La confianza social se está fragmentando. Esa es la conclusión del Edelman Trust Barometer 2026, publicado el pasado mes de enero. Cada vez más personas confían solo en lo cercano y muestran recelo hacia instituciones más amplias, sean gobiernos, empresas u organizaciones sociales. La legitimidad ya no se presume. Se construye.
Qué significa la transparencia en una asociación
Ese cambio de clima también afecta al ámbito asociativo y profesional. Explicar lo que hace una asociación es una forma de construir confianza. Sin embargo, la transparencia no se puede limitar a publicar cuentas o memorias. Implica algo más exigente: permitir comprender.
Es decir, que cualquier persona pueda entender cómo funciona una organización: qué objetivos persigue, cómo toma sus decisiones y en qué emplea los recursos de los que dispone.
En los últimos años distintas organizaciones del tercer sector han tratado de concretar qué significa, en la práctica, ser transparente. El Sello de Transparencia de Asociaciones promovido por Fundación Haz o el Código de Buenas Prácticas en Transparencia de la Fundación Lealtad proponen indicadores que permiten reconocer cuándo esa transparencia es real y no solo una declaración de intenciones.
Gobierno y reglas claras
Una asociación transparente define con claridad su misión y sus fines. Explica para qué existe y a quién se dirige. Esa definición permite entender después sus decisiones.
También hace visible su estructura de gobierno. Quién forma parte de la junta directiva, qué responsabilidades asume cada cargo y cómo se eligen o renuevan esos puestos son datos que ayudan a comprender el funcionamiento real de la organización.
Los estatutos, que deben ser públicos y estar actualizados, son el marco que ordena la toma de decisiones. Del mismo modo, la existencia de códigos de conducta, reglamentos internos, un canal de denuncias o normas internas sobre conflictos de interés aporta una referencia clara sobre los principios que rigen la actuación.
Transparencia financiera
Limitarse a publicar una cifra global de ingresos y gastos o un resultado contable no es transparencia. La información financiera adquiere sentido cuando se explica y contextualiza.
Los estándares de transparencia recomiendan dar a conocer las principales fuentes de financiación
cuotas, subvenciones, donaciones u otras vías
y relacionarlas con las actividades desarrolladas. La publicación de cuentas anuales, acompañadas de una memoria explicativa, permite entender qué proyectos se han priorizado y cómo se han distribuido los recursos.
En organizaciones de mayor tamaño, puede incluirse incluso el desglose de programas o líneas de actuación. En asociaciones más pequeñas, una síntesis clara y comprensible cumple la misma función.
Actividades y resultados
Informar sobre las actividades realizadas, el número de participantes o beneficiarios y los resultados obtenidos conecta la misión con la práctica. Cuando una asociación declara que promueve el deporte base, la cultura o la atención a determinados colectivos, esa finalidad debe reflejarse en su programación y en el destino de sus recursos.
Los indicadores de buen gobierno insisten en que la información sobre resultados no es un acto publicitario, sino una forma de rendición de cuentas ante socios, colaboradores y comunidad.
Información accesible y actualizada
La transparencia también se mide en la capacidad de anticipar explicaciones y no limitarse a reaccionar cuando surge una crítica.
Este es uno de los grandes retos, especialmente en las asociaciones más pequeñas. No siempre hay personas dedicadas a ello ni recursos específicos. Y, sin embargo, es ahí donde se juega buena parte de la credibilidad.
La comunicación transparente no se limita a publicar memorias. Abarca la manera en que se informa a los socios o donantes, cómo se responde a preguntas, cómo se explican cambios de criterio o decisiones relevantes. Incluye también la relación con los medios de comunicación y su actividad en redes sociales.
El objetivo es comunicar de manera proactiva con un lenguaje accesible para la mayoría de la población, explicando qué se hace, cómo y por qué.
El Edelman Trust Barometer 2026 dibuja un escenario en el que la confianza necesita reconstruirse. En el ámbito asociativo y profesional, la transparencia es el mecanismo a través del cual las organizaciones sostienen su legitimidad ante la comunidad.