En los meses de verano, la alimentación cambia por completo: existe la costumbre de dejar las comidas más abundantes o pesadas y de apostar por otras más ligeras y frescas. Pero, a menudo, ya sea por desconocimiento o por dejadez, muchas personas no saben elegir qué alimentos son los apropiados para hacer frente al calor.

El alimento perfecto para aguantar el calor

Ante esta situación, nutricionistas de prestigio, como Pablo Ojeda, hablan sobre la importancia de elegir bien el tipo de nutrición que seguimos para hacer frente con garantías a las elevadas temperaturas de esta temporada estival.

Según explica, en verano, el cuerpo tiende a pedir comidas más ligeras. Una de las que recomienda este especialista es una proteína que sienta especialmente bien. Porque, con el calor, muchas personas notan digestiones pesadas e hinchazón, algo que no ocurre con esta.

El experto habla del pescado, que tiene muchas ventajas para el organismo: “Me siento más ligero, tengo digestiones más cómodas, y noto menos pesadez después de comer. Y muchas personas me dicen exactamente lo mismo en consulta”, apunta el experto.

La importancia de consumir pescado

Pablo Ojeda también menciona los beneficios que tiene el consumir este alimento: “El pescado aporta proteínas de altísima calidad, además de omega 3, minerales, y una gran versatilidad para cocinarlo en verano. Por eso es una de las proteínas que más recomiendo en esta época del año”, señala el nutricionista.

Como recomendación extra, añade que buena parte del pescado que consumimos en el Estado procede de la acuicultura lo que nos permite tener acceso a pescado de calidad durante todo el año. “Muchas veces sentirte mejor no depende de comer menos, depende de elegir mejor”, finaliza.

El pescado, ya clasificado y listo para su limpieza. A. Zugasti

Aprovechar el pescado para una alimentación sana

Comer pescado de forma saludable implica elegir buenas variedades y prepararlo correctamente. Al ser un alimento con muchas propiedades, aporta beneficios para el corazón, el cerebro y el organismo en general.

Los nutricionistas sugieren consumirlo unas dos o tres veces por semana, alternando entre pescado azul, como el salmón y la sardina; y pescado blanco como merluza o lenguado. También es importante elegir un pescado de calidad y variado para reducir la exposición.

Si hablamos de cocinarlo, es preferible hacerlo al horno, a la plancha, al vapor, hervido o en guisos con poca grasa, con técnicas que conservan sus nutrientes. Por otro lado, es mejor limitar el consumo de pescado frito o con salsas muy grasas.

Asimismo, se puede complementar con otros alimentos sanos como, por ejemplo, verduras, legumbres o cereales integrales, controlando la sal, para sacarle partido y seguir un estilo de vida centrado en el consumo de comida fresca y saludable.