La pasarela de la senda costera de Santander en la que fallecieron seis jóvenes el pasado 3 de marzo colapsó debido a un fallo en los herrajes de la estructura por efecto de la corrosión, según el informe del perito judicial.
Los herrajes de apoyo de las vigas secundarias y primarias presentan signos evidentes de corrosión, un deterioro que "no habría pasado desapercibido en una inspección visual bajo el tablero del puente, o por un costado del mismo", dice el perito en el informe solicitado por la magistrada el pasado 24 de marzo, al que ha tenido acceso EFE.
El perito concluye que la causa última del colapso fue el fallo de la unión de apoyo de las vigas secundarias sobre las vigas principales, al haber perdido el herraje "sección resistente por efecto de la corrosión".
Según explica, el fallo de una unión aumenta la carga sobre las restantes uniones y acaba produciendo un fallo encadenado de todas las uniones entre las vigas secundarias y las vigas primarias, que produce la caída del tablero.
Aunque señala que es difícil concluir qué estribo falló en primer lugar, considera que la hipótesis más probable es que fuera el herraje central de apoyo sobre la viga sur. Y dice que los estribos tenían tal grado de deterioro que cuando recogió un trozo de herraje en el suelo se le deshizo entre los dedos.
Falta de mantenimiento
Otra de sus conclusiones es que "no hay constancia de un plan de mantenimiento, el mantenimiento realizado fue insuficiente y la labor de inspección fue negligente, si es que se llegó a hacer".
La reparación realizada en julio de 2024 por la Demarcación de Costas se centró en las barandillas pero no se realizó ninguna actuación sobre la estructura de madera, ni sobre los herrajes, ni sobre la tornillería de las uniones estructurales.
"En definitiva, se realizaron trabajos encaminados a garantizar la seguridad de utilización frente al riesgos de caídas por el lateral de la pasarela, pero no se realizó ninguna labor encaminada a garantizar la seguridad estructural de la pasarela", señala.
Considera además que no se siguió el proyecto original de 2012 y en lugar de ejecutar los rastreles en una sola pieza de diez metros de longitud, cada elemento se dividió en dos piezas de la mitad de longitud. En su opinión, si se hubiera ejecutado la primera solución "la rotura habría sido un poco más lenta, menos brusca". La rotura de la pasarela provocó la muerte de seis jóvenes, de entre 19 y 22 años, tres del País Vasco, una de Cantabria, una de Guadalajara y una de Almería, y fue ingresada en el hospital otra chica de Álava, todos compañeros de estudios.