La nota negativa de la victoria conseguida por el Deportivo Alavés en el Sánchez Pizjuán el pasado viernes ocurrió en la grada del estadio sevillista, concretamente en la zona donde se sentaron varios seguidores albiazules, justo tras el banquillo donde estaban Luis García, sus ayudantes y los suplentes.

Aunque los hechos concretos no han trascendido, hasta siete aficionados del Deportivo Alavés fueron expulsados del campo sin que, al menos por lo visto en televisión, fueran merecedores de la acción policial.

La reacción del Alavés fue rápida, algo poco habitual en estos casos ya que normalmente no se tiene toda la información para posicionarse. Sin embargo, la presencia de personal del club babazorro muy cerca de la zona en la que se sentaban los seguidores albiazules sacados del estadio motivó que la entidad gasteiztarra se posicionara en sus redes sociales con un comunicado al poco de terminar el encuentro.

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Las mejores imágenes del Alavés frente al Sevilla EFE

"El Deportivo Alavés está analizando los hechos acontecidos en la zona de la grada en la que estaban ubicados los aficionados albiazules durante el partido de hoy contra El Sevilla FC en el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán y llevará a cabo las gestiones necesarias para defender la seguridad y el trato a sus aficionados", afirmó el club mediante un comunicado.

Este lunes, el Deportivo Alavés ha vuelto a manifestarse mediante un contundente comunicado una vez analizados los hechos, al tiempo que ha mostrado "su firme apoyo a todos los seguidores albiazules que estuvieron presentes en la grada".

"El Deportivo Alavés ha iniciado las gestiones necesarias para defender la conducta y los derechos de sus aficionados durante el partido. Además, el club se pone a disposición de todos esos aficionados implicados en los citados hechos para poder atender su caso de forma individualizada y tomar las medidas oportunas".

Para ello, el club del Paseo de Cervantes facilita el siguiente mail de contacto: aclientes@bkndagroup.com.

Expulsados tras uno de los goles

Los hechos se produjeron después del primer gol del Glorioso en el Pizjuán. Tenaglia adelantaba a los de Luis García desatando la euforia de la parroquia albiazul presente en Sevilla, ubicada en dos zonas del estadio.

Mientras el grupo principal de aficionados alavesistas ocupaba una zona habitual para la hinchada visitante, el resto, entre los que se encontraban los siete expulsados, se situaba detrás del banquillo del Alavés.

Las versiones que han trascendido de forma no oficial hablan de que tras el primer gol los aficionados se dieron la vuelta, dando la espalda al césped y quedando de cara al público local, como se suele hacer en Mendizorroza para celebrar los goles del Alavés.

En ese momento algunos aficionados sevillistas habrían reaccionado increpando a los hinchas albiazules. Una presunta respuesta de alguno de ellos, unido al exceso de celo de los efectivos de seguridad del club hispalense, pudieron ser la causa que se saldó con la expulsión de los siete aficionados alaveses.

Desde el lado sevillista se acusa a los alavesistas de haber realizado peinetas en respuesta a insultos de la parroquia local mientras celebraban el gol, algo que niegan rotundamente los seguidores albiazules expulsados.