El Ayuntamiento de Amurrio ha firmado este miércoles un nuevo convenio de colaboración con la Fundación Vicente Ferrer para apoyar un proyecto de promoción del derecho a la protección de la infancia y de la igualdad de género en la provincia de Gaza de uno de los países más pobres del mundo: Mozambique, en el sur de África, recientemente afectada por inundaciones que han causado el desplazamiento de más de 300.000 personas.
La firma ha tenido lugar en el consistorio y ha contado con la participación de Fernando Sancho Martínez, Delegado de la Fundación Vicente Ferrer en Euskadi y Cantabria, y del alcalde, Txerra Molinuevo, que ha señalado que “la firma de este convenio refuerza el compromiso del Ayuntamiento con la protección de la infancia y la igualdad de género, apoyando iniciativas que generan un impacto real y positivo en comunidades vulnerables”.
En concreto, el proyecto se centra en la erradicación de prácticas nocivas como el matrimonio infantil, precoz y forzado, así como la violencia de género en la infancia. Estas problemáticas están vinculadas a factores estructurales como la pobreza extrema, las normas patriarcales, la falta de servicios públicos y los efectos del cambio climático.
El proyecto beneficiará a más de 16.000 personas y, aunque se centra especialmente en la protección y empoderamiento de niñas y mujeres, también involucra a hombres y niños para promover un cambio social hacia relaciones de género más equitativas.
Desde 2008
Con la firma de este convenio, el Ayuntamiento de Amurrio reafirma su compromiso con la cooperación solidaria, la igualdad de género y la protección de los derechos de la infancia, contribuyendo a la construcción de sociedades más justas y libres de violencia.
De hecho, su colaboración con propuestas de la ONG Vicente Ferrer no es nueva, sino que se remonta a 2008 con convenios anuales hasta 2013 que, tras un parón de tres años, se reanudaron en 2016. Eso sí, hasta 2024, venían centrándose principalmente en La India, donde la ayuda de Amurrio (generalmente una partida anual de 10.000 euros) ha servido para financiar proyectos de viviendas dignas con saneamiento básico en comunidades rurales, de los que resultaron beneficiarias decenas de mujeres y sus familias.
Y es que, reconociendo el papel crucial de las féminas en la comunidad, se garantizó que fueran las propietarias legales de las viviendas, promoviendo así una distribución más justa de los recursos y el poder en el ámbito doméstico. Para comprobarlo, a finales de 2018, las por entonces alcaldesa, Josune Irabien, y concejala de Igualdad, Estibaliz Sasiain, junto a otros agentes vascos colaboradores de esta misma ONG, visitaron las obras en la comunidad de Bommanahal.
En los últimos años también se ha colaborado con la creación de aulas para jóvenes y viviendas adaptadas para personas con diferentes niveles de discapacidad física y psíquica, pertenecientes a castas desfavorecidas de La India más rural; y este 2026 se ha dado el salto a África.