Joseba Díez Antxustegi es uno de los valores en alza del PNV pilotado por Aitor Esteban. Su incorporación a la Ejecutiva nacional del partido y su designación como portavoz parlamentario supone un refresco para la imagen del partido que busca remontar el vuelo. tras el último ciclo electoral. El joven político alavés estará sin falta este domingo en Bilbao para celebrar el Aberri Eguna.
¿Qué sentido tiene celebrar un Aberri Eguna con el mundo patas arriba por Trump y la gente preocupada con cuestiones más materiales?
—Creo que podemos aprovechar el Aberri Eguna para reivindicar que en el mundo tan globalizado en el que vivimos, lo más revolucionario es precisamente defender lo propio. Defender una identidad, una cultura, una lengua, unas tradiciones, unas instituciones propias como señal de la existencia de un pueblo. Y eso es lo más revolucionario que puede haber.
¿Qué mensaje va a trasladar el PNV con motivo del Aberri Eguna?
—Un primer mensaje de reivindicación de la existencia de un pueblo, de que Euskadi es un país, Euskadi es un pueblo, y que tenemos que reivindicarlo de puertas afuera, pero también de puertas adentro. Y un segundo mensaje de que el PNV ha sido siempre un muro de contención frente a los extremismos y frente al fascismo.
Año uno de Aitor Esteban, se cumple estos días al frente del partido. ¿Ha virado el PNV hacia el centro en este tiempo? ¿Significa eso que se ha alejado de la derecha?
—No creo que el PNV haya virado a nada. El PNV ha estado siempre en la centralidad, representando a sensibilidades ideológicas y de formas de pensar muy diferentes. Somos el cauce central de la política vasca.
También el PSE y EH Bildu se arrogan la centralidad.
—La centralidad no es algo que hay que arrogarse, la centralidad es algo que hay que ejercer. El PNV demuestra cada día, en el día a día, que ejerce la centralidad en el sentido de que es capaz de llegar a acuerdos con unos y otros, de salirse de esa dinámica de bloques, de salirse de unos y otros, de izquierdas y derechas, de ser capaz de alcanzar acuerdos a ambos lados del tablero y siempre con el objetivo puesto en mejorar la calidad de vida de la gente y conseguir más autogobierno. Eso es la centralidad: ser un partido capaz de representar a partes muy distintas de la sociedad y al mismo tiempo de pactar con formaciones muy distintas. Y en este momento, si hay un partido capaz de hablar con todos de izquierda a derecha, es el PNV.
“Muchas veces Sánchez lo hace a desgana, pero el PNV le va arrancando el cumplimiento del acuerdo de investidura. Hay que apretarle”
En esta legislatura el PNV ha sido capaz de trenzar acuerdos con Podemos en temas de presupuestos forales, con el PP incluso en el Ararteko, con el PSE en los presupuestos vascos, pero con Bildu no, ¿por qué?
—Bildu tiene una estrategia que es la de desgastar al PNV. En Madrid muestran muchísima facilidad, y creo que es un mensaje importante también en el Aberri Eguna, En Madrid muestran muchísima facilidad, casi sumisión, a todo lo que dice el Gobierno español, incluso con normas que pueden vulnerar las competencias establecidas en el Estatuto de Gernika. Y en Euskadi son especialmente beligerantes contra las instituciones vascas. Es algo que me preocupa, pero no tenemos tiempo que perder y si ellos no quieren alcanzar acuerdos con nosotros, el país no puede esperar.
Tras la conferencia de Feijóo en Bilbao y la asistencia de Aitor Esteban a la misma, se ha hablado mucho sobre la relación entre PP y el PNV. ¿Ha cambiado en algo después de aquel encuentro?
—La relación sigue siendo bastante fría y las diferencias son palpables, notables y conocidas. PNV y PP son dos partidos que hoy por hoy estamos muy alejados. Ese encuentro se ha dado dentro de la normalidad de que el presidente del PNV, como partido líder del país, escuche a todos los agentes políticos que influyen en Euskadi. Y el PP es un partido que también influye en Euskadi. Pero de ahí a que alguien piense que por ir a un acto vamos a hacer presidente a Feijóo... eso es vivir en otro planeta. No tiene ningún sentido.
