Las instituciones vascas se abren paso poco a poco en el escaparate mundial para defender con su propia voz las materias que son de su competencia, sin hacerlo por boca del Estado español en una posición de tutela o subordinación. Tras haber ampliado su presencia en organismos como la OCDE y el Ecofin que reúne a los ministros de Finanzas europeos, Euskadi ha superado otra barrera y ha conseguido el estatus de miembro asociado en dos divisiones de las Naciones Unidas, que es el gran órgano por excelencia en el concierto internacional de los estados y congrega a cerca de 200 gobiernos reconocidos. En concreto, tendrá representación propia en la Unesco, que es la división de la ONU que se encarga de la promoción cultural y científica; y la OMT, la Organización Mundial del Turismo. Como adelantó Grupo Noticias el jueves, la vicelehendakari Ibone Bengoetxea acudió este viernes a Madrid en compañía del secretario vasco de Exteriores, Ander Caballero, para firmar el protocolo de colaboración con el ministro del ramo, José Manuel Albares. Según las fuentes consultadas en la secretaría vasca de Acción Exterior, este protocolo supondrá que Euskadi pueda defender sus posiciones sin un intermediario, con voz propia. En concreto, la comunidad autónoma vasca tendrá un representante dentro de la delegación permanente del Estado en cada uno de los dos órganos, es decir, una presencia directa. El movimiento cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que el cupo que tiene el Estado español para introducir miembros asociados asciende únicamente a dos, y ha decidido cubrirlo con la comunidad autónoma vasca y Catalunya por su nivel competencial, sus fuertes señas de identidad y su especial insistencia en tener presencia mundial (de Junts y del PNV). Por tanto, este acuerdo no es generalizable y el resto de comunidades autónomas estará representado a través del Estado español. Desde el Gobierno Vasco elevan este paso a la categoría de “histórico”.

Las relaciones en el marco de la ONU se producen entre estados reconocidos, y son ellos los que tienen escaño en su asamblea. Ese reconocimiento da entrada a su vez en las distintas divisiones sectoriales de la ONU, como las dos mencionadas. Pero existe la posibilidad de entrar como miembro asociado. La legalidad, en cualquier caso, impide que un miembro asociado defienda posiciones enfrentadas o abiertamente contradictorias con las del Estado español, que es quien tiene la competencia para fijar la política internacional. Ahora bien, la gran novedad radica en que Euskadi podrá preparar de manera bilateral con el Estado las conferencias y los informes que vaya a defender en estos organismos en materia de euskera, tecnología, turismo sostenible o igualdad de género y, en lugar de que sea el Estado quien resuma de viva voz la posición vasca, será el representante vasco quien lo haga de manera directa y por su propia boca. 

Estos embajadores van a ser nombrados de inmediato, y podrán acudir tanto a París (sede de la Unesco) como a Madrid (OMT) en cuanto sean convocados. El único matiz es que el proceso no será legalmente efectivo hasta que se celebren las asambleas de ambos organismos en noviembre de 2027. El Gobierno español concreta de este modo la promesa que había realizado el socialista Pedro Sánchez a finales del año pasado, cuando abrió la puerta a la entrada de Euskadi y Catalunya en estos dos foros. En sentido estricto, una mayoría de estados podría oponerse pero, al parecer, el Estado español ha dado este paso tras constatar que no habría obstáculos, y esta es una cuestión que, como indican las fuentes consultadas, no ha sido polémica en otras ocasiones. Recuerdan que otras naciones sin Estado como Flandes y Quebec cuentan con este mismo estatus. A la firma del protocolo, además, acudió también la directora general de Naciones Unidas, Lucia García Rico.

El secretario vasco de Exteriores, Ander Caballero, y la vicelehendakari Bengoetxea, en la reunión con el ministro Albares Irekia/Ministerio

Por las competencias propias

Tanto Bengoetxea como Albares destacaron la relevancia del acuerdo. “Este acuerdo es un paso muy importante en el fortalecimiento de la presencia internacional de Euskadi a través de organismos multilaterales, especialmente en un momento geopolítico en que estas organizaciones son más necesarias que nunca”, dijo la jeltzale, quien añadió que “es una oportunidad para incrementar la capacidad de interlocución e influencia en ámbitos de especial interés para Euskadi como la cultura, la lengua, el patrimonio, la educación, la ciencia, el turismo y la sostenibilidad”.

En paralelo, el Gobierno Vasco seguirá trabajando para “tener voz propia” en todos los foros donde se debatan asuntos de su competencia. Por ejemplo, hace meses acordó ampliar la presencia en el Ecofin, donde las diputaciones forales tienen mucho que decir porque tienen haciendas propias y diferenciadas del Estado español. Una aspiración aún sin satisfacer es la entrada en el Consejo de Justicia y Asuntos de Interior de Europa, presencia que se justifica por la Ertzaintza. En todos los casos, la presencia se sustenta en las competencias propias, y el propio ministro Albares encuadró este viernes el acuerdo sobre Unesco y OMT en la proyección de las competencias propias vascas. Bengoetxea puso en valor que Euskadi podrá aportar conocimiento y “tomar decisiones contrastadas” escuchando otras opiniones. Ambos gobiernos compartieron también sus esfuerzos diplomáticos para crear la macrorregión atlántica o el reconocimiento del euskera en Europa, cuestión que el ministro Albares señaló en ETB-2 como objetivo “irrenunciable y personal” que se cumplirá antes o después a pesar del PP porque ningún Estado lo va a vetar y solo hay “dudas”.