El Deportivo Alavés ha vuelto a llegar a la recta final de LALIGA con la calculadora encendida. La victoria del Sevilla anoche en el Sánchez Pizjuán ante la Real Sociedad devolvió a los albiazules al puesto 18. Es decir, al primer cajón de descenso, con 36 puntos y solo cuatro jornadas por delante para escribir un desenlace que se intuye apretado hasta el último suspiro. La pelea por la permanencia se ha convertido en una batalla en la que conviven hasta ocho equipos separados por apenas tres créditos, y la sensación predominante es que el campeonato se decidirá rival a rival, jornada a jornada, sin margen para las contemplaciones.

La buena noticia dentro de un escenario incómodo, y de sobra conocido, es que el Glorioso depende de sí mismo. Una victoria este sábado en el Martínez Valero, auténtica final ante el Elche, situaría a los de Quique Sánchez Flores en una posición inmejorable: con tres puntos clave en el casillero y un competidor directo muy tocado. Ganando tres de los cuatro choques pendientes, los babazorros deberían salvarse, alcanzando o superando la barrera de los 45. Con menos de eso, ya habría que estar muy pendiente de los resultados ajenos.

Jonny protege un balón ante el Espanyol. Área 11

A ese cálculo se suma un argumento que invita a la esperanza: el calendario posterior a Elche dibuja un escenario difícilmente mejorable. El Barcelona puede aterrizar en Mendizorroza ya proclamado campeón –si gana o empata el clásico del próximo domingo en el Camp Nou–; el Oviedo, segunda parada, tiene todos los visos de recibir ya descendido al Alavés en el Carlos Tartiere; y el Rayo cerrará la temporada en Mendizorroza ya salvado y, con algo de fortuna, con la final de la Conference League a la vuelta de la esquina. Por mucha resistencia que opongan carbayones y vallecanos, no ganar esos dos partidos será motivo para no merecer continuar en la élite.

39 PUNTOS, FALSA CALMA

Revisando la situación de los rivales que están por encima del Glorioso, en una zona que parece cómoda pero resulta engañosa, conviven el Valencia (12º) y el Espanyol (13º), con 39 puntos. Los pericos son la prueba palpable de que las inercias se pagan: encadenan 17 jornadas consecutivas sin ganar y han pasado de pelear por Europa en la primera vuelta a estar en serio riesgo de descender a Segunda División. Pese a ello, sería una sorpresa que la entidad optara por un cambio de rumbo en el banquillo para este epílogo.

Así pues, a los de Manolo González les aguardan Sevilla a domicilio –una cita de máxima tensión–, Athletic en casa, Osasuna fuera y Real Sociedad en el Cornellá. Cuatro choques exigentes para un equipo en caída libre, y que tiene el goal average perdido con el Alavés. Este es de los pocos resultados particulares que favorecen a los gasteiztarras.

Duelo entre el Valencia y el Alavés en Mestalla. ÁREA11

El Valencia llega con dinámica similar –una sola victoria en sus últimos cinco encuentros– y un calendario igualmente espinoso: visita al Athletic, recibe al Rayo en Mestalla, viaja a Donostia y cierra ante el Barcelona en casa. Ahora bien, se trata de un equipo imprevisible, capaz de mostrar su mejor o peor cara, por lo que se espera que, en algún momento, la moneda caiga de cara y sume los puntos que necesita. Además, los che le tienen ganado el goal average al Glorioso.

38 PUNTOS, EL ATASCO

El grupo de los 38 puntos es el más poblado en la lucha por la permanencia. Ahí está un Elche (14º), rival de los albiazules esta jornada, que suma tres victorias y dos derrotas en las últimas cinco jornadas. Eder Sarabia, tocando matices de su idea, ha recuperado la competitividad de su escuadra y confía en el apoyo del Martínez Valero para, como recién ascendido, mantenerse en Primera División. Tras el duelo del sábado, los franjiverdes jugarán contra el Betis en La Cartuja, acogerán al Getafe y cerrarán en Montilivi.

