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Blanco, el único intocable en la media del Alavés

Desde su llegada, Quique ha ido rotando entre Ibáñez, Denis Suárez, Guridi y Aleñá como acompañantes del cordobés, siendo Guevara el menos participativo

Blanco, el único intocable en la media del AlavésAlavés

Tras ocho jornadas al frente –y con solo cuatro para el final, Quique Sánchez Flores aún no ha logrado dar con la fórmula definitiva en el centro del campo del Deportivo Alavés. El madrileño, fiel al 5-3-2 que implantó nada más aterrizar como relevo de Eduardo Coudet, dispone siempre de tres huecos en la medular para los cinco candidatos que mantiene en danza. Solo uno de ellos, Antonio Blanco, ha consolidado su nombre en la pizarra de manera incuestionable. El resto –Aleñá, Guridi, Denis Suárez y Guevara– se reparten los dos sitios restantes en una rotación que no ha cristalizado en jerarquías claras. Y el tiempo apremia, con la permanencia en juego.

Como se menciona, Blanco es el único intocable en la sala de máquinas. El cordobés ha sido titular en los ocho compromisos de la era Sánchez Flores y solo ha sido sustituido en uno de ellos, precisamente contra su exequipo, el Real Madrid, en el Santiago Bernabéu. Sus minutos lo colocan muy por encima del resto de mediocampistas albiazules y reflejan hasta qué punto su perfil de equilibrio defensivo y salida limpia de balón se ha vuelto fundamental para el técnico babazorro.

Ya lo era para Coudet, y también para Luis García Plaza antes. Desde su llegada a Mendizorroza en enero de 2023, cuando el Alavés luchaba por ascender a LALIGA, Blanco ha sido un futbolista capital para el esquema babazorro. Es uno de los pilares de proyecto y, por ello, también una de las preocupaciones a corto plazo. Se quede o no el club gasteiztarra en Primera División, no puede descartarse su salida este verano. Tiene contrato solo hasta 2027 y, en principio, no ha mostrado interés en renovar.

DOS SITIOS EN DISPUTA

Por detrás de Blanco aparece Carles Aleñá, segundo en el escalafón con 369 minutos y cuatro titularidades a las órdenes de Quique. La cifra, sin embargo, conviene matizarla: el catalán no está siendo el indiscutible que sí fue durante buena parte del curso con el Chacho. Y eso que el actual entrenador babazorro le ha devuelto a su posición natural.

Sus números dibujan un protagonismo intermitente, en la línea de su rendimiento. Si bien es un futbolista con buen toque de balón y mucho físico, su escasa capacidad de pisar el área y los tramos en los que pasa desapercibido le están lastrando. Aun así, es siempre de los primeros candidatos a ocupar uno de los dos huecos que acompañan a Blanco cada jornada.

Guridi es, sin discusión, el futbolista más beneficiado por el cambio en el banquillo. Sus 334 minutos y cuatro titularidades suponen un salto notable respecto al rol que venía desempeñando con Coudet, quien acudía a él solo para momentos muy específicos. El de Azpeitia está recuperando el peso de temporadas anteriores y todo apunta a que seguirá siendo importante en las cuatro finales restantes.

Su despliegue físico, su inteligencia al colocarse y su capacidad para aparecer en las transiciones le han devuelto a un papel principal, incluso aun no habiendo solucionado su principal defecto: no tiene pegada.

Antonio Blanco, contra el Villarreal.

Denis Suárez vive la situación inversa. El gallego, por quien Coudet siempre apostaba si estaba disponible, ha visto reducido su protagonismo desde el relevo en el banquillo. Sus 218 minutos, repartidos en dos arranques de inicio, confirman que Quique prefiere reservarle un papel más ligado al banquillo, aunque su capacidad para desequilibrar partidos entrando desde fuera se mantiene intacta y, en ese registro, sigue siendo igual de decisivo que en la etapa anterior.

La cuenta pendiente la tiene en los encuentros que arranca: cuando ha sido titular, no ha terminado de carburar y el equipo no ha encontrado en él al conductor de juego que sí ofrece como revulsivo. Sorprende, por ello, que fuera de la partida en el derbi clave contra el Athletic. Nadie duda de su talento, pero la mayoría de veces que ha funcionado ha sido en contextos específicos, con el rival ya fatigado.

Cierra la lista Guevara, con 106 minutos y ninguna titularidad. Su papel bajo Quique es muy similar al que tenía con el Chacho: recambio para tramos avanzados, pieza de refresco cuando el entrenador quiere oxigenar la sala de máquinas en los últimos compases del partido. Ni el cambio de discurso ni el cambio de plan táctico le han abierto la puerta del once. Su perfil, hoy por hoy, sigue siendo el del comodín de banquillo. Lejos queda aquella versión del gasteiztarra que comandó la medular en la campaña de regreso a la máxima categoría.

Un caso aparte es el de Carlos Protesoni. No solo por su nula continuidad, encadenando lesiones –acumula siete jornadas sin aparecer–, sino también debido a su cambio de posición. Dada la poca profundidad en la retaguardia, el uruguayo ha actuado más de central que de centrocampista durante este ejercicio. Habrá que ver si eso cambia cuando vuelva, que debería ser antes del final.