Aimar Kintana ha cogido la ola buena y pretende no bajarse de ella. No en vano, el viernes pasado se llevó la victoria en la segunda etapa de la Vuelta al Norte de Gran Canaria, cita reservada al pelotón amateur y que constaba de tres jornadas. 

Finalmente en la general, el vitoriano acabó la ronda insular en segunda posición a dos segundos del ganador, José Antonio Redondo. Es el segundo triunfo en apenas una semana que conquista el corredor del Eiser-Hirumet. 

Y es que siete días atrás estrenó en Zuya su palmarés en la categoría sub’23, al anotarse la victoria en el Premio Nuestra Señora de Oro, cita valedera para el Torneo Lehendakari y que de momento le permite liderar dicho trofeo al tratarse la cita de Murgia de la prueba inaugural. Este próximo fin de semana le tocará defender dicho maillot en Antzuola

En tierras insulares, Kintana batalló hasta el último metro para hacer bueno el trabajo de su escuadra, que en la jornada inicial, una contrarreloj por equipos, fue tercera. 

Luego el viernes en Teror hizo bueno el trabajo colectivo para levantar los brazos, tras imponerse al sprint al propio Redondo y a Alejandro Paredes. Y así llegó a la entrega final, con opciones de asaltar el maillot amarillo. A punto estuvo de no haber sido en parte por las bonificaciones. El vitoriano fue tercero en Arucas, punto y final de la ronda canaria y tan solo dos segundos le apartaron de la gloria total. 

Destellos de calidad

En su segunda campaña en la categoría amateur, Kintana empieza a mostrar destellos de su calidad. Tras sortear la desgracia de una dura caída a comienzos de curso, ahora sonríe mientras hace bueno el sacrificio acumulado desde hace unas cuantas semanas atrás. 

El vitoriano ya fue quinto hace un mes en el Circuito Cántabro o séptimo en Iturmendi, dando muestras de que lo mejor estaba por llegar. Ahora con dos éxitos en apenas una semana afronta el verano pletórico de moral y cargado de retos competitivos con los que seguir creciendo sobre la bicicleta.