Abde controla un balón contra el Elche. Jorge Muñoz

El Mallorca, decimoquinto, exhibe otra cara desde el relevo en el banquillo y, a las órdenes de Martín Demichelis, también enlaza tres triunfos en sus últimos cinco compromisos. Los bermellones tienen un calendario dispar: recibirán al Villarreal y visitarán al Getafe en las jornadas 35 y 36; y tendrán que medirse al Levante, en Orriols, y al Oviedo, en Son Moix, en las dos últimas citas. Tanto granotas como, sobre todo, carbayones se espera que estén descendidos para entonces. El resultado particular con el Alavés está igualado.

Ángel Pérez, contra el Girona. Jorge Muñoz

El Girona, en cambio, va en dirección contraria: una sola victoria en sus últimos cinco encuentros y aire de equipo desinflado, en caída libre. Visita a Rayo, recibe a la Real, viaja al Metropolitano y cierra contra el Elche en Montilivi. Dos salidas exigentes y un final que puede convertirse en otra final encubierta. Eso sí, le tienen ganado el goal average a los pupilos de Quique Sánchez Flores.

37 PUNTOS, AL LÍMITE

Al límite de los puestos de descenso está el Sevilla, que venció anoche en su final contra la Real Sociedad para devolver al Alavés a la zona roja. Los hispalenses, dirigidos por el exalbiazul Luis García Plaza, suman 37 puntos y se aferran a la mística del Sánchez Pizjuán para salvar la temporada. Su hoja de ruta, sin embargo, no es ningún camino de rosas: reciben al Espanyol, viajarán a Villarreal, acogerán al Madrid y cerrarán en Balaídos. Duelos cuando menos engañosos, aunque con el resultado particular ganado a los babazorros.

Por último, los dos equipos situados por debajo del Glorioso afrontan la recta final con perspectivas distintas pero igualmente sombrías. El Levante, decimonoveno con 33 puntos, vive en la cuerda floja: recibe al Osasuna, viaja a Balaídos, juega en casa ante el Mallorca y acabará en La Cartuja. Cuatro partidos exigentes en los que necesita prácticamente sumar de tres en tres para soñar. El goal average particular con el cuadro albiazul lo ganó, así que un hipotético empate a puntos premiaría a los granotas.

Pablo Ibáñez perseguido por varios jugadores del Sevilla. José Manuel Vidal

El del Oviedo, por su parte, parece un caso casi desahuciado. Con 28 créditos, los carbayones deberían ganar sus cuatro compromisosGetafe en casa, Madrid fuera, Alavés en el Tartiere y Mallorca a domicilio– y, aun así, los 40 puntos finales seguramente no alcanzarían. La permanencia, en una temporada con tantos equipos enredados en la parte baja, se está pagando cara. Los gasteiztarras, eso sí, no pueden confiarse: seguro que los de Almada lucharán por no despedirse de su afición con una nueva derrota.

SEIS DUELOS DIRECTOS

Si se pone el foco en los partidos entre implicados en la lucha por la permanencia, cabe mencionar un total de seis, en los que los puntos no se ganan o se pierden sin más, sino que cambian de manos. El primero abre el telón este sábado en el Martínez Valero con el Elche-Alavés. A esa apertura se sumarán, repartidos a lo largo de la recta final, el Sevilla-Espanyol, Levante-Mallorca y el Mallorca-Oviedo, además del Oviedo-Alavés en el Tartiere en la penúltima jornada y el Girona-Elche que cerrará el campeonato en Montilivi.

La distribución es desigual. El Glorioso afrontará dos de esos seis cruces, los mismos que Mallorca, Elche y Oviedo. Sevilla, Girona, Espanyol y Levante disputarán uno solo. Y el Valencia, curiosamente, es el único equipo del lote que no se medirá a ningún rival directo en estas cuatro jornadas: una circunstancia de distintas lectura, pues le exime del riesgo de ceder puntos en duelos a vida o muerte, pero también le impide arrebatárselos a un competidor cercano.