El Deportivo Alavés y el Real Sporting mostraron este sábado en Mendizorroza su versión más rocosa y, en consecuencia, el resultado del partido no pudo ser otro que las tablas. Un empate que, seguramente, contenta más al cuadro asturiano que el vitoriano, pero que no es tan negativo para los pupilos de Luis García Plaza, porque, cuando no se puede ganar, es muy importante no echar todo el esfuerzo por la borda y asegurar el punto; ese que le ha permitido al cuadro babazorro alcanzar los 23 de 36 posibles.

Al igual que sucedió la semana pasada, cuando el Glorioso logró regresar a la senda de la victoria en Andorra, el once albiazul volvió a sufrir varios cambios. En concreto, el técnico madrileño decidió dar una nueva oportunidad como titular a Javi López, quien formó en el lateral izquierdo de la zaga alavesista en lugar del experimentado Rubén Duarte; y también modificó ambos extremos, incluyendo en la derecha a Xeber Alkain en detrimento de Jason y, en el lado contrario, a Luis Rioja por el canterano Abde Rebbach.

Salva Sevilla, por tanto, fue suplente por segunda jornada consecutiva, lo cual mantuvo a Toni Moya junto a Benavídez y Guridi al frente de la sala de máquinas, y dicha apuesta, la de dar descanso al mago almeriense, tomó sentido nada más se puso el balón en juego, pues el centro del campo, tan importante en anteriores encuentros, apenas tuvo protagonismo durante la primera mitad que disputaron la escuadra gasteiztarra y la gijonesa en Mendizorroza, donde se vivió un ambiente como el de las grandes citas.

Esto último ocurrió porque tanto el Alavés como el Sporting emplearon un juego muy directo, en el que la transición más repetida fue entre los centrales y los atacantes por medio de balones largos. Una narrativa que no perjudicó a los locales, con Arroyo y Guridi como sus integrantes más activos, pero que tampoco permitió generar ocasiones claras a ninguno de los dos contendientes; ambos poco dispuestos a tomar riesgos y seguramente esperanzados en que fuera el rival quien cometiera algún error determinante.

Algo que, curiosamente, uno y otro terminaron haciendo en la misma jugada. Cuando corría el minuto 37 del encuentro, Cote aprovechó un lanzamiento de falta para colgar el balón al punto de penalti y ahí, sin mucha oposición, apareció Gragera y envió el balón al palo, provocando así el primer ¡huy! del duelo. E, inmediatamente después, los babazorros salieron al contraataque y fue Rioja, en una acción individual repleta de amagos y cambios de ritmo, el que se plantó en la frontal y remató desviado por poco.

Ya en la segunda parte, el cansancio comenzó a hacer mella en los titulares y, por consiguiente, los espacios que parecían inexistentes durante la primera comenzaron a aparecer, aunque, eso sí, sin acercamientos excesivamente claros. Ambos equipos siguieron mostrándose erráticos en el último pase, terminando la gran mayoría en los pies de los defensas y los porteros, y para tratar de cambiar el rumbo de la contienda Luis García y Abelardo Fernández optaron por emplear sus cambios.

Al igual que el Pitu, quien dio entrada al enrachado Cristo y el exalbiazul Jony, ovacionado por las gradas del Paseo de Cervantes, el técnico babazorro incorporó al césped hombres de perfil ofensivo como Salva Sevilla, Rober y Taichi Hara, a los que dejaron su sitio Moya, Alkain y Miguel. Sin embargo, el resultado no varió y, si alguien estuvo cerca de romper las tablas, ese fue el Sporting, que tuvo en las botas de Zarfino la mejor ocasión de los segundos cuarenta y cinco minutos.

También la tuvo Jony poco después, con Tenaglia sobre el césped en sustitución de Javi López; y, pese a lo anterior, el Alavés terminó el encuentro atacando. Primero a través de un saque de esquina que, rechazado por la zaga asturiana, finalizó Rioja mediante una volea que se marchó muy desviada y, finalmente, por medio de un centro al segundo palo de Arroyo al que no pudo llegar Guridi.