ací en el exilio de mis aitas en Cumaná, capital del estado Sucre en el Oriente venezolano, a cinco metros del Caribe. Allí me enseñaron a cantar el “Gloria al Bravo Pueblo” y a homenajear a Simón Bolívar como Libertador de cinco Repúblicas americanas del “yugo español”. Cuando vinimos a Donosti y estudié en los Marianistas de Aldapeta ya Simón Bolívar no había sido el Libertador para el franquismo, sino el odioso separatista que se había cargado parte del imperio español. Con el tiempo y la apertura política y el impulso de Patxi Abrisketa creamos la Sociedad Bolivariana, propusimos una plaza Venezuela con busto de Bolibar en Bilbao y una cátedra bolivariana en la UPV bajo el rectorado de Martin Mateo. En el bicentenario de su nacimiento en la Puebla de Bolibar, el lehendakari Garaikoetxea inauguró un museo bolivariano y pusimos una placa en la casa donde vivió el Libertador un año, de una corta vida de 47, en el Casco Viejo de Bilbao. En el Centro Vasco de Caracas, bajo su cuadro, cuelga una bella y expresiva frase de la poetisa rumana Elena Vacaresco que dice: ”Bolívar, pradera de molino en lengua vasca, molino que supo moler trigo de gloria y dar a los pueblos, pan de libertad”.

La batalla de Carabobo selló la independencia de Venezuela, de la que ahora se han cumplido 200 años y a tal efecto en Caracas, el régimen chavista organizó un congreso “Bicentenario de los pueblos del Mundo” entre el 21 y el 24 de junio. De Euskadi viajó una delegación de Sortu (Arkaitz Rodríguez estuvo en la toma de posesión de Nicolás Maduro, tras unas elecciones fraudulentas no reconocidas por setenta países democráticos) y su ministro de asuntos exteriores recibió «delegaciones del País Vasco y del Estado español», integradas por diversos cargos de Sortu y el PCE, con el objetivo de «estrechar los lazos de solidaridad». En concreto, el canciller chavista, Jorge Arreaza, se reunió el viernes 25 de junio con Iñaki Ruiz de Pinedo, diputado de EH Bildu por Álava; Alberto Garro, alcalde de la localidad bizkaina de Ziortza-Bolibar; Asier Altuna, jefe de Relaciones Internacionales de Sortu; Manuel Pineda, eurodiputado de Unidas Podemos-IU y secretario del Área Internacional del PCE; José Luis Centella, presidente del PCE, y Marta Martín, miembro de la Comisión Internacional del PCE. Es decir, comunistas en distintos grados.

Durante la reunión en Caracas de Jorge Arreaza con los cargos de Sortu y PCE, de acuerdo con la información de la cancillería chavista, se abordaron «temas como el avance de la izquierda en Europa, la situación venezolana, las próximas elecciones regionales que se desarrollarán en el país, además de otros aspectos relacionados con la política interna y externa». Asimismo, apunta la nota, el canciller chavista «agradeció particularmente a los representantes del País Vasco la solidaridad que han mostrado con Venezuela, desde la Puebla de Bolívar». Pero el título de este artículo obedece a que en una reunión, tipo Aló Presidente, con Nicolás Maduro, el alcalde de Bolibar, Alberto Garro fue presentado elogiosamente por el dictador diciendo que venía de “nuestro amado País Vasco. Muy pronto voy a visitar el País Vasco. De allí vinieron los Libertadores. El apellido de Bolívar viene del País Vasco”. No creo que se le ocurra. Le podría pasar lo que a Pinochet. Ante eso Alberto Garro glosó la figura de Bolívar. Lo hizo adecuadamente aunque me hubiera gustado que además de los elogios hubiera recordado frases claves para entender a Simón Bolívar como: “Huid del país donde uno solo ejerce todos los poderes. Es un país de esclavos”; “todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad han acabado al fin con sus tiranos”; ”maldito sea el soldado que vuelva sus armas contra su pueblo”.

