No cabía esperar que Pedro Sánchez fuera a rendirse con armas y bagajes por los trabajos de fontanería de Leire Díez en Ferraz o fuera, por cuenta propia o ajena. Así que el presidente español ha cumplido su guion al afirmar que, de lo que hiciera esa exafiliada de la que usted le habla no sabía ni papa y que, de haberlo sabido, no lo habría consentido. Como muchos otros poceros, Díez debía de ser autónoma.

El que sí tenía contrato fijo con José Luis Ábalos era Koldo García. El Tribunal Supremo le ha negado la libertad condicional porque cree que podría salir por piernas ante una sentencia “inminente” en el ‘caso mascarillas’. Si sabe leer entre líneas, se pondrá en lo peor: si la sentencia fuera a ser benévola ¿por qué retenerle en la cárcel? Así que suena a que los jueces que le han juzgado han decidido que, sacarle para volver a meterle, es tontería. 

Volviendo a Pedro Sánchez, ha despejado la sospecha de un superdomingo electoral en primavera. Sabe que los socios no quieren verle polarizando las urnas que decidirán alcaldes, junteros y diputados autonómicos y promete no hacer esa barrabasada para que le dejen estirar la legislatura. 

Pero, si los escándalos amenazan con menguar la primera y segunda línea del PSOE, el PP tiene cantera. Acaba de elegir a Ignacio Dancausa, que llega a presidente de Nuevas Generaciones amamantado por Isabel Díaz Ayuso.

La gota que colma

Arrimarse al Papa, mal que bien

Los partidos ante la visita. Hoy llega el Papa al Estado y, al PSOE, la visita le parece ideal y la doctrina difundida por León XIV en temas de actualidad social y política le anima a buscar el roce, cuando no el cariño. Al PP le pitan los oídos con el relato pontificio sobre inmigración, pero a beatífica actitud no le va a ganar nadie. Vox, en las antípodas de la doctrina social de la Iglesia, hace por ganarse el cielo callando sus pecados. Y las izquierdas, todas ellas, desprecian el altavoz de las palabras del obispo de Roma porque son ateos y, hacer de éste su propio tipo de religión, les impide razonar fríamente.

Este chaval ganó puntos boicoteando manifestaciones feministas; contrario a la ley de “solo sí es sí”, arremete contra las “leyes ideológicas” LGTBI que fomentan la igualdad; no hay en su boca frase sobre inmigración que no le asocie a la falta de “ley y orden” y las mafias; en su relato, la memoria histórica no afecta al franquismo, consiste solo en arropar a las víctimas de ETA; y, por supuesto, nacionalismos son otros, esos que quieren romper España. Así que, tranquilos: por muchos inhabilitados que dejen al PP las Púnica, Gürtel, Lezo, Kitchen, Erial, Imelsa o cajas B, hay más banquillo.