“Los fármacos anti obesidad no son la solución final, es el inicio de la solución”
“Nadie está obeso porque quiere; la obesidad es una enfermedad crónica y compleja, estrechamente vinculada a la desigualdad social”, sentencia el médico Diego Bellido, jefe de Servicio Endocrinología y Nutrición del Complejo Hospitalario de Ferrol y presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO)
Diego Bellido, endocrinólogo, recuerda que la obesidad se duplica en los entornos más vulnerables, “lo que pone de manifiesto que no todos partimos de las mismas condiciones para cuidar la salud”.
¿Se puede negar que la obesidad es una pandemia en expansión?
No. Afecta a la mitad de la población adulta, y entre los niños y niñas está en expansión. Sin embargo, tendríamos que hablar de obesidades, ya que es una patología multifactorial con componentes genéticos y medioambientales. Hay que incidir en que es una enfermedad. Por otro lado, hay que recalcar que no tiene solo consecuencias clínicas, sino también un importante impacto económico y social, derivado del aumento de la magnificación que hace de enfermedades crónicas, la pérdida de productividad y el deterioro de la calidad de vida. Aunque la prevalencia global es similar, las mujeres enfrentan mayores riesgos metabólicos en etapas como la menopausia y sufren un mayor estigma social; los niños en entornos desfavorecidos tienen muchas más probabilidades de desarrollar obesidad.
"Hay que tener cuidado porque hay personas que tienen obesidad y no se sienten obesas"
¿Tanto la gordofobia como el body posivity priman solo la estética? ¿No ponen también en riesgo la salud, física y mental?
Son los dos extremos, como ocurre en otros ámbitos de la sociedad. La gordofobia favorece el estigma de las personas con obesidad, al tiempo que está en alza la positividad corporal. En principio, el movimiento de aceptación de tu cuerpo es positivo, pero hay que tener cuidado porque hay personas que tienen obesidad y no se sienten obesas. Desde la Sociedad científica pensamos que el exceso de grasa siempre es una enfermedad. Y no podemos aceptar que un paciente no se considere obeso porque diga que no tiene complicaciones; el obeso sano existe hasta que se descubre que no lo es. Porque la obesidad siempre tendrá consecuencias para la salud.
"El exceso de grasa siempre es una enfermedad"
¿Culpabilizar a la persona o desculpabilizarla totalmente es lo correcto para frenar la pandemia de obesidad?
No. En muchos casos el paciente obeso no puede prevenir su enfermedad; hay sanitarios que no entienden del todo a estos pacientes. Por eso, hay que pasar de una medicina basada en la evidencia a una medicina basada en la persona; y hacia medicamentos personalizados. Asimismo, desde SEEDO ponemos el foco en el papel de los medios de comunicación, a los que se pide rigor y responsabilidad en el tratamiento informativo de la obesidad. Porque el enfoque mediático influye directamente en la percepción social de la enfermedad y puede contribuir a reducir el estigma o, por el contrario, a reforzarlo.
Si no se reducen los factores concomitantes de nuestro entorno obesogénico, ¿nos pueden pedir ser responsables de nuestra salud?
Desde Salud Pública de los departamentos de Salud de cada comunidad Aautónoma tendrían que poner en marcha iniciativas, programas para conseguir ciudades con entornos saludables. Es una responsabilidad también de los municipios, del diseño de los mismos, donde las personas tengan la posibilidad de hacer ejercicios en lugares públicos accesibles para toda la población, no solo para unos pocos. Hay que avanzar hacia políticas públicas que incorporen el principio de salud y actúen sobre los factores estructurales que favorecen la obesidad.
La obesidad es agravante de otras patologías, pero hay quienes no la consideran una enfermedad en sí misma. ¿No corremos el riesgo de enquistarla en nuestra salud comunitaria como genética siempre presente?
El mensaje que tenemos que transmitir, no solo los clínicos, sino también los responsables de Salud Pública, es que la obesidad, además de ser una enfermedad por si sola, es un factor de riesgo de otras 250 patologías. Y que la obesidad no se aborda solo perdiendo kilos, sino recuperando función. Además, hay que dejar claro que los fármacos anti obesidad, que han supuesto una auténtica revolución, no son la solución final para esta enfermedad, sino que es el inicio de la solución. La difusión de este mensaje tendría que ser social y política, que obliga a formar a las familias. Una formación que tiene que venir desde la escuela; enseñar lo que son los hábitos saludables.