Un Gobierno entre la ilusión y la cautela

El Ejecutivo central estrena una fórmula de gobierno inédita desde la II República, que aúna al centro-izquierda y a la izquierda, y que genera esperanza entre la izquierda pese a los riesgos que distintas voces reconocen.

13.01.2020 | 06:23
Los líderes del PSOE y Unidas Podemos, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

La alianza "histórica" entre el PSOE y Unidas Podemos, primera fuerza a la izquierda de la socialista que entrará en el Gobierno español desde la II República, inspira en líneas generales ilusión y esperanza en ese sector más a la izquierda del PSOE. "Lo esperaba y lo deseaba", asegura Iosu Perales. "En España hay muchísimas cosas pendientes y tocan cambios muy sustanciales", confía Antton Karrera. "A las izquierdas les genera una expectativa ilusionante", concluye Mikel Arana. Perales (activista de izquierdas y licenciado en Ciencias Políticas y Sociología), Karrera (exparlamentario de Ezker Batua) y Arana (excoordinador de la misma formación) cuentan con una trayectoria que, desde la confianza, les lleva a coincidir en que habrá dificultades.

El Gobierno central, el primero de coalición desde la muerte de Francisco Franco, se va a convertir en un Ejecutivo europeo de coalición más. "El hecho de que siempre estuviera gobernando o la derecha o el PSOE solo se daba en España. Afortunadamente se ha roto eso", celebra Karrera. Las coaliciones en Europa están de moda. Lo que no lo está tanto es la fórmula que aunará el centro-izquierda con la izquierda. Incluso ni Sánchez se lo planteaba los meses que miró a Portugal. No en público.

Hace cuatro años, cuando Mariano Rajoy perdió su mayoría absoluta y dejó a Sánchez que se propusiera para una investidura, el aspirante socialista rechazó la Gran Coalición que Génova quería cocinar y se montó en un avión a Lisboa. Era enero de 2016 y se reunió con su primer ministro, el socialista António Costa, que se había apoyado en dos históricos enemigos del PS luso para llegar a gobernar el país. En Madrid, a Podemos aún le duraba el viento de cola de aquel "el cielo no se toma por consenso, sino por asalto". Más aún, soñaba con el sorpasso al PSOE. Sánchez quería ser Costa, pero un mes después se presentó a su primera investidura fallida con un acuerdo con Ciudadanos.

Cuatro años más tarde, el PSOE no solo ha buscado el apoyo externo de los morados, sino que habrá ministerios liderados por Unida Podemos. Apenas meses después de que la vía portuguesa se convirtiera en la vía francesa en mayo del año pasado y que Sánchez pareciera que quería ser el Macron español.

"El temporal de la derecha"

Un aglutinador externo

Por el momento, el líder socialista ha elegido y esto ha enfadado a PP, Vox y C's, un factor a tener en cuenta. "No sé qué análisis de la investidura hace el PSOE, con ese comportamiento de la derecha de siempre y de la nueva derecha fascista, pero tendrán que situarse ante eso", avisa Karrera, en línea similar a Arana: "Esa reacción furibunda de la derecha refuerza al menos el intentar apoyarlo y en la medida de lo posible darle el margen de duda amplio". En palabras de Perales, el ya presidente ha decidido que "bien vale la pena hacer su propia trinchera desde un espacio más de izquierda y defenderse desde ahí ante el temporal que viene de la derecha, en el que se han alineado la Iglesia, los poderes económicos, la banca, los empresarios, los partidos más fachas...".

De puertas para adentro, y más allá del ruido y la presión parlamentaria que pueda haber, los tres ponen el foco en la versión del PSOE que se verá. "Hay riesgos indudables en esta operación tanto de Unidas Podemos como del PSOE. Esto es posible porque el PSOE también ha hecho un viraje a la izquierda al menos en su discurso formal. Creo que está intentando recuperar un lugar perdido como fue la socialdemocracia, aunque están muy lejos. Habrá que ver en la práctica cómo suceden los hechos", relata Perales, que no obstante declara sin ambages que "es la hora de la política, sobre todo cuando las derechas amenazan con reventar la democracia. Es un riesgo que se corre, pero muy positivo y aceptable".

