A pocos días de que el día 30 de este mes concluya el plazo para la presentación de enmiendas en el Parlamento Vasco, el lehendakari, Imanol Pradales, ha hecho un último aviso a los partidos a modo de ultimátum conminándoles a alcanzar un acuerdo en torno a la reforma de Ley de Empleo Público que fija los requisitos de euskera en la administración, y ha instado a “no jugar” con la lengua vasca porque “jugar con el euskera es jugar con el pueblo”.
Pradales ha señalado que, cuando se producen negociaciones políticas, “puede suceder cualquier cosa hasta el último minuto”, por lo que ha insistido en que “aún queda tiempo en el Parlamento para lograr un acuerdo”.
Las posiciones de unos y otros han llevado a la ruptura del PSE-EE que se ha descolgado de los intentos de buscar una modificación legal del texto actual. La formación socialista, socio de gobierno del PNV, se levantó de la mesa al considerar que el planteamiento de los jeltzales va contra los derechos laborales de miles de vascos.
“Miles de personas están haciendo oposiciones para estabilizar sus empleos o poder optar a empleos públicos”
El PNV ha reiterado que está decidido a negociar la reforma de la ley que fija el uso del euskera en la administración, “con todos los partidos que estén dispuestos” y subraya que “no da por perdido” el respaldo del PSE, cuyo concurso “es importante” para lograr un amplio acuerdo.
El lehendakari ha recordado en una entrevista a Bizkaia Irratia que los dos últimos años ha habido “numerosas sentencias relacionadas con el empleo público” que han traído consigo “una falta de seguridad jurídica”, y que tanto PNV y como EH Bildu han presentado en la Cámara de Gasteiz “cómo dar seguridad a una normativa que en estos momentos no la tiene”. Así, ha considerado “muy importante” dar esa seguridad a la Ley de Empleo Público porque “miles y miles de personas están haciendo oposiciones para estabilizar sus empleos o para poder optar a empleos públicos”.
La formación jeltzale plantea añadir un nuevo apartado al artículo 187 de la Ley Vasca de Empleo Público, según el cual, al fijar los perfiles lingüísticos y sus fechas de preceptividad, se exigirá a cada administración pública un análisis riguroso y justificado, “teniendo en cuenta la proporcionalidad y en base a las necesidades de uso”.
Situación sociolingüística
Junto a ello, propone eliminar la aplicación de la especificación relativa a los índices de obligado cumplimiento. Algunos tribunales han tomado el índice obligatorio como tope máximo, de ahí la solución que propone el PNV en base a la autonomía municipal.
Por su parte, EH Bildu propone igualar el euskera y castellano en la administración pública y que el conocimiento de las dos lenguas oficiales sea un criterio general, pero “aplicado de forma flexible y progresiva y teniendo en cuenta la situación sociolingüística de cada lugar”.
Desde esta perspectiva, el conocimiento de euskera sería una regla general y, a partir de ahí, habría que establecer índices de referencia con las excepciones, con puestos solo en castellano que podrían aplazar el conocimiento de euskera por un tiempo a cambio de establecer planes de aprendizaje y liberaciones que se evaluarían cada cinco años. Los municipios euskaldunes no tendrían por qué aplicar los índices de referencia, de modo que podrían exigir el conocimiento de euskera en el 100% de plazas. El PNV cree que sería inmediatamente recurrido.
“Corresponde al Parlamento y a los partidos buscar un punto de equilibrio y un punto de acuerdo”
El PSE rechaza cualquiera de las dos propuestas y se limita a apostar por un acuerdo que se acerque lo más posible al decreto pactado en la legislatura pasada. En la práctica esto supone que los socialistas quieren mantener los índices generales de obligado cumplimiento con el porcentaje de plazas en euskera, ya sea con ese nombre o con otro, pero quieren que el Gobierno fije algún tipo de marco general o de paraguas.
Ante estas posiciones, el lehendakari ha advertido de que “no es conveniente estar en posiciones de bloqueo”, ya que, en su opinión, el euskera es muy importante porque es el “fundamento de nuestra identidad”, y con el euskera no podemos jugar, porque jugar con el euskera es jugar con el pueblo y no lo podemos hacer”.
El lehendakari se ha congratulado de que los vascoparlantes actualmente sean “miles y miles más” de los que había hace 40 años, y ha recordado que él mismo es “producto” de ello. “Eso se logró porque se alcanzaron algunos acuerdos aceptando que hay dos lenguas cooficiales y que una de ellas está minorizada, por lo que había que darle más oportunidades y una discriminación positiva. Creo que hemos hecho una trayectoria fructífera en este país”, ha explicado.