El Ayuntamiento de Iruraiz-Gauna, dirigido por Susana Díaz de Arcaya (PNV) ha iniciado las obras para la reforma integral de la casa consistorial con el objetivo de solucionar los graves problemas de accesibilidad, uso y habitabilidad existentes en el edificio, adecuándolo a la normativa vigente. Según explica la alcaldesa del municipio ubicado en la cuadrilla de Llanada Alavesa “dicha intervención se pretende realizar dando cumplimiento al estándar passivhaus de edificios de consumo energético casi nulo y se ha previsto obtener la certificación del Passivhaus Institut que certifique su cumplimiento”.

El presupuesto de los trabajos asciende a 726.125,45 euros, de los cuales 352.358,50 están subvencionados por el Plan Foral de Obras y Servicios de la Diputación de Álava y 164.554,30 están subvencionados por el programa Leader de Gobierno Vasco. “Actualmente se están buscando otras convocatorias para seguir financiando la obra”, apunta Díaz de Arcaya. La duración prevista de los trabajos es aproximadamente de doce meses.

El edificio que se está rehabilitando es una de piedra y de planta casi cuadrada, que cuenta con una planta baja, primera y bajo cubierta y alberga oficinas municipales y salas de KZgunea y servicios sociales, entre otros. La superficie de la intervención prevista será de 320,76 m2 útiles y 476 m2 construidos. El objeto del proyecto de rehabilitación, es la reforma del actual edificio para adecuarlo a los nuevos usos y a la normativa de accesibilidad, así como para dotarlo de unas condiciones de habitabilidad adecuadas.

Entre las dificultades en cuanto a accesibilidad destaca que el edificio carece de ascensor para subir las plantas superiores, lo que imposibilita a las personas con movilidad reducida el acceso a determinados servicios prestados en el edificio, debiendo tener en cuenta que la oficina de atención al público se sitúa en la planta primera de la edificación.

Además en la planta primera hay continuos desniveles, y se necesitan escalones aislados para acceder a las distintas estancias. También la altura de paso en las escaleras de planta baja es inferior a 2,2 metros. Además, los peldaños están compensados lo que dificulta su accesibilidad y las tabicas tienen alturas diferentes, aspecto no permitido por la normativa actual. “Las puertas no tienen la anchura suficiente para que pase una silla de ruedas, con lo que tampoco se puede acceder a los locales de la planta superior”, explican.

Entre los inconvenientes del edificio se pueden enumerar otros como que en la planta bajo cubierta no hay una altura mínima de 2,2 metros, lo cual da lugar a un desaprovechamiento de toda la superficie de dicha planta. Además los muros de la parte central de la planta baja, tienen un espesor significativo, desaprovechando gran parte de la superficie.

La edificación no cuenta con ningún tipo de aislamiento, lo que provoca un gran consumo energético para su acondicionamiento térmico. Por otra parte, la situación actual de la escalera dificulta el mayor aprovechamiento de la superficie disponible y tan solo dispone de un baño para todo el edificio.

Debido a todos estos condicionantes, se puede concluir que “se trata de una infraestructura con graves problemas de accesibilidad y acondicionamiento, lo que dificulta gravemente tanto el acceso como la viabilidad del su uso y por lo tanto la participación de la ciudadanía en las actividades e iniciativas propuestas en el mismo, tratándose de una infraestructura necesaria y prioritaria, con una urgente necesidad de actuación”, señalan.

Debido a todos estos condicionantes, se va a llevar a cabo la demolición interior de la edificación para su posterior rehabilitación y adecuación al uso prestado. Con este planteamiento se propone aprovechar las obras para lograr que el edificio cumpla con el estándar Passivhaus de consumo energético casi nulo, adelantándose de esta forma a la futura normativa de aplicación. Durante ese tiempo las oficinas del ayuntamiento se han trasladado al centro sociocultural Lanturri.