“Nosotros tenemos un firme compromiso industrial, hacemos las cosas con un propósito. Hicimos un trabajo previo importante, con un sacrificio social. Creo que lo hicimos con rigor y diálogo social, que nos llevó a poder anunciar las inversiones de 75 millones, que han acabado siendo 80 millones de euros, y que nos deberían dejar en una situación estable, por lo menos durante los próximos cinco años. Pero, la situación de la industria vasca ya la conocemos. No hay que mirar muy lejos para ver ejemplos. Nosotros estamos recibiendo un apoyo del Gobierno Vasco interesante, pero la realidad de la industria vasca es preocupante”, describía esta mañana el CEO de Vidrala, Raúl Gómez, en un encuentro con medios de comunicación previo a la Junta General de Accionistas de Vidrala.
En Aiaraldea, en Laudio, con las instalaciones de la antigua Guardian al otro lado de la calle, los directivos de Vidrala han reividicado la apuesta de la compañía por la que es su sede –“Llodio es una planta con futuro”–, pero han insistido en que la razón por la que Vidrala invierte más en unos sitios que en otros es “la competitividad”.
Así lo ha destacado Gómez, en relación al anuncio en marzo de que la compañía proyecta un plan de inversiones para su planta de Caudete (Albacete) superior a los 180 millones de euros, para reforzar la sostenibilidad y la eficiencia energética.
La competitividad
“Y la competitividad tiene que ver con los costes energéticos, tiene que ver con los incentivos para la inversión y tiene que ver con la competitividad laboral. Y ahí se juntan conflictividades históricas, ahí se combina absentismo y ahí se combina acceso a mano de obra en el entorno”, señala el CEO del fabricante alavés de envases de vidrio.
En cualquier caso, ha insistido en que en las instalaciones de Laudio el plan de inversiones en el periodo 2023-27 alcanzará finalmente los 80 millones de euros. En este sentido, ha destacado la puesta en marcha de la nueva planta fotovoltaica que ha supuesto una inversión de 3,2 millones. “La buena noticia para Aiaraldea es Vidrala”, ha sentenciado.
En este sentido, de cara a 2026 Vidrala se plantea “un año de fortalecimiento de nuestro futuro”, ha explicado Raúl Gómez, “por las acciones de reducción de coste y por las fuertes inversiones que vamos a cometer”. Las inversiones previstas para 2026 son de en torno a 180 millones de euros, de los que en torno a la mitad son inversiones por verticalización, eficiencia energética, logística, incremento del uso de vidrio reciclado o por el aumento de capacidad productiva selectiva en algunas plantas.
“Reclamar por todas las vías y hasta el final” las pérdidas del apagón
Mañana jueves hará justo un año que la planta alavesa de Vidrala recibía una visita del Gobierno Vasco con motivo de la inauguración de un nuevo horno de Aiala Vidrio. Habían pasado dos días desde el apagón masivo en la península ibérica y los directivos del fabricante alavés de vidrio anunciaban que reclamarían indemnizaciones por las pérdidas “millonarias” ocasionadas.
“Estamos en ello, porque es nuestro derecho legítimo y porque, además de una recuperación económica, lo que tenemos que estar seguro es que se sacan lecciones”, ha insistido el CEO de Vidrala para añadir: “Tenemos que estar seguros que algo que nos costó decenas de millones de euros no vuelva a ocurrir. Y para eso lo mejor que podemos hacer es reclamar por todas las vías y hasta el final”.
En este sentido, Raúl Gómez, ha reiterado la necesidad de “que los precios energéticos en toda la península ibérica, diría, porque se encuentra una gran distorsión, se equiparen a los precios energéticos de otras grandes regiones europeas, especialmente Francia, que hoy hay una diferencia enorme”.
Asimismo, ha defendido la importancia de incentivos para las inversiones en descarbonización: “La descarbonización vamos a destraumatizarla. Puede ser competitiva, pero exige más inversión hoy que nunca, y no podemos hacerlo solos”.
“En Europa, de cara a la industria, las cosas se han hecho rematadamente en los últimos años, especialmente cómo se ha considerado la regulación”, ha apuntado Gómez en tercer lugar, refiriéndose a una “penalización” de la descarbonización: “Y así nos luce el pelo, ahora más que nunca cuando se busca soberanía energética después de años muy duros de la crisis energética de la Guerra de Ucrania y la nueva crisis energética por la guerra en Irán. Estamos verdaderamente indefensos la industria en Europa y ojalá hemos tenido para pasar a estar mejor defendidos”. Así, ha añadido la necesidad de seguir la senda de Francia o Alemania en cuestiones como la compensación de los costes indirectos de las emisiones de CO2.
El empuje del negocio de Sudámerica
La compañía ha presentado hoy sus resultados del primer trimestre, que han registrado un beneficio neto de 53,7 millones de euros, casi un 13% más que en el mismo periodo del año pasado, con un Ebitda de 104 millones y un margen sobre ventas del 28,3%. Ello, a pesar de un leve descenso de las ventas del 1,3%, hasta los 367,5 millones de euros, una evolución que, ha explicado Raúl Gómez, “tiene que ver con una moderación progresiva del consumo en las regiones más maduras, que se ha visto parcialmente compensado por la mejora de nuestras ventas en Sudamérica”.
Precisamente, la evolución del negocio en Sudamérica –reforzada por la reciente adquisición de Cristalerías Toro en Chile-, supone ya que el 20% del volumen de negocio de Vidrala sea Sudamérica; el 50% proviene de las cinco plantas de la península ibérica y el 30% restante de Reino e Irlanda. “Somos una multinacional. La actividad de la planta de Llodio representa menos del 5% de la actividad de todo el grupo, aunque sigue siendo nuestro centro de decisión y nuestra sede, de lo que estamos muy orgullosos”.
En este sentido, tanto Raúl Gómez como Carlos Delclaux, presidente de la compañía, han subrayado la solidez financiera de la empresa –la deuda en el primer trimestre se situó en 273,1 millones de euros, tras la adquisición de las dos plantas de Chile–, construida sobre una estrategia de control de costes, búsqueda de competitividad y diversificación del negocio. Así, han explicado que desde septiembre Vidrala ha acometido un plan de ajuste en sus plantas de Reino Unido e Irlanda, que afecta a en torno el 10% de una plantilla de 2.000 trabajadores.
Gómez y Delclaux no han descartado la futura entrada en otros mercados de Sudámerica y, en general, “en zonas no demasiado alejadas de nuestras zonas de actividad, que serían básicamente Europa y América Latina”, ha puntualizado Delclaux.
Previsiones “favorables” para 2026
De cara a 2026, las previsiones de Vidrala son “favorables” y prevén que su beneficio por acción pueda crecer más de un 5%, pese al contexto “adverso de la guerra en Oriente Medio, el alza en los costes energéticos y la persistente presión competitiva”.
En este sentido, su objetivo es que el presente ejercicio pueda cerrar con un Ebitda de 450 millones de euros, superando el dato de 2025 y que la compañía pueda generar en torno a 200 millones de caja libre, “consolidando un perfil de rentabilidad diferencial tras completar una nueva etapa de ambiciosa apuesta inversora”.