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Sivera, una leyenda que merece continuar

Solo cuatro futbolistas han defendido la zamarra del Alavés durante diez temporadas consecutivas o más, que es lo que conseguirá el alicantino si continúa en Mendizorroza

Sivera, una leyenda que merece continuarEuropa Press

Antonio Sivera lleva nueve campañas defendiendo los colores del Deportivo Alavés, pero su futuro como babazorro pocas veces ha generado tanta incertidumbre como ahora. El guardameta de Jávea tiene contrato hasta 2027, lo que en teoría debería garantizar su continuidad al menos una temporada más. La cuestión es que, si no renueva próximamente, podría negociar en enero su marcha libre a otro club.

El Glorioso se enfrenta, por tanto, al dilema de siempre: si las conversaciones para ampliar su contrato no avanzan, en el Paseo de Cervantes tendrán que tomar la decisión de traspasarlo este verano y obtener así un rédito económico, o asumir el riesgo de perder a uno de sus estandartes sin una contraprestación, con la única certeza de poder contar un ejercicio más con todo lo que el alicantino aporta.

Esto último, eso sí, no es poco. Si Sivera continúa, la próxima sería su décima temporada consecutiva como albiazul. Un hito que, en más de cien años de historia del Glorioso, solo han alcanzado otros cuatro futbolistas. En concreto, el de Jávea igualaría a Jesus María Larrañaga, Modesto Tobalina y Martín Astudillo; y se quedaría a otras cuatro de Antero González. El centrocampista de Durango se mantiene en lo más alto de un escalafón en el que, con nueve, ya se quedarían por detrás otros históricos como Manu García, Víctor Laguardia o Jacinto Quincoces.

Tampoco se queda atrás su huella con el Glorioso en Primera División. Con 116 partidos en la máxima categoría, Sivera es ya el segundo portero con más apariciones en la élite con la elástica albiazul. Solo Fernando Pacheco, con 208, está por delante. Aún tendría que jugar varias campañas como titular para poder alcanzar a su predecesor, quien ahora milita en Arabia Saudí.

SU HISTORIA

Esta historia comenzó en el verano de 2017, cuando un joven Sivera tomó la difícil decisión de dejar el Valencia y poner rumbo a Vitoria-Gasteiz en busca de minutos que, en su ciudad natal, no iba a encontrar. Lo que no esperaba es que tampoco le resultara fácil abrirse paso en el Alavés. Delante tenía al mencionado Pacheco, uno de los mejores porteros del campeonato, y a su sombra le costó encontrar su sitio. En sus primeros años como albiazul apenas disputó 16 partidos, la mayoría de Copa, y cuando lo hizo no siempre convenció.

El club trató de darle rodaje con una cesión al Almería a mediados de la temporada 2019-20, pero el paso por Andalucía tampoco fue el esperado. Apenas cuatro encuentros y vuelta a casa. Y menos mal, en realidad: si las cosas le hubieran ido bien en tierras indálicas, tanto a nivel personal como colectivo, hubiera seguido allí —había opción de compra en caso de ascenso— y Mendizorroza no hubiera podido disfrutar del que hoy es uno de sus principales referentes.

Antonio Sivera, durante el Alavés-Villarreal.

Fue en 2022, en la vuelta a Segunda División, cuando Sivera encontró por fin el espacio que necesitaba. Con algunas dudas iniciales, el portero fue ganando confianza y asentándose hasta convertirse en un pilar del equipo. Fue clave en el ascenso con Luis García Plaza y también en las dos salvaciones posteriores, la última de ellas especialmente complicada. Cayó lesionado en dos ocasiones por encontronazos con rivales y eso le restó continuidad en momentos críticos, pero supo reponerse y ser decisivo en el tramo final con Eduardo Coudet.

Y, en el curso más reciente, no ha hecho más que confirmar que es uno de los mejores metas de LALIGA. Indiscutible tanto para el propio Chacho como para Quique Sánchez Flores, sin sus paradas la permanencia hubiera sido una utopía. Además, lo ha jugado todo en el campeonato liguero, solo se ha perdido los compromisos de Copa, donde se le dio su oportunidad a Raúl Fernández.

ESCENARIO INCÓMODO

Su rendimiento sostenido en el tiempo ha convertido a Sivera en uno de los porteros más cotizados de la categoría. No ha habido verano, desde que se afianzó como titular, sin que llegaran interesados desde fuera. El Alavés siempre ha resistido, y el propio portero nunca ha ocultado que se encuentra a gusto en Vitoria-Gasteiz. Se siente en deuda con un club que confió en él cuando más lo necesitaba, y esa lealtad ha sido recíproca.

Pero el fútbol tiene sus propias reglas. Con su contrato entrando en su último tramo y la posibilidad de que en enero pueda hablar con otros equipos, como en el caso de Antonio Blanco, la situación exige una resolución. La entidad albiazul tiene que decidir si apuesta fuerte para renovarle, si lo traspasa o si decide mantenerlo en plantilla pese al riesgo de que se marche gratis el próximo verano. No hay una salida sencilla.

Lo único claro es lo que representaría perderle. En 177 partidos con la elástica albiazul, Sivera ha pasado de ser una apuesta arriesgada a una de las referencias más sólidas del vestuario. Estuvo en la remontada de Girona, vivió el descenso a Segunda y fue protagonista en la más épica página escrita en Orriols. Nueve temporadas dan para mucho, y más aún en un club como el Alavés, donde el vínculo entre los jugadores