Alberto Santana: "Tengo mis detractores y algunos eran amigos"

El historiador vibra con la historia vasca, pero no siempre se es profeta en su tierra y a su alrededor hay tantos seguidores como detractores de 'Una historia de Vasconia'

22.09.2020 | 19:23
Alberto Santana, un historiador riguroso en ETB.

Se ríe cuando le decimos que se ha convertido en todo un destroyer de mitos y leyendas, pero él contesta que tiene un objetivo y un proyecto concretos a través del programa Una historia de Vasconia, que emiten las dos primeras cadenas de Euskal Telebista: crear una enciclopedia audiovisual que recorra la cultura y la historia de Euskal Herria. Cuando termine la actual temporada y los espectadores hayan llegado al capítulo 32, a este historiador habitualmente envuelto en la controversia solo le quedarán diez entregas para haber logrado su planteamiento inicial.

Sigue usted desmitificando leyendas y mitos, que parece ser lo que más le gusta.
Bueno, algunos se han equivocado conmigo porque no estoy desmitificando la mitología folklórica religiosa o etnográfica. Lo que desmitifico son lugares comunes poco razonados en nuestra historia y que hemos aceptado sin demasiada crítica. Yo someto determinados temas a la crítica de los hechos.

¿Y hay seguridad en esas críticas de los hechos?
Sí. Someto algunos temas a las aportaciones más novedosas en la arqueología o a documentaciones que han permanecido inéditas. A veces no son ni mitos, sino lagunas históricas o zonas oscuras de nuestra historia sobre las que nunca nos habíamos preguntado mucho.

Y que habíamos rellanado sin muchas comprobaciones.
Quizá sí. Nos habíamos construido determinados mitos sobre la identidad histórica vasca.

También ha desmontado algún que otro mito de nuestra gastronomía.
Es que no solo hemos sometido a los ingredientes que utilizamos a un examen exhaustivo, sino que también hemos analizado la manera de consumirlos. He destruido mitos recientes, aunque algunos aún los predican. Por ejemplo, uno de ellos es la dieta paleolítica.

Una dieta que está muy de moda, dicho sea de paso.
Ya, pero hoy podemos responder a cuál era el plato favorito de la gente que vivía en las cuevas hace un millón de años.

¿Y es posible saber qué se comía hace un millón de años?
Hay un trabajo publicado hace año y medio. En esa época tenían como fuente de proteína habitual el rinoceronte, el bisonte, el ciervo... o sus propios hijos. ¿Y cuál crees que era el plato favorito?

No diga que se comían a sus hijos y que eran el plato favorito...
Exacto, comerse a los hijos era el manjar de hace un millón de años, pero eso sí, no muy niños, de entre nueve y catorce años. ¿Qué te parece?

¿Está eso contrastado científicamente?
Absolutamente. Se ha publicado en Estados Unidos en una de las revistas científicas de mayor prestigio que existen.

Y en lo que hoy es Euskal Herria también sucedería...
Aún no hemos encontrado en la actual Euskadi ningún resto de hace un millón de años, pero ese estudio se refiere a Atapuerca (Burgos), y esos restos solo están a 40 kilómetros de nosotros. Tendremos que identificarnos también con los caníbales familiares de Atapuerca.

"Lo importante para narrar la historia es poner fechas a los acontecimientos"


Mucha de la alimentación actual en nuestra tierra está condicionada por el descubrimiento de América.
Exacto. Lo importante para narrar la historia es poner fechas a los acontecimientos. Para estudiar la gastronomía vasca hemos ido datando la introducción progresiva de cada uno de los productos de lo que se denomina el intercambio colombino. Al principio no se trajo nada, y lo primero que se pudo traer, pero fue un siglo después, fue el maíz. Con bastante más desfase llegaron las alubias, al mismo tiempo que el cacao.

Aunque dé la sensación de que algunos de estos productos, como los pimientos, han sido vascos de toda la vida.
Ja, ja, ja€ Pues no. La patata llegó mucho después, en el siglo XIX. Imagínate cómo haríamos el marmitako sin ellas, pero la verdad es que llegaron muy tarde. Lo último que llegó fue el tomate.

¡Pero si siempre ha estado ahí!
Pues no, no tiene mucho más de 120 años entre nosotros. Hay que ver cómo se fue escalonando toda esa introducción de productos que nos llegaron tras el descubrimiento de América. En el programa del que hablamos lo que venía a decir es que los vascos somos probablemente el pueblo europeo que más se benefició, para la evolución de su gastronomía, de ese intercambio de productos colombinos.

O sea, que eso que llamamos producto del país en casos son importaciones del pasado, y de un pasado no tan lejano.
Sí, porque quizá también éramos uno de los pueblos de Europa que más carencias tenían en cuanto a productos alimenticios. Teníamos unos enormes vacíos y grandes limitaciones. No somos un pueblo mediterráneo y necesitábamos la despensa americana como locos. Eso sí, hemos hecho un uso extraordinario de esos productos, hasta llegar a creernos que son nuestros de toda la vida.

