Siete días de intensas labores de búsqueda de la segunda caja negra del A320 que se estrelló en los Alpes franceses no han dado por el momento resultado, aunque expertos consultados por Efe dudan de que los datos que revele cambien radicalmente el relato del suceso. “Poco va a aportar a la investigación la segunda caja negra” del A320, “porque la primera ya reveló lo esencial”, opina el experto en accidentes aeronáuticos Gérard Feldzer, que se pregunta por la urgencia de las autoridades en hallarla. Su opinión es corroborada por otros especialistas, aunque también hay quienes piensan que los parámetros de vuelo que registra son esenciales para confirmar lo que dice la primera, que contiene la grabación de lo sucedido en la cabina. Una semana de intensa búsqueda no ha permitido hallar la segunda caja, mientras que la primera apareció el mismo día del accidente.

El periodista Frédéric Beniada, especializado en información aeronáutica, opina que “el relato que ha dado el fiscal de Marsella”, Brice Robin, sobre el accidente “es incompleto y en algunos puntos inexacto”, por lo que “los técnicos deben de tener la segunda caja para corroborar lo que apunta la investigación”. El análisis de la caja negra que graba todos los sonidos de la cabina ha permitido a los investigadores determinar que el copiloto, el alemán Andreas Lubitz, estrelló de forma voluntaria el avión en los Alpes.

Beniada admite que “el 90 %” de lo que pasó en el vuelo “ya se sabe”, pero faltan flecos que pueden dejar abiertas las interrogantes. “No hay duda de que el copiloto estrelló el avión de forma voluntaria, pero falta por saber cómo lo hizo”, explica.

Feldzer es más escéptico y afirma que “lo que esconde la segunda caja son detalles que lo único que van a hacer es confirmar lo que los investigadores ya saben”. Este experto, que lleva años investigando catástrofes aéreas, afirma que “en este accidente el papel de las cajas negras se ha invertido”, ya que “normalmente la de los parámetros revela las circunstancias del accidente y la del sonido es la complementaria”.

Jean-Pierre Otelli, piloto militar jubilado y autor de una veintena de libros sobre accidentes aéreos, coincide con Feldzer y asegura que “en ningún caso la segunda caja negra va a conducir a un relato diferente” del que se desprende de la primera. “Nos va a dar algún detalles sobre el vuelo, como la altura que fijó el copiloto. También va a confirmar la tasa de descenso que programó, que según el radar fue de unos 3.000 pies por minuto”, señala. Nada que cambie radicalmente la hipótesis de que Lubitz se suicidó y arrastró consigo a los otros 149 ocupantes del avión.

no calculó el lugar Los expertos son categóricos a la hora de señalar que Lubitz no calculó el lugar en el que pretendía que el avión se estrellara. “Se limitó a reducir la altura, no cambió la trayectoria”, afirma Otelli, crítico con la teoría que sostiene que el copiloto quiso suicidarse en un lugar donde en su adolescencia practicó el vuelo sin motor. “Tenía la idea de suicidarse y ese día tuvo la oportunidad. Si no lo hubiera hecho esa vez lo habría hecho en otra”, completa Feldzer. Otelli sospecha, incluso, que el piloto no sabía exactamente que sobrevolaba los Alpes. “Aprovechó que se había quedado solo en la cabina”, dice.

Que no cambiara la trayectoria fue justo lo que alertó al control de tierra en Aix-en-Provence de que algo no iba bien en el vuelo. “Cuando hay una avería, el protocolo dice que hay virar a izquierda o derecha y en este caso se mantuvo la trayectoria”, indica el experto. “Ni siquiera desconectó el piloto automático”, agrega Feldzer, ya que en ese caso suena una alarma que no ha quedado registrada en la primera caja.

El avión golpeó la montaña a 700 km/h por lo que la caja “puede estar enterrada varios metros”, señala Beniada. Además, como no está en el agua, no emite una señal sonora, por lo que hallarla “será casi más difícil” que encontrar la del avión que cayó en el Atlántico en el vuelo Río de Janeiro-París en 2009. “No sería extraño que no apareciera nunca entre más de dos toneladas de chatarra. Lo que no quita que deba seguir buscándose porque un fleco, por pequeño que sea, puede generar muchas dudas”.