A pesar de que la evidencia disponible es limitada y no existe una caracterización completamente detallada del problema, se estima que la disfagia afecta al menos al 40% de las personas mayores que residen en centros sociosanitarios y a más del 50% de quienes presentan daño cerebral adquirido, ya sea como consecuencia de un ictus o de un traumatismo craneoencefálico.

En términos poblacionales, estos porcentajes se traducen en más de 7.500 personas mayores afectadas en Euskadi y en la aparición de más de 1.500 nuevos casos de disfagia cada año asociados a patología cerebral en la CAV.

El Colegio de Logopedas del País Vasco celebró recientemente una jornada formativa centrada en el razonamiento clínico en disfagia orofaríngea, con especial atención a la toma de decisiones terapéuticas y a la alimentación segura. La formación fue impartida por Jaime Paniagua Monreal, logopeda del servicio de Otorrinolaringología del Hospital Rey Juan Carlos de Madrid y miembro de IDDSI España (International Dysphagia Diet Standardisation Initiative).

El experto recuerda tener en cuenta las estas diez soluciones para mejorar la nutrición y la calidad de vida de las personas con disfagia.

1. Adapta la textura, no renuncies a disfrutar

Utiliza el marco de la Iniciativa Internacional para la Estandarización de la Dieta para Disfagia (IDDSI) para transformar los alimentos en opciones seguras sin perder la variedad ni el placer al comer.

2. Decide sobre tu alimentación

Participar en las decisiones mejora la adhesión al tratamiento y la seguridad. Comer también es autonomía y calidad de vida.

3. Cuida tu boca, cuida tu salud

Una buena higiene oral reduce complicaciones respiratorias y mejora la eficacia de la deglución.

4. Infórmate y enfócate en lo que sí puedes hacer

Comprender tu situación permite tomar mejores decisiones y potenciar las capacidades conservadas.

5. La tos es tu aliada

Entrenar y utilizar la tos como mecanismo de limpieza ayuda a proteger la vía aérea durante las comidas.

6. Entrena tu deglución

Los ejercicios orales y laríngeos y las estrategias deglutorias mejoran la seguridad y la eficacia al tragar.

7. Muévete cada día

El ejercicio físico mantiene la fuerza muscular, incluida la implicada en la deglución.

8. Comer fuera también es posible

Buscar y planificar opciones adaptadas permite mantener la vida social sin comprometer la seguridad.

9. Come saludable, con adaptación

No se trata de restringir, sino de adaptar: una dieta equilibrada sigue siendo posible con disfagia.

10. Hagamos visible la disfagia

Promover alimentos adaptados en supermercados y restaurantes mejora la inclusión y la calidad de vida de muchas personas. 

Consulta con el logopeda

Tal y como explica Jaime Paniagua Monreal, “en el inicio de la relación terapéutica, es fundamental realizar un análisis centrado en la persona con disfagia, profundizando en la entrevista clínica y en los patrones de alimentación previos, con el objetivo de comprender los comportamientos orales actuales. A partir de ahí, se establecerá la relación entre las tareas clínicas habituales y las decisiones sobre el tipo de alimentación que se ofrece al paciente”.

Además, según detalla el experto, se pueden dar diferentes escenarios de intervención logopédica en la práctica diaria: “Desde la alimentación terapéutica –en la que el alimento se utiliza como herramienta de entrenamiento– hasta la alimentación mixta o la alimentación oral exclusiva bajo criterios de seguridad, pautados previamente”.