Cuando el MV Hondius cumple ya su cuarto día de singladura rumbo a Róterdam desde que partiera del puerto de Granadilla, la estela que ha dejado con su polémica escala en el sur de Tenerife no se desvanece. El choque que ha generado el desembarco de los viajeros tras la detección de un brote de hantavirus en el crucero de pabellón neerlandés entre los gobiernos de Canarias y España sigue acaparando el debate político en el Estado, eclipsando incluso a las elecciones de Andalucía del próximo domingo. Este miércoles, el presidente del Ejecutivo insular, Fernando Clavijo, echaba más madera al fuego al denunciar el "caciquismo, prepotencia y arrogancia" que, a su juicio, ha exhibido el Gabinete presidido por Pedro Sánchez en la gestión de la repatriación de los pasajeros que quedaban a bordo tras la anterior parada antes de arribar en la costa tinerfeña, la realizada en Cabo Verde.

"No vamos a aceptar que nadie venga de Madrid a poner en riesgo la seguridad de los canarios y agachar la cabeza", ha añadido Clavijo en una comparecencia a petición propia ante el pleno del Parlamento canario, en la que remarcó que su papel como presidente es "defender a Canarias por encima de todo" y que aún no le han explicado "por qué" se tomó la decisión de hacer el operativo en Tenerife y no en Cabo Verde. Tras negar que esta solicitud de información se deba a "tacticismo político", ha afeado a los socialistas canarios que "se ponen firmes" cuando "los llaman los asesores de Madrid".

Ha indicado también que el tiempo les ha "dado la razón" dado que se ha confirmado que había positivos a bordo, algo que a su juicio "ocultó" de forma deliberada el Gobierno central, hasta el punto de que el ciudadano estadounidense que había tenido un positivo no concluyente en una primera prueba fue evacuado en solitario. Posteriormente, dio negativo en dos test posteriores.

En ese sentido, ha lamentado que no se hiciera un test PCR a los pasajeros antes de la evacuación en Granadilla cuando científicos canarios decían que "se podía hacer" y hay hospitales en las islas preparados más un Instituto de Enfermedades Tropicales.

"Soberbia, arrogancia, imposición y desprecio"

"No puede llegar alguien a Canarias a decir que no tenemos ni idea, apartarnos, hurtarnos y escondernos la información y encima decir que ahora lo firmas tú", ha dicho Clavijo para explicar su decisión de no autorizar la entrada del buque al puerto de Granadilla. Una operación de la que no quisieron ser "cómplices ante la ausencia de información y ante la soberbia, la arrogancia, la imposición y el desprecio" recibida por parte del Ejecutivo español, del que obtuvo como respuesta a su petición de información "arrogancia, prepotencia, caciquismo, seguidismo y mentiras".

"A pesar de todo, fuimos leales, dimos un paso a un lado para que la operación fuese un éxito y se hiciese lo más rápido posible", ha afirmado el mandatario canario, quien ha agradecido las llamadas de teléfono del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y del Rey Felipe VI para interesarse por la situación. Además, ha recordado que el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, ha dicho que el dispositivo fue un "desastre", hasta el punto de que nadie le avisó de la escala en Gando de un avión medicalizado con un positivo a bordo.

Falta de "calidad humana"

Desde la bancada del PSOE llegaban duras críticas a la actitud de Clavijo en esta cuestión. "¿Cómo se atreve a decir que no autoriza prestar ayuda humanitaria, que es nuestra primera obligación como pueblo?", "¿qué calidad humana hay que tener para negar la entrada en el puerto?", le ha preguntado el portavoz socialista en el parlamento insular, Sebastián Franquis, quien se ha felicitado de que "Canarias ha sido solidaria y comprometida" y de que el operativo ha sido un éxito, como han reconocido la ONU, la OMS, la Comisión Europea o el Papa. "Nadie ha puesto en duda al pueblo de Canarias en el mundo, quien no ha sido solidario ha sido el Gobierno de Canarias", ha insistido Franquis, señalando que en ningún caso el desembarco en Tenerife fue una decisión unilateral del Gobierno, sino un requerimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de la que Clavijo fue informado en todo momento.

También el portavoz de Nueva Canarias, Luis Campos, ha afeado a Clavijo el intento de boicotear una acción humanitaria internacional para evacuar a seres humanos de un barco en una crisis sanitaria. "Cada intervención suya era una llamada a la desinformación y a generar alarma social, ni una sola llamada a la tranquilidad de la población, la demagogia se apoderó de su discurso", agregaba Campos.