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Óscar TéllezExjugador del Deportivo Alavés

“Mané tenía mucho crédito, pero jugar con tres centrales me sorprendió”

Óscar Téllez se consolidó como uno de los centrales más sólidos de España durante el cambio de siglo con el Deportivo Alavés. Llegó a ser internacional con la selección nacional y un jugador sin el que no se habría entendido la época más dorada de la entidad albiazul

“Mané tenía mucho crédito, pero jugar con tres centrales me sorprendió”Jorge Muñoz

Fue uno de los indiscutibles referentes de aquel ‘EuroAlavés’ que asombró a todo el mundo. Querido como pocos por la afición por su entrega y calidad técnica entonces, hoy en día sigue sintiendo como el que más las tristezas y alegrías del bravo equipo albiazul en la élite del fútbol español. Óscar Téllez –que el pasado 2 de abril cumplió 51 primaveras– continúa viviendo en Vitoria, acude a Mendizorroza de manera habitual para ver al Glorioso junto a la grada de Iraultza y recuerda como si fuera hoy lo que hace 25 años sintió por los campos de media Europa con la elástica del cuadro babazorro. Uno de los indiscutibles jefes de la defensa de José Manuel Esnal “Mané” rememora para DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA lo que sucedió aquel inolvidable 16 de mayo de 2001 y, como no podía ser de otra forma, se considera un auténtico privilegio de poder haberlo vivido sobre el césped pese al cruel desenlace. 

Un cuarto de siglo desde el famoso día. ¡Cómo pasa el tiempo!

–Pues la verdad es que sí, parece que fue ayer. Lo que pasa es que esto no se puede olvidar nunca. Cada año se recuerda y da la sensación de que no ha pasado tanto tiempo, pero ya son 25 años.

Imagino que seguirá en su cabeza todo lo que vivió aquella semana y el día de la final.

–Bueno, alguna cosa de lo vivido durante los días previos no la recuerdo demasiado bien, aunque el partido claro que lo tengo todo muy presente. Eso no se me ha olvidado porque fueron muchas emociones. 

¿Cuál es el momento de la final que lo tiene marcado a fuego 25 años después?

–Tristemente es la derrota. Eso no se te va nunca. Luego hay otra imagen que es bastante clara para mí, cuando saltamos al campo agarrados de la mano con los niños. Es un momento muy chulo que pone la piel de gallina. Saltar el campo y ver cómo estaba realmente emociona. Un grupúsculo de aquel pedazo de campo verlo con miles de albiazules ya fue lo máximo. Estaban en una esquina y para nosotros eran muchos, aunque para competir con una afición de un equipo top como la del Liverpool podían parecer pocos. Para mí, sin duda, son las imágenes que tengo más marcadas, el inicio y el final.

Téllez, uno de los grandes centrales de la historia del Alavés

Aún y todo, eran 10.000 albiazules en las gradas del Westfalenstadion de Dortmund.

–Sí, sí... Fue algo tremendo. Movilizar desde Vitoria a ese número de seguidores es algo brutal. Para nosotros fue antológico. Estábamos superorgullosos de todos ellos, de ese grupúsculo pequeño en un campo como aquel con tanto hincha inglés en las gradas.

Ciertamente se dejaron notar pese a que la final no discurrió por momentos por los derroteros esperados.

–Claro, por momentos con más intensidad que otros. En el 3-3 fue alucinante porque se dio un silencio de los ingleses y lo recuerdo muy bien. Evidentemente también en el 4-4 también se dejaron oir un montón. Es que les dimos esperanza varias veces y por supuesto que les sentimos de cerca. 

¿Qué se le paso por la cabeza cuando marcó el Liverpool el quinto de la noche?

–Que estábamos muertos. He vuelto a ver el partido y pienso en los goles que nos marcan y me da más rabia aún porque fueron situaciones que antes no se habían dado. En aquella liga no recibimos un gol de esa manera y claro, encajarlos ese día… Con el 2-0 pensé que era muy difícil remontarlo y más jugando a lo que el Liverpool quería. Nos dejaban el balón haciéndonos creer que dominábamos, pero luego ellos se mostraban muy letales en las contras. El 1-0 viene de una falta lateral que le ganan a Astudillo y en el segundo yo estoy mal colocado. Pese a todo tenía claro que íbamos a seguir a tope. Estábamos disputando una final y no un simple partido de liga que puedes perderlo, pero luego tienes otro para reaccionar.  

