En dos días comienzan mis vacaciones. ¡Por fin! Parecía que no iba a llegar nunca. ¡Ha sido el julio mas largo de mi vida! Mi hija tampoco nos lo ha dejado nada fácil. No teníamos con quién dejarle mientras trabajábamos, así que le hemos llevado a la guardería todo el mes y ha sido horrible. No quería ir y así nos lo ha hecho saber con el mal humor que le ha acompañado durante todo julio. ¡Qué de burros hemos tenido! Y sus formas de actuar nos han sacado de nuestras casillas en más de una ocasión: “June, hay que vestirse”. No le daba la gana. Tras haber conseguido vestirle te ibas de su habitación y cuando volvías a por ella... ¡se había vuelto a poner el pijama! Un horror, ya os digo. Hemos tenido que tirar de paciencia infinita para no acabar locas. Y es que no sé qué les pasa a los niños en verano, debe de ser el viento sur en sus minicerebros, pero oye que a veces casi prefieres que vuelva a llegar el invierno y su rutina. Nada, en dos días me emocionaré colgando el cartel de: ¡Cerrado por vacaciones! Ya nos toca disfrutar de unos días en familia y salir un poco de Vitoria. Sol, playa, piscina y no hacer gran cosa en todo el día. ¡Suena genial! Espero no querer salir corriendo a la primera de cambio. ¡Deseadme suerte!