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Eguneko autopsia

Cumbre en Pekín sin cuentos chinos

Llegado el momento mollar, la Administración Trump mide hasta dónde puede y hasta dónde no escenificar una superioridad que, sobre China, ya no tiene

Cumbre en Pekín sin cuentos chinosEFE

Se hacía muy difícil ayer fijar la atención fuera de Pekín. Con permiso de Florentino Pérez, la estabilidad financiera y geoestratégica global se ha estado jugando ayer y hoy allí con la cita de Donald Trump y Xi Jinping. El primer cara a cara confirmó varios tópicos que acaban por convertir en previsible el errático proceder de la actual Administración estadounidense. A saber: entre bomberos procuran no pisarse la manguera; el inquilino de la Casa Blanca tiende a ser más firme con los más débiles y más dócil con los que le miran a los ojos; el de Zhongnanhai -la residencia oficial del presidente de la República Popular- aplica con paciencia milenaria el cerco sobre la escindida isla de Formosa a cambio de administrar su potencial comercial.

Y, por encima de casi todo, ambos prefieren que el club nuclear del que son partícipes no se amplíe con nuevos actores como Irán. En lo comentado se resume más o menos lo ocurrido en las últimas horas. Trump se guarda los aranceles para cuando no tenga delante a Xi y éste ofrece mejorar la desventajosa relación comercial de EE.UU. mientras no hagan casus belli de la integridad de Taiwán. Ellos, encantados y los demás igual de intranquilos. Lo que no quita para que, cuando ambos hagan balance de sus encuentros, pueda parecer que han estado en distintas reuniones.

La gota que colma

Al séptimo día, Ayuso descansó

Colea su viaje a México. Cuando parecía que no podía brotar ninguna otra simplicidad ofensiva de la presidenta de Madrid hacia México, llegó la comisión de ayer. “México no existió hasta que llegaron los españoles”, se dejó decir. El milagro bíblico debió de ser algo así: apareció Cortés, impuso las manos tras una advocación a Isabel la Católica y la luz se hizo. Y vio Hernán que todo lo que había allí era bueno y decidió decrecer y dividir el número de sus habitantes para llenar esa tierra y someterla. Así que, para cuando llegó Ayuso, al séptimo día, ya solo le quedaba descansar. Y descansada se ha quedado.

Pero no me olvido de Florentino, porque el endogámico microverso de la Villa y Corte no deja de proyectar mediáticamente su ombligo como si fuera el de todos. Una cosa diré en favor del magnate y presidente del Real Madrid: crea escuela. Creíamos haber descubierto una nueva tipología humana en el proceder impune de los tecno oligarcas de Silycon Valley y resulta que son unos meros aprendices de quien lleva décadas ejerciendo de élite. ¿Qué es eso? Pues permitirte poder soltar cualquier cosa que te venga a la boca desde los intestinos y la bilis y no necesitar que sea coherente para tener a un país analizándolo tres días.