Una donación altruista de riñón en el Hospital Universitario Doctor Peset de València ha permitido poner en marcha una cadena nacional de trasplantes cruzados, beneficiando a dos personas con enfermedad renal crónica. Tanto el donante como los receptores se encuentran en perfectas condiciones, reforzando la validez de este tipo de donación, que aún es poco frecuente en el Estado.
Cadena de trasplantes
En el Hospital Doctor Peset, la donación fue realizada por un hombre de 52 años en perfecto estado físico y mental, que llevaba tiempo considerando esta posibilidad. Tras la extracción del riñón, el órgano fue trasladado a otra comunidad autónoma para una persona compatible, mientras que otro riñón del hospital receptor se trasladó a una tercera persona, completando así la cadena de trasplantes cruzados.
Este tipo de donación altruista se realiza sin relación familiar, afectiva ni vínculo previo con el receptor, y tiene como único objetivo ayudar a quien lo necesita. Según Amparo Antón, coordinadora de trasplantes del hospital, estas donaciones permiten multiplicar el número de personas que reciben un riñón sano mediante cadenas cruzadas entre pacientes incompatibles.
Regulación y antecedentes
Este modelo, promovido por la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), se realiza en el Estado desde 2010 bajo estrictos criterios éticos, clínicos y legales, garantizando la protección del donante y la eficacia del trasplante. Hasta la fecha se han registrado 26 donaciones altruistas, de las cuales cuatro se produjeron el año pasado, permitiendo 13 trasplantes gracias a cadenas cruzadas.
Requisitos para una donación altruista
Para poder donar, la persona debe ser mayor de edad, tener plenas facultades mentales, gozar de excelente salud física y mental y no presentar patologías que contraindiquen la cirugía o pongan en riesgo su bienestar tras la donación.
El proceso incluye evaluaciones médicas, psicológicas y sociales para asegurar que la motivación es voluntaria, desinteresada y consciente, sin compensación económica ni presión externa. El último paso es una comparecencia judicial, donde el donante reafirma su voluntad de donar en vida. Tras la intervención, el donante debe acudir a revisiones periódicas para garantizar que su estado de salud y función renal se mantienen adecuados con un solo riñón.