¿Es más fácil hablar con Alberto Núñez Feijóo que con Javier de Andrés?
—Es que Javier de Andrés está en una estrategia deliberada, para mí equivocada, de arrinconarse. Cree que arrinconándose en la política vasca, buscando un córner muy a la derecha y muy escorado dentro de la política vasca, va a conseguir rascar algún voto. La realidad es que en la ley de vivienda que reducía la burocracia, el PP se quedó fuera; en la revisión fiscal que bajaba los impuestos, el PP se quedó fuera; en unos presupuestos para preparar el país para la incertidumbre como tenemos ahora tras la invasión de Trump a Irán el PP se ha quedado fuera. Y cuando hemos preparado herramientas potentes como la Alianza Vasca Financiera o el grupo para la esencia industrial, el PP se ha quedado fuera.
“Somos un partido abertzale que entiende que lo más revolucionario que se puede ser en un mundo global es ser defensor de lo propio”
Viene el PNV de un ciclo electoral en el que ha perdido una bolsa de votantes. ¿Está reconectando con ese votante y con otros que antes no lo hacían?
—Hay que poner en valor que seguimos siendo el primer partido del Parlamento, que tenemos grupo propio en Madrid, que gobernamos las principales instituciones y que eso es una bolsa de responsabilidad muy importante. Evidentemente nos gustaría tener el mejor resultado electoral posible, pero creo que el PNV toma decisiones porque está en la calle, porque está con la gente. Y nuestras políticas tienen que responder a eso.
¿El PNV pone ahora más énfasis en las preocupaciones de la calle, de la ciudadanía, y menos en los temas de temática nacional?
—Es que no es incompatible. Somos un partido abertzale que entiende que lo más revolucionario que se puede ser hoy en este mundo tan globalizado que tenemos es ser defensor de lo propio. Pero al mismo tiempo estamos en cuestiones muy importantes. A la gente también le preocupa la economía, a la gente le preocupa la industria, su empleo, la vivienda, la seguridad. Y no es incompatible una cuestión con la otra. Osea, ser un partido abertzale. Yo creo que si en este país hay un partido abertzale es el PNV.
Con incorporaciones a la dirección como la suya o la de Maitane Ipiñazar, ¿se está cambiando la imagen del PNV de un partido de clase y de gente mayor?
—Estas incorporaciones, como la de otros muchos, lo que demuestran es que en el PNV hay cantera y que somos un partido que hemos aguantado tantos años porque cuando unos han dado lo mejor de sí mismos y han decidido dar un paso atrás o marcharse, siempre ha habido alguien dispuesto a asumir esa responsabilidad. El PNV es un partido que tiene banquillo y el día que no estemos nosotros vendrán otros también con las mismas ganas, la misma ilusión y la misma capacidad.
Usted viene de las juventudes del PNV, ¿cómo valora la hiperactividad de Ernai y GKS. ¿Les está achicando el terreno entre los jóvenes?
—No comparto esa frase de que hablen de uno, aunque sea mal. Creo que EGI cometería un error si estuviera en peleas, en pintadas y en determinadas cuestiones. Y al final de lo que se trata es que las juventudes de los partidos o cualquier organización juvenil en lo que tienen que estar es en hacer propuestas, en estar cerca de la gente de su generación y sobre todo en formarse también. Y en utilizar como un foro de discusión, de debate interno, de formación interna. EGI tiene que ser una escuela de aber-tzales. Si otros partidos, otras agrupaciones juveniles, deciden que lo suyo son otras cuestiones, pues allá ellos
“Tenemos que seguir echando agua la piscina de un nuevo estatus que represente bien la pluralidad de Euskadi y el anhelo de más autogobierno”
En Iparralde, el PNV ha logrado una alcaldía en Kanbo en las elecciones municipales. ¿Puede ser la palanca para que el PNV empiece a tener más protagonismo al otro lado de la muga?
—El hecho de gobernar un municipio como Kanbo, en la figura de Peio Etxeleku, lo que nos van a permitir es demostrar en Iparralde que hay una forma de hacer que es la del PNV. Y que esas personas moderadas, esas personas abertzales, esas personas euskaltzales, esas personas que también se preocupan por la economía y por el bienestar, tienen nombre y apellidos y son el PNV. Tengo claro que, si la gente nos conoce en Iparralde, nos va a votar.
