Ya está aquí el verano, el momento perfecto para salir de la rutina y vivir experiencias diferentes que combinen diversión, naturaleza y aprendizaje. En esta ocasión proponemos coger el coche y poner rumbo a Enciso, en La Rioja, para visitar el parque de paleoaventura El Barranco Perdido, donde niños y mayores encontrarán actividades lúdicas y educativas, y podrán recrear la labor de un paleontólogo en un yacimiento al aire libre, sacar conclusiones de sus hallazgos como lo haría un científico en su laboratorio, divertirse y darse un chapuzón en la original Playa Cretácica o poner a prueba su vértigo y destreza superando diversos circuitos y tirolinas en un parque multiaventura.

Guía práctica

  • Ubicación. El Barranco Perdido se encuentra en Enciso, La Rioja.
  • Web: https://www.barrancoperdido.com/
  • Horario. En esta época del año, del 13 de junio al 30 de junio está abierto de martes a domingo de 11 a 19 horas; y del 1 de julio al 31 de agosto está abierto todos los días, excepto 6 de julio, en horario de 11 a 20 horas.
  • Entradas. Se puede adquirir entrada completa al parque (25 euros adultos y 20 euros niños de 4 a 11 años), pero también hay otras opciones como la entrada al Circuito paleontológico + piscinas; o Circuito multiaventura + piscinas.
  • Aparcamiento. En el mismo parque hay un parking gratuito.
  • Para comer. En el interior hay dos zonas de restauración y cafetería.
  • Agenda de verano. Desde el 13 de junio hay una programación especial con espectáculos teatrales. Consultar la web para más detalles.


El parque destaca por ofrecer “una experiencia completa que combina ocio, deporte y divulgación científica”, explica Víctor Fernández Tejada, coordinador y director de El Barranco Perdido. “Además, su entorno le da un plus, y es que está rodeado de naturaleza, en pleno recurso paleontológico donde se pueden conocer varios yacimientos reales a los que los visitantes pueden acercarse para ver huellas y maquetas a tamaño real de algunos dinosaurios. Todo esto le da un valor y una autenticidad especial al parque”, añade Fernández Tejada.

El Museo Cretácico cuenta con varias maquetas de dinosaurios. E.J.

Quien ya lo ha visitado antes sabe que entrar en El Barranco Perdido supone un día de diversión y aprendizaje, y para quien no haya tenido la ocasión aún y esté planeando una escapada de verano, aquí tiene una pequeña guía para sacar el máximo partido y disfrutar de este parque y el extraordinario legado natural que se puede descubrir en Enciso.

El entorno

La abundancia y variedad de icnitas de dinosaurio encontradas en el Alto Cidacos, y más en concreto en el entorno de la localidad de Enciso, ha convertido a este valle de La Rioja en un punto de referencia para paleontólogos y científicos de todo el mundo. En torno a 9.000 huellas de dinosaurios carnívoros, herbívoros, cuadrúpedos y bípedos forman parte de la que está considerada como una de las mejores colecciones de icnitas de dinosaurios del mundo y ello le ha valido el reconocimiento de Reserva de la Biosfera por la Unesco.

Maqueta a tamaño real en La Senda de los Dinosaurios.

Maqueta a tamaño real en La Senda de los Dinosaurios. E.J.

Aprovechando la visita a El Barranco Perdido se puede descubrir un yacimiento real, ya que hay varios muy próximos al parque. En el yacimiento de Virgen del Campo, por ejemplo, hay catalogadas marcas fosilizadas de un terremoto y los rastros de un dinosaurio carnívoro que acecha a un herbívoro. Otra opción es el yacimiento de Valdecedillo, donde se pueden observar las huellas de una familia de dinosaurios, así como impresionantes reproducciones a tamaño natural para poder hacernos una idea de la magnitud de estos seres vivos.

Para visitarlas se puede ir por libre o bien con una visita guiada que sale desde el parque en vehículos 4x4. “Estas actividades forman parte de la nueva programación de verano”, adelanta Fernández Tejada. “Buscamos poner en valor los numerosos yacimientos encontrados y reproducir la dinámica de trabajo de un paleontólogo. Queremos que los visitantes aprendan datos y curiosidades sobre los dinosaurios de forma lúdica”, comenta Víctor Fernández Tejada.

Fósiles, dientes, garras... en el Museo Cretácico. E.J.