El talo con chorizo es nuestro, ¿o no?
Ja, ja, ja€ Sí que es nuestro, pero es una invención tardía, del siglo XIX. También diré que hasta ese siglo no se empezaron a utilizar aquí el pimiento y el pimentón americano.

¿Pero no había embutidos en siglos anteriores?
Sí, pero eran marrones o negros. No había ni chorizos ni chistorras. Ahora se están construyendo nuevos mitos. Hace poco preguntaron en una ikastola de Gernika por los frutales típicos de nuestra tierra, y la mayoría de los chavales dijo que el kiwi.

¿Nos queda mucho por descubrir de nuestra historia?
Bastante, pero se suceden los descubrimientos y los hallazgos, así que también hay nuevas interpretaciones. Todo se está desarrollando a una gran velocidad, y eso se debe a que tenemos universidad propia y creamos conocimiento propio. Todos los años salen decenas y decenas de nuevos investigadores en Historia, Arqueología, Antropología, Filología, Arte€ Son chavales que curran mucho y que nos dan muy buenas sorpresas. La universidad no para y estamos muy bien ubicados a nivel mundial.

¿Cuál es su objetivo como divulgador?
Crear una gran enciclopedia audiovisual de la historia de Euskal Herria. Cambian los temas, eso por supuesto, pero todos están interrelacionados. Hay temas del neolítico, sobre la época de la romanización hemos escogido el asentamiento romano en la costa, los puertos, el origen de la navegación costera vasca€ También hablamos de la tradición de la euskomitología y de su relación con las religiones. De la época medieval hablamos sobre la situación de una minoría muy relevante, los judíos, que en algunos sitios representaban el 20% de la población vasca. Es que a lo largo de tres temporadas hemos hablado de muchas cosas.

"No te creerás que existieron las brujas de Zugarramurdi, ¿no?"


Es usted un derrumbamitos. En la primera temporada mató a las brujas de Zugarramurdi y ahora resulta que la historia de las traineras no es tampoco la que nos han contado.
La misión de la historia no es cantar las alabanzas de los reyes, príncipes, Papas y grandes héroes del pasado. No soy ningún destroyer, solo cuento la historia. No te creerás que existieron las brujas de Zugarramurdi, ¿no?

Pero es bonito y la épica histórica permite soñar.
Y la misión de la historia es detectar problemas, agujeros negros o contradicciones en nuestra narración. Y una vez afrontados esos problemas, aportamos las evidencias históricas comprobables que nos permitan someter a control la historia.

¿Pensaba que su programa iba a durar tanto tiempo?
Ya te he dicho que desde el primer momento quería crear esa enciclopedia de la cultura y la historia vasca a nivel audiovisual. Ya sé que puede sonar a chulesco y a arrogante, pero ese era mi objetivo y todavía estoy en él. Esta es la tercera temporada y espero concluir esa enciclopedia con 40 o 42 capítulos. Este es el plan que tengo desde la primera temporada.

¿Y en qué capítulo nos quedaremos los espectadores cuando acabemos esta tercera entrega?
En el 32, así que nos quedarían diez más. La gente lo está viendo y está gustando en los dos canales, porque este es un programa que se emite primero en ETB-1 y después en ETB-2.

Tiene usted muchos seguidores, pero deje que le diga que también muchos detractores.
Esa es la pena. Además son mis detractores desde el primer capítulo que se emitió. Incluso algunos detractores eran amigos míos, y había entre ellos gente con la que había colaborado. Lo que he hecho es perder amigos.

También habrá ganado algún amigo...
Sí, no digo que no, pero también me da pena haber perdido gente a la que estaba unida y por la que sentía mucho aprecio. Es gente que sin duda ama a Euskal Herria, eso no lo pondré nunca en cuestión, pero algunos no soportan que se pongan en cuestión sus mitos o las leyendas con las que han construido esa mitología identitaria. Es verdad que casi todos estos detractores se han aglutinado en torno a quienes apoyan y defienden la autenticidad de los hallazgos de Iruña-Veleia.

¿Aunque haya una sentencia reciente sobre esos hallazgos?
Digamos que desde entonces están más acallados los detractores de Una historia de Vasconia. 

PERSONAL

Edad: 60 años.
Lugar de nacimiento: Bilbao.
Trayectoria: Historiador, profesor universitario y también director y presentador de documentales relacionados con la historia de Euskal Herria. Uno de sus trabajos más notables en televisión fue La mirada mágica, el espacio dirigido y presentado por Iñaki Pangua. Tras el accidente del helicóptero en el que murieron Pangua y otras personas del equipo, él ha seguido adelante con la divulgación histórica vasca. Actualmente, ETB-2 emite la tercera temporada de Una historia de Vasconia, espacio que ha concentrado a un número importante de espectadores.