“Viendo otra vez el partido me da mucha más rabia los goles que nos marcaron, ya que fueron situaciones que no se habían dado antes”

¿Le sorprendió que Mané pusiera una defensa con tres centrales justo ese día?

–Ya habíamos jugado con tres atrás en la temporada 1997-98, pero es verdad que el año de la UEFA no había sido lo habitual. De todas formas, Mané tenía muchísimo crédito, no se cuestionaba lo que decía y menos ese día antes de un partido. La idea de entrada no me parecía mala, aunque a veces las buenas ideas salen mal y luego quedas cuestionado por esa toma de decisiones. A mí no me pareció descabellado, aunque sí un poco sorprendente. 

Sea sincero, ¿con el 4-4 marcado por Jordi Cruyff tras un saque de esquina pensó que podían levantar la copa?

–Honestamente durante el partido, no. Ya habían expulsado a Magno y era complicado. La única forma de lograrlo hubiese sido llegando a los penaltis y más habiendo expulsado a Karmona en la última jugada. Ya no percibía que fuéramos a marcar un quinto gol. El equipo llegó muy cansado a ese momento y quedarnos en inferioridad fue la puntilla definitiva porque nos hizo replegarnos.

“Al eliminar al Inter de Milán supe que podíamos hacer algo grande, ahí se produjo un cambio de mentalidad total en el grupo”

Lo cruel de verdad fue el desenlace final tras las sucesivas reacciones...

–Cierto. Te metes un gol en propia puerta acabándose el gol de oro este que había justo en aquella temporada y resultó difícil de asumir. Porque si te meten un gol en un remate o en una acción puntual, pues bueno forma parte parte del juego. Porque encima de esa jugada se va a hablar mucho, de si es culpa del portero o de Geli y al final no es de nadie. Son situaciones que se dan, aunque morir en la mismísima orilla es cruel, sí. 

 ¿Fue el partido de toda la trayectoria europea en el que menos presión sintieron?

–No lo creo. Las primeras rondas en Turquía o ante el Lillestrom teníamos menos si cabe porque para nosotros simplemente jugar la UEFA ya era un premio. Contra el Inter tuvimos cero presión y la clave para eliminarles fue hacer un resultado digno en Mendizorroza. A partir de cuartos de final sí que la cosa cambiaba e incluso en semifinales éramos víctimas porque al ser el rival pequeño todo el mundo nos quería. No teníamos nada que perder, pero tampoco creo que la final fuera el duelo con menos presión que afrontamos.

“Aquella gente que viajó hasta Dortmund son algunos de los que nos siguen dando las gracias por lo que se consiguió esa campaña”

¿Cuándo vio que podían hacer algo importante realmente en aquella edición?

–Sinceramente, al eliminar al Inter en San Siro. Ahí hubo un cambio total de mentalidad en el grupo. Nos habíamos cargado a uno de los equipos grandes de Europa. La pena fue que luego nos tocó el Rayo Vallecano en cuartos de final y nos medimos a ellos de manera consecutiva en tres enfrentamientos y había que afrontarlo con una gran mentalidad. 

Téllez, el segundo por la derecha en la fila de arriba, posando antes de la final de Dortmund

Hace semanas se ha conocido que ante el Barça, con motivo de la antepenúltima jornada liguera, la camiseta retro del Alavés será la que portaron en Dortmund. ¿Cómo lo ve?

–Lo que me parece mal es que el club no tenga un guiño con los jugadores que estuvimos en aquella final. Es lamentable que no hayan llamado a alguno de los que vivimos aquí para haber hecho el vídeo con esa camiseta. No tener un detalle con esa plantilla me parece triste. Es otra más de esta directiva y ellos sabrán por qué no quieren contar con futbolistas de aquel entonces. 

Por último, imagino que estas semanas los comentarios en la calle por lo que se vivió en aquella final serán muchos, ¿no? 

–Sí, claro. La gente me lo recuerda constantemente y aquella gente que viajó son algunos de los que nos siguen dando las gracias por lo que se consiguió.