El Deportivo Alavés ganó el sábado al Mallorca y dio un paso enorme hacia la permanencia, pero el partido dejó una gran mancha: la lesión de Lucas Boyé en el minuto tres. El delantero argentino notó un pinchazo en la zona posterior del muslo, en la región de los isquiotibiales, y tuvo que abandonar el terreno de juego antes de que el encuentro hubiera echado a andar. Algo de lo que, afortunadamente, el equipo se rehizo para acabar sumando tres puntos clave.
Sin parte médico oficial todavía, lo mínimo que podría esperarse es que el '15' babazorro esté entre dos y tres semanas de baja. En el peor de los casos, podría no volver a jugar en la vigente temporada. Y esto es bastante probable, pues solo queda un mes de competición; cinco partidos en los que el Glorioso va a jugarse su futuro en la máxima categoría. La igualdad y la exigencia es máxima en estos momentos.
Así pues, Quique Sánchez Flores va a tener que reorganizar su delantera precisamente cuando más se necesita la estabilidad. El técnico madrileño había encontrado en Boyé y Toni Martínez una pareja de ataque fiable, con automatismos y personalidad. Sin olvidar los goles: el 2026 de ambos en este sentido estaba allanando el camino hacia el objetivo. Perder a uno de los dos obliga a repensar el planteamiento ofensivo en la recta definitiva.
La primera alternativa para acompañar a Toni es Ibra Diabate. El costamarfileño fue quien relevó a Boyé nada más producirse la lesión contra el Mallorca, y ya había ocupado ese papel en ocasiones anteriores, cuando el argentino tuvo que empezar varios partidos desde el banquillo por una fascitis plantar que le condicionó semanas atrás. Él es la opción más natural en el actual esquema babazorro, y no lo ha hecho mal cuando ha jugado.
Pero el problema tal vez no sea el recambio inmediato, sino lo que hay detrás. Siendo Toni y Diabate titulares, Sánchez Flores solo cuenta con un delantero más: un Mariano Díaz que no ha vuelto a saltar al césped desde su pobre actuación en Mestalla el pasado 8 de marzo. Es decir, casi dos meses sin aparecer, a los que hay que sumar los otros tantos que estuvo fuera por el castigo de Eduardo Coudet.
No obstante, Quique ha hablado bien de él en sus últimas comparecencias, destacando que el hispano-dominicano está entrenando a buen nivel. Quizás la necesidad acabe empujando al entrenador a volver a contar con sus servicios. La adversidad, a veces, reabre puertas que parecían cerradas y en este caso, al contrario que en la defensa, no hay otros futbolistas con polivalencia para actuar en la punta. Y tampoco se espera un cambio de dibujo.
Hay una tercera vía, menos obvia pero no descartable: Aitor Mañas. El delantero del filial tuvo un papel relevante entre diciembre y febrero, especialmente en Copa, todavía bajo las órdenes de Coudet. Dejó buenas sensaciones y demostró que puede convivir con el primer equipo sin desentonar. Su última aparición fue el 23 de febrero, en el partido ante el Girona. Desde entonces ha estado jugando con el Miniglorias.
BOYÉ, MÁS QUE GOLES
La pérdida de Boyé es importante, pero no solo por sus once goles en LALIGA. Lo que ha hecho verdaderamente valioso al argentino es su aportación al juego colectivo. Hace jugar al equipo: se asocia bien, arrastra marcajes, abre espacios, aporta de espaldas, gana duelos y aparece en zonas del campo que no son habituales para un nueve clásico. Sus compañeros siempre le buscan sobre el verde.
Y gran parte del rendimiento de Boyé tiene que ver con la sociedad que ha construido junto a Toni. El punta murciano, que pasa por su mejor momento como babazorro, se ha convertido en su complemento perfecto. Pese a parecer dos atacantes de perfil similar, han sabido encajar sus características y no estorbarse sobre el césped.
El de San Gregorio aparece más en las transiciones en tres cuartos, recogiendo también segundas jugadas y dinamizando el juego; Toni, en cambio, acostumbra a merodear más el área, aunque sin renunciar a su incansable pelea por cada balón, sobre todo en los desplazamientos en largo. Es una amenaza aérea constante. Para los defensores rivales, enfrentarse a los dos a la vez es una pesadilla. Su carácter no da tregua en ningún momento.
Esa dupla, construida con el tiempo y con partidos, es lo que ahora queda tocada. El murciano seguirá ahí, pero su compañero de fatigas tendrá que ser otro durante las próximas semanas. Sánchez Flores tiene opciones para resolver el problema, aunque ninguna de las alternativas disponibles ofrece lo mismo que Boyé. En una temporada en la que cada punto puede marcar la diferencia entre Primera y Segunda, perder a un jugador así es un contratiempo grande.