Dos nuevas muertes elevan a tres los fallecidos en las protestas de Birmania

La junta militar reprime las manifestaciones con munición real y bombas de gas lacrimógeno

21.02.2021 | 00:36
Una manifestante realiza el símbolo de las protestas del país frente a varios policías. Foto: Efe

rangún – La represión contra las protestas de Birmania se recrudeció ayer sábado en Mandalay, la segunda ciudad del país, donde al menos dos manifestantes murieron por disparos de bala de la policía durante una manifestación contra el golpe de Estado de los militares. Según indicaron testigos, el primer fallecido es un joven que fue alcanzado en la cabeza, mientras que el segundo murió de un disparo en el estómago. Ambos habían acudido en apoyo de los trabajadores de astilleros en huelga por unirse al movimiento de protesta y a los que las autoridades querían forzar a trabajar.

Además, según testigos al menos otras seis personas resultaron heridas por balazos en los incidentes y otras diez fueron arrestadas. Testigos afirmaron que la policía reprimió la protesta con munición real y balas de goma, bombas de gas lacrimógeno y con proyectiles metálicos fabricados con tornillos y lanzados con tirachinas. En las redes sociales circulan imágenes y vídeos de cascotes de balas recogidos por los manifestantes y de ambulancias con marcas de bala por supuestos disparos de las fuerzas del orden. Con estas dos muertes son ya tres los fallecidos por la represión policial contra los manifestantes que en las últimas semanas han tomado las calles de las principales ciudades para protestar contra la toma de poder por los militares. Birmania amaneció ayer conmocionada por la confirmación el viernes del fallecimiento de Mya Thwe Thwe Khine, una joven de 20 años participante en el movimiento de desobediencia civil que murió de un disparo de munición real de la policía, según los informes de varios grupos defensores de los derechos humanos.

La junta militar ha intentado aplacar el movimiento de desobediencia civil, que incluye huelgas en la administración y otros sectores, con el despliegue de soldados en las calles, cortes nocturnos de internet a diario y varias leyes que han mermado los derechos de los ciudadanos.

A las presiones internas se une la presión internacional, con llamamientos a detener la violencia policial, como el realizado por la embajada del Reino Unido en Birmania, que expresó en Twitter su condena a la violencia policial, mientras la UE tiene previsto analizar la posibilidad de aprobar sanciones.