Periodistas, médicos, profesores... las víctimas del accidente de Adamuz
Los motivos por los que los 45 fallecidos viajaban en los dos convoyes eran tan diversos como sus vidas pero con igual final
Cada persona es una historia, con raíces que se extienden y enlazan con las de otras personas. Su vida entronca con las vidas de otras muchas, con relaciones personales, fuertes o superficiales. Quizá el destino, o la casualidad, hizo que las 45 personas fallecidas en el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) se subieran a los trenes el domingo 18 de enero y compartieran destino.
En la cabina del Alvia estaba el maquinista Pablo. El convoy que chocó contra la cola del tren accidentado, el primero en sufrir la colisión. Tenía 27 años y hacía cinco que desempeñaba esta profesión. Era graduado en ingeniería informática, aficionado a la fotografía y vivía en Alcorcón.
Su compañero Agustín Fadón era parte de la tripulación y hace 13 años se dio la casualidad de que cambió el turno a un compañero y se libró del accidente ferroviario de Angrois. Su compañero, al que cambió el turno, falleció.
Ricardo Chamorro se dirigía a la cafetería, uno de los vagones más afectados por el impacto contra el Iryo. Tenía 57 años y era profesor de opositores a funcionario de prisiones en Huelva. Había acompañado a sus alumnos a un examen en Madrid. Viajaban de regreso después de una prueba para una plaza de ayudante en Instituciones Penitenciarias.
También Andrés Gallardo era profesor de opositores a funcionario de prisiones, e impartía clases de Penal. Era natural de la localidad de Lepe, y en el momento del accidente parece que también estaba en la cafetería del Alvia acompañando a Ricardo.
En el mismo convoy iba Josefa Sosa Casado, ‘Pepi’, que acompañó a realizar el exámen a su hija Ana Martín Sosa. Naturales de Isla Cristina (Huelva). El cantante Manuel Carrasco, que las conocía de toda la vida, porque eran vecinos, lamentó su pérdida en redes sociales.
El mismo día de su 42 cumpleaños Mario Jara falleció en este terrible suceso. Mario era natural de Córdoba y quería ser funcionario de prisiones. El mismo objetivo que tenían José María Martín, cofrade en la Hermandad Servita Santo Entierro, y Eduardo Domínguez, ambos de Gibraleón.
De esta misma localidad era ‘Nati’. Natividad de la Torre había vendido unos terrenos y se costeó el viaje para ir con sus nietos e hijo a Madrid a ver ‘El Rey León’. Se dedicaba a educar en la fe cristiana a través de distintos cursos. Deja tres hijos y seis nietos.
La misma representación habían estado viendo Pepe Zamorano y Cristina Álvarez que volvían a Huelva con sus hijos, Pepe y Cristina, y su sobrino Félix. De la familia, la niña de 6 años fue la única superviviente del accidente.
Trabajaba en el Hospital Universitario de La Paz el joven cardiólogo malagueño Jesús Saldaña. En 2013 fue reconocido públicamente por haber conseguido la nota más alta de la provincia en Selectividad (13,81). Fue entonces cuando decidió estudiar Medicina en su localidad natal, donde también estudió su hermana Natalia, que es especialista en Pediatría y ejerce en el Hospital Materno Infantil de Málaga.
También del sector sanitario era Álvaro García Jiménez, que acababa de regresar de una misión en Irak. Tenía 32 años y era capitán enfermero destinado en el Tercio Duque de Alba 2º de La Legión en Ceuta. Viajaba en el Iryo accidentado junto a otra enfermera militar de Ronda (Málaga), destinada en la base de La Legión de Viator y que permanece ingresada en la UCI.
La música y el ciclismo eran las pasiones de Julio Rodríguez Gómez, conocido como 'JulioSon’. Era natural de León y había trabajado como DJ y promotor de eventos. Iba a bordo del Alvia.
Un retraso inesperado evitó que Osiris no viajase con su marido en el Alvia. Víctor Luis Terán Mita, boliviano de nacimiento, llevaba más de dos décadas viviendo en España. Iba destino a Huelva, donde trabajaba.
‘Geni’, María Eugenia Gallego Navasco, era de Alpedrete y viajaba en el tren Iryo con destino Madrid en el coche 8, que descarriló y acabó siendo arrollado por el Alvia apenas unos segundos después.
María del Carmen Abril Vega a bordo de un Iryo iba camino a Madrid, donde impartía clases en un instituto desde hace apenas unos meses. Natural de Bujalance (Córdoba). Era profesora del instituto Los Castillos en Alcorcón, a donde volvía tras celebrar su 50 cumpleaños en su pueblo natal.
El periodista onubense Óscar Toro de 56 años y la fotoperiodista María Clauss de 53, matrimonio, también se cuentan entre las víctimas mortales. Sus conocidos decían que "Siempre vinculados y comprometidos con las casusas solidarias y de cooperación internacional, así como en todo tipo de proyectos relacionados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y formación relacionada con el gremio periodístico".
Eran 22 mujeres y 23 hombres. 27 de las víctimas tenían su lugar de residencia en Huelva; nueve en Madrid; dos en León y otras dos en Córdoba, y una en Alemania, Alicante, Málaga, Tenerife y Ceuta, respectivamente. Volvían de disfrutar de la representación de un musical, o de buscar un futuro laboral con el examen a una oposición, se dirigían a trabajar, o estaban trabajando. Diferentes vidas con el mismo destino.
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