Museo Cretácico

¿Preparados para hacer un viaje en el tiempo y retroceder 120 millones de años para ver cómo eran y vivían los dinosaurios? Una recomendación nada más entrar al parque es visitar el museo. A lo largo de su exposición, centrada en el Cretácico y sus protagonistas saurios, Iguanodon, Deinonychus, Ouranosaurus, Psittacosaurus e Hypselosaurus, surgen muchísimas preguntas: qué comían, cómo era su hábitat, cómo cuidaban de sus crías, y sobre todo, por qué se extinguieron. En esta visita descubriremos que hay diferentes teorías sobre su extinción, aunque unas tienen más peso que otras, pero la incógnita sigue estando ahí y permite a cada cuál llegar a su conclusión.

A continuación, una exposición muestra cómo se formaron los distintos tipos de huellas fósiles que se han encontrado en La Rioja y se puede comprobar cuál es el método de trabajo de los paleontólogos y científicos para, a partir de esos restos, averiguar muchos otros detalles sobre los dinosaurios.

Por último, la visita al museo termina con una proyección sobre los yacimientos más importantes ubicados en el entorno de El Barranco Perdido y permite a los visitantes ver cómo vivía una familia de dinosaurios herbívoros o cómo cazaban los carnívoros para alimentarse.

Analizando huellas para conocer la labor de un paleontólogo. Cedida

Circuito paleontológico

Si hay algo que convierte a El Barranco Perdido en un lugar especial es su apuesta por acercar el fascinante mundo de los dinosaurios de una forma práctica y divertida. En el circuito paleontológico, los visitantes pueden convertirse en auténticos exploradores del pasado: excavar fósiles, identificar huellas, analizar hallazgos en el laboratorio y descubrir cómo trabajan los paleontólogos.

Esta actividad se desarrolla en distintos talleres familiares. Uno de ellos es Paleontólogo por un día, y acompañados de un guía, se trabaja en un entorno real de montaña denominado la Colina de los fósiles, donde hay una reproducción de tres grandes yacimientos de icnitas al aire libre. Cada niño, equipado con todas las herramientas necesarias (cubos, brochas, cepillos, esponjas, etc.) podrán encontrar y desenterrar fósiles de animales y vegetales para después analizarlos en el laboratorio. “Una forma didáctica y divertida para identificar y clasificar los hallazgos y registrarlos con herramientas dotadas de la última tecnología”, apunta Víctor Fernández Tejada.

Tras esta actividad no hay que dejar de visitar la denominada Estación Paleontológica, donde se pueden observar y manejar fósiles, rocas y minerales reales. Y para quien se quede con ganas de más, puede participar en una gymkana paleontológica. Se trata de una actividad autoguiada pensada para hacer en familia en cualquier momento de la visita y consiste, mapa en mano, en buscar balizas y resolver enigmas.

Circuito en altura dentro del parque mutiaventura de El Barranco Perdido.

Circuito en altura dentro del parque mutiaventura de El Barranco Perdido. E.J.

Parque multiaventura

Después de una mañana dedicada a aprender, excavar la tierra y descubrir curiosidades sobre los dinosaurios, toca vivir el parque desde otro punto de vista, desde las alturas, y para ello nos acercamos a la zona de multiaventura para poner a prueba la agilidad y destreza que nos plantean distintos retos.

Subirse a los puentes de reto y superar diferentes recorridos que incluyen pasarelas colgantes, obstáculos y redes forma parte de esta experiencia que podrán probar personas de diferentes edades, con retos de más o menos dificultad.

Para quien quiera liberar adrenalina y sentir la velocidad en el rostro, tampoco faltan las tirolinas de distintos niveles y un tobogán gigante. Y para los más pequeños de la familia (niños de hasta 3 años), la zona de Pequeños exploradores se sitúa junto al restaurante y cuenta con una red con plataforma vallada, un tobogán terraplén, un columpio doble tipo cesto un arenero y un conjunto modular.

Disfrutando de las actividades acuáticas. Cedida

Hora de darse un chapuzón

Para darse un respiro entre tanta actividad, nada mejor que acercarse a la llamada Playa Cretácica que sorprenderá a más de uno por su diseño. Varias piscinas con toboganes, cascadas, géiseres y pequeñas pozas son un atractivo escenario para seguir jugando entre dinosaurios. Además hay un solarium y una zona seca en la que los más pequeños pueden escalar en el rocódromo, escuchar el eco de los saurios, observar el esqueleto de un iguanadón e incluso dejar su propia huella.

Con esta completa propuesta, El Barranco Perdido puede ser un plan ideal para familias amantes de la aventura y curiosos que quieran viajar millones de años atrás y conocer la Historia de una manera diferente.