El céntrico convento de San Antonio, situado en la Plaza del General Loma de Vitoria-Gasteiz, ha vivido este domingo una jornada de especial relevancia para la vida contemplativa de la capital alavesa. Desde las 13.30 horas, la comunidad cuenta con dos nuevas monjas de votos permanentes: sor Ana y sor Anastasia.
Ambas religiosas han formalizado su compromiso tras un periodo de discernimiento de varios años, integrándose definitivamente en una vida marcada por la oración, el silencio, la lectura y la convivencia comunitaria.
Todo ello bajo el carisma franciscano centrado en el auxilio a las personas más vulnerables y necesitadas.
“Sois ya espíritus entregados al Señor y enamorados de él para servir a los pobres, vivir para los pobres y amar a los pobres”
La celebración ha contado con la presidencia del Obispo de Vitoria, Mons. Juan Carlos Elizalde, quien ha estado acompañado por el Vicario Episcopal para la Vida Contemplativa, Manuel Gómez Tavira, y el asistente franciscano, el padre Ángel Pinedo.
En el altar han estado presentes también la superiora de la comunidad vitoriana, la Madre Dolores, y la presidenta de la federación clarisa del País Vasco, la Madre Javier.
El evento ha congregado a un numeroso público y a representantes de otras comunidades de clarisas de localidades como Salvatierra, Alegría y Tolosa, además de miembros de otras órdenes de vida contemplativa.
La promesa de los votos perpetuos por parte de estas dos clarisas ha sido el momento más emotivo donde la Madre Dolores se fundió en un largo abrazo a cada una
El momento de mayor carga emocional se ha producido durante la promesa de los votos perpetuos, instante en el que la Madre Dolores se ha fundido en un largo abrazo con sor Ana y sor Anastasia.
775 años en Vitoria
Con estas dos incorporaciones, la comunidad de las hermanas clarisas de Vitoria queda compuesta desde este domingo por un total de 20 religiosas. Además de su dedicación espiritual, la orden es reconocida en la ciudad por su labor en una pequeña confitería cuyos dulces artesanales gozan de gran popularidad entre la población local.
Cabe recordar que esta comunidad alcanzó en el pasado 2022 la cifra de 775 años de presencia ininterrumpida en la capital alavesa, consolidándose como una de las instituciones más antiguas y estables de la historia vitoriana.