contaba diez años de edad, le enviaron a Vitoria a estudiar interno en el Colegio de los Marianistas. El futuro capitán siempre rememoraba las tardes de los domingos en Mendizorroza, viendo jugar a sus ídolos albiazules de entonces.

Llega Gorospe al Deportivo Alavés, procedente del histórico Arenas de Guecho, en la temporada 1952-53 y desde el 25 de enero de 1953, fecha en la que debuta en partido oficial, hasta el 23 de mayo de 1965, el día que juega su último encuentro oficial como albiazul, con una breve estancia en el CD Vitoria en la campaña 1959-60, en Tercera, por disparidad de criterios con los directivos alavesistas, Gorospe habrá jugado 312 partidos oficiales vistiendo la albiazul. Se desglosan en dos temporadas en Primera División (1954-55 y 55-56), ocho en Segunda (1952-53, 53-54, 56-57, 57-58, 58-59, 61-62, 62-63 y 63-64) y dos en Tercera (1960-61 y 64-65). Cifras mareantes y más si cabe teniendo en cuenta el número de partidos oficiales que se disputaban por entonces.

Gorospe jugó de todo: defensa lateral derecho e izquierdo, defensa central, interior izquierdo y, en ocasiones, delantero centro. En todos los puestos cumplió, pero el sitio que más familiarizó a los aficionados albiazules fue el de defensa lateral izquierdo. Junto a Berasaluce en la portería y el trío formado por Sanz, Erezuma y él mismo, formó una defensa que fue admirada en Mendizorroza y envidiada lejos del campo del Paseo de Cervantes. En la temporada 1964-65, la última que iba a vestir de corto, tuvo que dirigir a sus compañeros varios partidos, debido al accidente de tráfico del entrenador oficial Ángel Calvo. Juantxo volvió a dejar su sello de personalidad. Al igual que lo dejó cuando fue nombrado presidente en abril de 1967. Acumulaba el club una deuda de casi un millón de pesetas (6.000 €) y, de su mano, resurgió el Glorioso, conduciéndolo a la Segunda División al finalizar la temporada 1967-68, instante en que supo apartarse a un lado, sin una palabra más alta que otra, al comprobar movimientos deshonestos de personas en las que había confiado.

Volvemos atrás la mirada y nos encontramos en Mendizorroza el día de San José de 1963. Gorospe, sin haber colgado las botas, recibe un homenaje de todos los albiazules más que merecido. Enfrente de un Alavés reforzado, se encuentra el equipo de la localidad natal de nacimiento de Gorospe, el Athletic Club que vence por 0-3. El éxito es total en todos los aspectos: Mendizorroza registra una de las mejores entradas de la temporada, y se vuelve a ver juntos a tres futbolistas vitorianos, que no lo hacían desde su etapa en el CD Vitoria: Coque, José Luis Larrea y Aramburu. Gorospe juega todo el partido, pero no será el último que defienda los colores albiazules, ya que seguirá dos temporadas más, e incluso en la campaña 1964-65 jugará en Tercera para intentar devolver al Deportivo Alavés a Segunda

datos: OBSEQUIOS

En su homenaje, Juantxo Gorospe recibió diversos obsequios: pergamino del club con la firma de los directivos; una figura representando a un futbolista, sus compañeros; el Arenas, una bandeja de plata con la insignia del club; una cigarrera, la afición de Llodio y el Athletic un delicado objeto de adorno.

 

NAPOLI

Gorospe también fue un avispado hombre de negocios. En la calle San Prudencio montó el primer bar-cafetería de Vitoria: Napoli. "Fue un cambio brusco para la sociedad de entonces. En su momento fue histórico".

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