Síguenos en redes sociales:

La Ertzaintza gestiona seis avisos de desaparecidos al día

En Euskadi se comunican una media de 16 desapariciones diariasMuchos casos se resuelven favorablemente en las primeras horas o díasLos menores de edad suelen realizar fugas esporádicas

La Ertzaintza gestiona seis avisos de desaparecidos al día

VITORIA- “Tío Santi, vuelve a casa, que te echo de menos. Mi mamá siempre está llorando, no quiero que llore, ven ya tío, te quiero mucho”. Santiago Golderas lleva desde el pasado 4 de octubre en paradero desconocido y la inquietud e incertidumbre aumentan cada día entre los familiares. Desde entonces, la Ertzaintza trabaja en las labores de búsqueda de este joven de 42 años que residía con su hermana y su sobrino en Vitoria cuando aquella tarde salió de casa con lo puesto y diez euros en la cartera. Nunca regresó. Mediante las redes sociales, no hay día que la familia no ruegue colaboración ciudadana para que este caso no caiga en el olvido. Este año, a la lista del gasteiztarra se han sumado más desaparecidos. Concretamente, este año 2019 se han comunicado a la Ertzaintza en Álava un total de 1.763 desapariciones, interponiéndose 201 denuncias en los once primeros meses del año. Es decir, una media de seis avisos al día. De las comunicaciones recibidas, continúan desaparecidas un total de 21 personas, 15 de ellas con denuncia interpuestas, de las cuales 10 son menores fugados de centros.

En muchos casos, estas ausencias duran poco tiempo y no acaban en denuncias concretas. Gracias al esfuerzo de la colaboración ciudadana y a las labores de búsqueda de la Ertzaintza, el 97% de los casos son resueltos y tienen un desenlace rápido. No obstante, el 3% de los casos sigue siendo un porcentaje alto: “nos preocupan todos los casos de desapariciones y trabajamos sin descanso en cada uno de ellos, ya que lo que nos gustaría es poder resolver el cien por cien de los casos”, explica a DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA Hugo Prieto, jefe del área de delitos contra las personas de la sección central de Investigación criminal y policial de la Ertzaintza. En Euskadi, la Ertzaintza ha recibido cerca de cinco mil comunicaciones de personas que se hallan en paradero desconocido y de ellas 1.076 denuncias tras ausencias no solucionadas en las primeras horas o días. En todos los casos, ya sean comunicaciones o denuncias la Policía vasca siempre activa el mismo protocolo, si bien con el paso de los días puede ser modificable.

¿La persona desaparecida toma medicación?, ¿es víctima de violencia de género?, ¿por alguna cuestión, se teme por su vida si no aparece en las próximas horas?, ¿hay algún motivo por el que esa persona haya querido marcharse de manera voluntaria?, ¿tiene una situación personal estable? Estas preguntas y sus respuestas son claves para comenzar con la investigación y las labores de búsqueda activa. “Lo primero que tenemos que saber es si en esta desaparición hay riesgo por la vida de manera inminente. Y, en cualquier caso, exista o no denuncia, se da comunicación a la comisaría de cada demarcación para que se inicie la búsqueda y se le abre ficha a la persona desaparecida”, aclara el oficial Hugo Prieto. Además de eso, también resulta clave saber si hay duda del paradero o desconocimiento total. Por ejemplo, en casos de montañeros desorientados, Protección civil será el encargado de llevar la búsqueda y la Ertzaintza se pone a su disposición para facilitar todos los medios a su alcance. En estos casos se moviliza un helicóptero, las brigadas caninas, las de montaña y las marítimas así como agentes y personal para ayudar en las batidas de búsqueda activa. En cambio, si por el contrario, no hay pista alguna de la ubicación, la Ertzaintza es la encargada de establecer todo el operativo de búsqueda.

Menores de edad En estos casos en los que no hay ni rastro ni pista alguna, ni orientación ni rumbo prefijado de las personas, la familia sufre una angustia permanente. De hecho, muchas de esas desapariciones son voluntarias; es decir, la persona mayor de edad decide irse sin comunicar su marcha y como “está en todo su derecho de hacerlo” dificulta las labores de su propia búsqueda porque, simplemente, no quiere ser encontrado. En estos casos, la Policía cuando llega al fin de la investigación y localiza a esta persona fugada de manera voluntaria, respetan su decisión y comunican a los familiares de que la persona ha sido localizada y se encuentra en buen estado, pero no detallan su ubicación para mantener la voluntad de la persona que se decidido cambiar de rumbo. “Están en su derecho y no podemos hacer nada en contra de ello”, asevera el agente.

Sin embargo, esta realidad cambia cuando se tratan de menores de edad fugados voluntariamente. En estos casos, una vez localizadas, siempre han de regresa con sus padres o tutores legales. Además, como dato importante a resaltar, Hugo Prieto explica que el número total de denuncias no significa el número total de desaparecidos, ya que en muchas ocasiones, los menores que en un arrebato o enfado familiar se fugan una vez, lo vuelven a hacer una segunda: “por ejemplo, el pasado año en Euskadi se denunciaron 1.405 desapariciones que correspondían a 700 personas”. Es decir, “la reincidencia en las desapariciones es muy alta, teniendo personas que desaparecen en un año en más de dos ocasiones”.

Por otro lado, cabe destacar que de las casi 1.800 comunicaciones y de las 201 denuncias en Álava, un total de 161 corresponden a menores de edad y correspondiendo el 83% de ese número a menores de edad que se escapan de los centros tutelados por la Diputación alavesa y vuelven al cabo de unos días, bien por su propio pie o porque los agentes de la policía vasca dan con su paradero y les localizan obligándoles así a regresar con los tutores.

Secuestros Hace años corría un bulo que se propagaba con fuerza y hacía alusión a los secuestros de bebés y niños para robar sus órganos. Este rumor no fue puntual porque, esporádicamente, cobra fuerza y vida nuevamente. Sin embargo, la Ertzaintza asegura no tener constancia de secuestros de bebés para tal fin, ni para ningún otro. “No tenemos constancia de esos secuestros de menores”, tranquiliza Hugo Prieto. De hecho, en cada desaparición la Ertzaintza lo mide en tres fases; en una primera fase es limitada, en una segunda de alto riesgo y, en el tercer baremo, además de ser considerado de alto riesgo, cuenta con indicios de criminalidad.

En este último grupo se encuentra incluida una desaparición en Álava, la cual se trata de un secuestro parental ocurrido en 2018 y que todavía no ha sido resuelto.