Casi diez años en el club con más aciertos que errores
El hecho de que el Alavés haya competido nueve cursos en Primera División bajo su batuta deportiva es un argumento de peso
Todos los directores deportivos aciertan y se equivocan. Forma parte del oficio. Sergio Fernández no es una excepción, pero el leonés puede presumir de algo que pocos logran en un club del perfil del Alavés: casi diez temporadas al frente de la parcela deportiva, nueve de ellas en Primera División y solo una en la categoría de plata. El balance, aun con sus aristas, es más que positivo.
Su primer curso, el de la temporada 2016-17, resultó inmejorable. La decisión de prescindir de José Bordalás, héroe en Mendizorroza, para apostar por Mauricio Pellegrino generó polémica, pero la salvación fue holgada y las incorporaciones respondieron con creces.
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Las cesiones de Theo Hernández, Marcos Llorente o Víctor Camarasa, entre otras, elevaron el nivel de un equipo recién ascendido que brilló en la élite con muchos más aciertos que errores.
Desde entonces, Fernández ha dejado fichajes que han marcado una época en el Paseo de Cervantes. Los ejemplos más evidentes son Antonio Sivera, Rubén Duarte o Nahuel Tenaglia. Igual que ha habido otros con un papel fundamental, como Tomás Pina, Ander Guevara, Jon Guridi, Lucas Pérez, Joselu Mato o Kike García. O algunos que, sin necesidad de mucho tiempo, también brilló como albiazul: Guillermo Maripán y Santi Mouriño, por ejemplo.
Pero no todo ha sido positivo. Nikola Maras, Dani Torres, Enzo Zidane, Pere Pons, Burgui o John Guidettifueron apuestas que no dieron la talla esperada, las inversiones que apenas dejaron huella deportiva.
Otros, como Florian Lejeune, Tomás Conechny o Stoichkov, tampoco rindiendo sobre el césped, aunque al menos permitieron recuperar la inversión o incluso generaron plusvalías, lo que minimiza el error desde lo económico.
El capítulo de cesiones merece mención aparte. Fernández ha demostrado buen olfato para traer futbolistas en préstamo que resultaron determinantes: Andoni Gorosabel, Rafa Marín, Alfonso Pedraza, Jony, Samu Omorodion, Giuliano Simeone o Jonathan Calleri son buenos ejemplos de ello.
En la actualidad
Ahora bien, también ha habido cesiones que sería mejor dejar en el olvido. El estadio de Mendizorroza nunca entendió la razones detrás de incorporarse a Tavares, Álex Blanco, Espinoza, Pau Cabanes, Luka Romero, Jon Karrikaburu o Diego Rolan. Todos ellos, y algunos más, pasaron por Vitoria-Gasteiz sin dejar rastro.
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Y en la plantilla actual del Alavés conviven todos esos casos del pasado. Jugadores como Jonny, Pablo Ibáñez, Carles Aleñá o Lucas Boyé que nadie duda que están siendo y van a ser un éxito. Otros que apuntan maneras, tal que Yusi o Ángel Pérez. Aquellos por los que aún hay que esperar para emitir un juicio definitivo (Toni Martínez). Y algunos que no están ofreciendo el nivel esperado: Denis Suárez y Mariano Díaz.
Diez años dan para mucho. Dan para aciertos brillantes y para errores dolorosos. Pero el hecho de que el Alavés haya competido nueve temporadas en la máxima categoría bajo la batuta deportiva de Sergio Fernández es un argumento de peso. Su balance, con todas las luces y sombras, invita a la continuidad.
Sin olvidar, por supuesto, lo que va más allá del primer equipo. Sin el leonés no hubiera sido posible el cambio de filosofía que se dio en la cantera. Ese con el que, por ejemplo, han llegado a debutar y ser muy importantes con el Gloriosofutbolistas tan válidos como Javi López o Abdel Abqar. Mirar a la cantera alavesa, pero también más allá.