La situación de la planta de Sutoki en el polígono de Jundiz ha pasado de la incertidumbre a la alarma. El comité de empresa ha hecho público un comunicado en el que acusa al Grupo RTS, propietario de la planta, de ejecutar una deslocalización encubierta hacia sus instalaciones en China y de aplicar medidas de ajuste que castigan "en exclusiva" a la sede alavesa.
La dirección ha activado un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que contempla hasta tres semanas al mes sin actividad y que se extenderá hasta final de año.
Sin embargo, lo que más indigna a la parte social es que esta medida se ha tomado sin acuerdo y tras un periodo de negociación marcado por la tensión, en el que la empresa ha ejecutado dos despidos.
De los niveles de empleo anteriores se ha pasado a una estructura mínima de 18 trabajadores, dedicados a la forja y estampación en caliente
Para el comité, el ERTE no es una medida coyuntural por la crisis del sector, sino el último paso de una estrategia de vaciamiento. "La política de deslocalización del grupo ha reducido la plantilla de Sutoki a la mitad de trabajadores en apenas tres años", señalan fuentes sindicales.
De los niveles de empleo anteriores se ha pasado a una estructura mínima de 18 trabajadores, dedicados a la forja y estampación en caliente.
Vitoria-Mendaro-China
El conflicto de Sutoki revela una situación industrial preocupante para el tejido vasco. La planta vitoriana, adquirida por RTS en el año 2000, destina más del 95% de su producción a la matriz del grupo en Mendaro (Gipuzkoa). Aporta el valor añadido del sello "Fabricado en la UE", flexibilidad y rapidez de suministro.
Sin embargo, el comité apunta a que la propiedad ha iniciado una hoja de ruta para abandonar la fabricación propia trasladando la carga de trabajo de piezas clave a su planta china de Jinhua, donde trabajan 125 empleados.
"Se refuerza la sospecha de la voluntad de la propiedad de reconvertir el grupo en una distribuidora comercial, sacrificando el proyecto industrial vasco", reza el comunicado
El comité advierte que el fin de la forja en Vitoria es solo el primer paso. El siguiente podría ser el sacrificio del mecanizado y montaje que hoy sostiene a 120 familias en RTS Mendaro
Sutoki es una pieza especializada dentro del engranaje de la automoción de Álava, fabricando componentes de seguridad críticos para dirección y suspensión.
El temor de los trabajadores es que la planta, que arrancó 2026 en una situación ya precaria, acabe desapareciendo si no se garantiza un plan de viabilidad que asegure la carga de trabajo local frente a la producción asiática.
Por el momento, los trabajadores exigen que el sacrificio no recaiga solo sobre los hombros de la planta vitoriana y reclaman a las instituciones que vigilen este proceso de "desmantelamiento" de una empresa que nació para ser un referente de la forja industrial en el territorio.