¿Sánchez está cumpliendo con su parte del acuerdo de investidura?
—Cuesta lo suyo, hay que apretarle, hay que exigirle. Muchas veces parece que un poco a desgana, pero poco a poco el PNV le va arrancando el cumplimiento del acuerdo de investidura. A veces da la sensación de que tiene muchas resistencias internas: en los ministerios, en las secretarías de Estado, en esos funcionarios que se resisten a perder poder por parte del Estado… pero el PNV sigue apretando y estamos haciendo que, aunque les cueste, vayan avanzando en el cumplimiento del acuerdo.
El nuevo estatus no termina de arrancar y lleva un tiempo así.
—Los partidos estamos sentados en esa mesa, se avanza, pero nos hemos impuesto una norma: la discreción. Y en ese sentido creo que tenemos que cumplirla todos, Es responsabilidad de todos seguir echando agua a esa piscina para poder alcanzar un buen acuerdo.
Pero si no hay un salto real, como dijo Aitor Esteban, en su día, ¿va a estar el PNV en ese acuerdo?
—El PNV va a seguir echando agua a esa piscina para alcanzar un acuerdo. El PNV tiene el compromiso de seguir trabajando para alcanzar un buen acuerdo y que renueve nuestro Estatuto de Gernika y para alcanzar un nuevo estatus.
Pero, ¿se va a conformar el PNV con un retoque administrativo para cubrir el expediente o va a pedir cuestiones de calado?
—A nadie se le escapa cuál es la posición del PNV, pero no sería responsable estar haciendo declaraciones públicas sobre esta cuestión. Tenemos que seguir echando agua a la piscina para alcanzar un acuerdo que satisfaga a todas las partes y que represente bien la pluralidad de la sociedad vasca y al mismo tiempo el anhelo de más y mejor autogobierno.
¿Hasta cuándo se va a estar echando agua de la manguera?, ¿van a estar mareando la perdiz sin avanzar?
—Los buenos acuerdos generacionales requieren tiempo. Y si vamos a alcanzar un acuerdo que dure para una generación, pues no tenemos ninguna prisa. Y eso no se consigue de un día para otro. Entonces tenemos que seguir trabajando para alcanzar un buen acuerdo sabiendo que tenemos que poner de acuerdo a tradiciones políticas muy históricas en este país, pero muy diferentes las unas de las otras. Y por lo tanto ahí habrá que hacer un trabajo importante. Y eso no lo podemos hacer con prisas, autofijándonos plazos permanentemente.
¿Por qué el PP no está en esas conversaciones,?
—Un partido que dice que no hace falta más autogobierno y que al mismo tiempo está diciendo que no hay que cumplir ni siquiera el Estatuto que ya tenemos reconocido, no sé a cuenta de qué se queja por no estar representado en una mesa en la que el objetivo es alcanzar un nuevo estatus.
¿Habrá acuerdo en torno a los requisitos del euskera en el acceso a las administraciones públicas?
—Creo que lo sabremos relativamente pronto. El plazo se alargó nuevamente y en abril tendremos que saber si se da un acuerdo o no. Trabajamos para que haya un acuerdo porque el euskera necesita acuerdos y seguridad jurídica.
¿Quiénes van a cerrar el acuerdo?
—Habrá acuerdo, si lo hay, con aquellos partidos que entiendan que al euskera hay que darle seguridad jurídica y que esta se consigue con planteamientos alejados del maximalismo y centrados en la realidad.
EH Bildu dice que eso es ceder ante el PSE.
—Estamos hablando de una cuestión tan importante como la defensa del euskera que no se puede entender en términos partidistas de cesión a uno u otro. Sería un error interpretarlo en términos de quién gana o pierde.
El Gobierno español se niega a ceder temporalmente el Guernica de Picasso para exponerlo en Bilbao. ¿El PNV va a aceptar esa negativa o va a plantear batalla?
—El PNV va a reivindicar que el Guernica vuelva a Euskadi. Es un símbolo de la lucha antifascista y antifranquista del pueblo vasco, y también un símbolo de democracia. Vamos a dar batalla, efectivamente. l