En los últimos meses, el nombre de Ursula von der Leyen no ha dejado de estar asociado a la controversia por sus declaraciones sobre la guerra en Irán, por su cuestionado liderazgo europeo ante los desmanes de Donald Trump, o por su resbalón con los fondos agrarios y de cohesión de la Unión Europea, unos fondos que ha propuesto centralizar en planes únicos estatales que amenazan el papel de los territorios. La presidenta de la Comisión Europea matizó sus palabras a finales del año pasado, pero lo hizo sin rectificar del todo y forzada por las circunstancias, ante el riesgo real de que el Parlamento tumbara el plan financiero plurianual 2028-2034. Envió una carta a las principales autoridades para prometer, entre otras cuestiones, que los territorios tendrían una comunicación directa con la Comisión. Pero la centralización de los fondos en planes estatales sigue en pie, y estas promesas son tan genéricas que el Gobierno Vasco no las tiene todas consigo y no quiere hacer actos de fe. Por ello, mantiene la presión y las espadas en alto para garantizar al menos una asignación propia para Euskadi y una negociación directa con Europa. 

El consejero de Hacienda y Finanzas, Noël d’Anjou, refrescó este jueves sus exigencias en su discurso de inauguración del VI Foro del Fondo Social Europeo en Bilbao. Allí, rechazó “la renacionalización de las políticas de cohesión”, y reclamó “una asignación clara de recursos a las regiones, un capítulo propio para cada región dentro del plan, y una autonomía jurídica y financiera para negociar directamente con la Comisión Europea”. Recordó, además, que Euskadi es una nación sin Estado que reivindica su papel en la construcción europea.

El Gobierno Vasco permanece en guardia ante el reparto de estos fondos, porque se va a seguir el mismo modelo que el empleado con el mecanismo de recuperación y resiliencia del coronavirus: planes estatales y condicionados a la implementación de una serie de reformas. No fue precisamente una experiencia de éxito a ojos del PNV, que pretendía una gestión más cercana, desde las instituciones que conocen directamente al tejido económico y que podrían propiciar un reparto menos lastrado por la burocracia. Cabe recordar que el PSE no puso objeciones a ese mecanismo y dio por buena la cogobernanza aplicada por el presidente español, Pedro Sánchez, jefe de filas del socialismo. Pero, el pasado mes de febrero, la comisión de asuntos europeos del Parlamento Vasco aprobó una iniciativa original de EH Bildu transaccionada con PNV y PSE donde los tres partidos exigían a la Comisión Europea que revise “en profundidad” su propuesta, que presente otra con presupuesto fijo y que garantice “la participación directa de las autoridades regionales en el diseño, ejecución y evaluación de las políticas europeas, así como en la negociación directa de cada región con la Comisión”.

La implicación vasca

D’Anjou redobló este jueves la presión tras realizar una reflexión más amplia sobre el “momento crítico” que vive Europa por las tensiones mundiales, un momento que exige “actuar con determinación para defender la competitividad de Euskadi”, y también mantener Europa unida. D’Anjou defendió la aportación de Euskadi como un factor que puede contribuir a fortalecer esa Europa, porque sus objetivos están alineados. “Queremos impulsar con fuerza la transición ecológica, acelerar la transformación digital... Euskadi quiere y debe ser parte activa en los desafíos estratégicos que marcarán el futuro de Europa. Solo así podremos contribuir al diseño de una política de cohesión moderna, eficaz y cercana a los territorios”, añadió. 

Y justificó su propuesta en que el Gobierno Vasco está alineado con las prioridades europeas, ya que tiene el Plan de Industria 2030, el plan de inversiones Eraldatuz, y los faros de innovación. A partir de ahí, hiló con la propuesta del marco financiero europeo 2028-2034.

“Euskadi ha participado activamente en las consultas públicas abiertas por la Comisión”, dijo. El Gobierno Vasco, de hecho, envió sus aportaciones en mayo y octubre de 2025. “Valoramos positivamente que competitividad e innovación se sitúen como ejes estratégicos. Sin embargo, las redes de regiones a las que pertenecemos, la conferencia de regiones periféricas marítimas o Power Regions, llevan meses expresando su preocupación ante la orientación de los llamados planes nacionales y regionales. Nos sumamos a lo expresado por el Parlamento Vasco y el comité de regiones. Euskadi rechaza la renacionalización de las políticas de cohesión y reclama una asignación clara de recursos a las regiones, un capítulo propio para cada región dentro del plan, y una autonomía jurídica y financiera para negociar directamente con la Comisión Europea. Reiteramos nuestro firme compromiso con las instituciones europeas”, sentenció.

D’Anjou reclamó después el “papel que las regiones sin Estado como Euskadi pueden aportar” al fortalecimiento democrático de la Unión Europea. Aprovechando el foro en el que se encontraba, que estaba abordando la incidencia del Fondo Social Europeo en suelo vasco, quiso reivindicar que la ejecución de los proyectos financiados por el FSE en Euskadi “avanza con rigor y buen ritmo”. 

El Gobierno Vasco reclamó una inversión cercana a los territorios. Y el consejero recordó que el Fondo Social Europeo es el más veterano de los fondos estructurales europeos, nacido en 1957 para generar oportunidades de empleo, como destacó el Ejecutivo. El Fondo Social Europeo Plus, por su parte, es un fondo más amplio que incluye medidas de garantía infantil y cohesión social. En el transcurso de la jornada de este viernes, el foro acogerá los testimonios de varias personas que se han beneficiado de los programas financiados por esta inyección económica. Desde esta ventana, el Gobierno Vasco quiere reivindicar la implicación de Euskadi.