"Siempre existe la duda de qué PSOE encontraremos, porque hemos visto a tres o cuatro Pedro Sánchez en dos años", añade Arana, que participó en un ejecutivo de coalición. Fue en el Gobierno Vasco, con el PNV y EA: "Esto te hace ser consciente de las dificultades de co-gobernar con alguien que además es mayor que tú. Hay riesgo que gente con mucho más entusiasmo que experiencia se dé de bruces con la realidad que tampoco es fácil de gestionar".

Conciencia y frescura

¿Qué puede aportar al Gobierno esa fuerza joven? "Transparencia, democracia, responder a las necesidades sociales de quienes están en situación dramática", defiende Karrera, que exige la redistribución de la riqueza se sitúe "en niveles de la media europea". "Auténtica política de izquierdas", desea Arana que impulse Unidas Podemos ante los "habituales vicios del PSOE de escorarse hacia la derecha", a quien también UP deberá recordar "que federalismo no es solo una palabra, hay que sentirlo", porque el territorial es un problema que habrá que abordar, como también advierte Perales, que se muestra escéptico, aunque conceda que es un avance en el mero reconocimiento del conflicto político. Por lo general, pide a Unidas Podemos "frescura, talento y medidas innovadoras".

"Aunque los ministerios que se gestionen sean de poco presupuesto, si hay talento y audacia, con conexión con los movimientos sociales, siempre hay espacio para hacer cosas interesantes", lamenta Perales, que considera a los morados como "la conciencia de ese PSOE que dejó de ser lo que era y ahora puede jugar cierto papel en el Consejo recordándole qué es la política de izquierdas y cómo hay que enfrentar a la derecha".

"En el PSOE no se aceptaba que unos advenedizos les leyeran la cartilla. Sin embargo, en todas aquellas críticas de Podemos hacia el PSOE había mucho de verdad. Ahora, la vida les ha llevado a necesitarse mutuamente", repasa Perales los últimos años de relación entre ambas siglas, en las que Iglesias llegó a recordar a Sánchez los GAL con la "cal viva" del debate de investidura de 2016. Ahora, en cambio, "son dos muletas que caminan al compás porque no puede ser de otra manera. O buscas puentes de cooperación o te hundes. Hoy a PSOE y Podemos más que el amor les ha unido el espanto, como ha dicho Gabriel Rufián. La cosa puede funcionar, pero habrá dificultades, como se han visto estos días".

La relación de los socios

La gran clave puede residir en la relación personal de los miembros. Más con el arranque del ejecutivo incluso antes de que nazca. "Hay mucha inmadurez, cierto infantilismo y cierta tendencia a la competitividad por encima de la cooperación, porque Unidas Podemos no creo que hubiese tenido que sacar los nombres de los ministrables. No sé a dónde llevaba eso", duda Perales, que ve en el nombramiento de una cuarta vicepresidencia "la respuesta del PSOE": "Estas cositas me ponen malo. Espero que cuando el Gobierno tenga que gobernar y el día a día les empuje a ser pragmáticos desactive estas tentaciones de sobresalir, de demostrar quién es el que manda. Creo que Podemos tendría que concentrarse en ver cómo con talento e innovación se pueden hacer políticas nuevas, más que en estar vigilando al PSOE".

Arana también diagnostica un Consejo de Ministros "con un sobreexceso de egos evidente. Habrá que intentar que vayan rebajándose para que se puedan hacer políticas para la ciudadanía, que es para lo que se supone que están". Ante la duda, el excoordinador general de Ezker Batua tira del clásico Julio Anguita, "programa, programa, programa", más ante la presión de las derechas, cuyos "ataques pueden incluso cohesionar a la izquierda": "Hay que dejarse de personalismos y mantenerse firme con lo firmado y avalado por las bases, sin jugar con el lenguaje como se hace muchas veces para saltar el espíritu inicial de acuerdo, sino ser fiel a lo que todos hemos leído y entendido".

Karrera termina con dos recomendaciones y un anhelo. La primera, ser conscientes de que "no se puede hacer todo de la noche a la mañana. Habrá que ir con tranquilidad, con medidas bien pensadas para meter mano a todas estas cosas". La segunda, que PSOE y Unidas Podemos dejen sus problemas internos en un segundo plano y tomen medidas sociales". El apoyo social, asegura, llegará "tomando medidas, convenciendo y explicando qué significan, cómo se le puede dar la vuelta a la situación que viven miles de familias". Para eso, la receta es única: "Trabajar y acertar. Y les deseo que acierten".