El encuentro de estos cargos de Sortu y el PCE con Maduro y su canciller se produce en un momento en que la oposición democrática venezolana, liderada por Juan Guaidó, ha aceptado, bajo determinadas condiciones y con mediación internacional, entablar una negociación con el régimen, para tratar de dar una salida a la actual crisis en Venezuela, un diálogo que estarían dispuestos a apoyar EE.UU. y la Unión Europea. También cuando “Reporteros sin Fronteras” han declarado indeseable a Maduro por su persecución a la prensa.

El jesuita Luis Ugalde, vasco de Bergara, ex rector de la Universidad Católica de Caracas y una de las grandes referencias de la oposición venezolana viene batallando por unas elecciones libres con una serie de medidas. Sus tesis son las siguientes:

“La situación es tan grave y la crisis se acelera tanto cada día que ya no se puede hablar con eufemismos y en susurros para que el enfermo no se alarme. Es necesario que civiles y militares hablemos y discutamos abiertamente sobre la necesaria y rápida intervención quirúrgica si no queremos que el enfermo se muera; es decir, que nos quedemos sin país. Proponer abiertamente las vías de solución no es delito, pero sí lo es ocultar con cinismo, disimular con el silencio y agravar con la inacción. Esta es la unidad que el país reclama para salvar la vida del enfermo. Ante la dura realidad que nos oprime, hay que buscar la cirugía mayor para evitar la muerte y definir la ruta de salida y reconstrucción.

1.- Maduro el 20 de mayo no fue elegido democráticamente, sino que impuso dictatorialmente una votación para continuar hasta el 2025.

2.- La actual realidad de muerte (con votaciones o sin ellas) es causada por la insensata política impuesta por el Gobierno que ha fracasado en todas las áreas. Frente a la tiranía, todos, civiles y militares, estamos obligados (art. 333) a actuar para restablecer la Constitución y los derechos humanos.

3.- Esta tragedia humana tiene que ser el factor decisivo y más urgente para la unidad. Sería terrible que los demócratas no entendieran ni supieran comunicar que la respuesta es para hoy y no para empezarla a pensar dentro de ocho meses, luego de realizar procesos electorales que están bloqueados por la dictadura.

La ruta más razonable y democrática hacia la que todos unidos debemos empujar nacional e internacionalmente es:

A.- Renuncia de Maduro y su gobierno, con salida negociada.

B.- Gobierno de transición presidido por el Presidente de la legítima Asamblea Nacional.

C.- Junta de Gobierno civil con participación militar para de inmediato tomar las medidas de ayuda humanitaria, frenar la hiperinflación y establecer las condiciones y garantías jurídicas para la reactivación económica y la inversión. En la Junta debe haber una representación empresarial-trabajadora capaz de elaborar una propuesta económica-social productiva y generadora de trabajo e ingresos dignos, consciente de que si no trae solución para los pobres no la habrá para nadie.

D.- Restablecimiento de la legalidad constitucional con separación de poderes, liberación de presos políticos, exiliados y perseguidos.

Habilitación de políticos y partidos arbitrariamente inhabilitados. Restauración de la plena libertad de expresión y de comunicación.

E.- Eliminación de la dictatorial Asamblea Nacional Constituyente y nombramiento del nuevo Consejo Nacional Electoral.

F.- Preparación de las condiciones indispensables para la elección presidencial libre, democrática y transparente; que seguramente solo será posible dentro de nueve meses o más.

Renuncia y transición. Todo este proceso empieza con la renuncia de Maduro (porque su régimen desde hace tiempo es tiránico y su reelección fraudulenta), con mucha urgencia y al menor costo político. El nuevo gobierno de transición necesita el mayor apoyo y unidad nacional e internacional; en primer lugar de la inmensa mayoría de los 30 millones que se animará, movilizará y organizará, si ve que por fin el cambio va en serio.

La transición requiere negociación, tanto para la salida de este gobierno como para la respuesta a la emergencia económico-social y la movilización para la reconstrucción. Necesitamos nacer de nuevo, ciertamente los partidos pero también los empresarios, trabajadores, líderes espirituales, universidades, academias, gremios, vecinos, variadas organizaciones sociales...”

Esta es la receta del Padre Ugalde. No la de Sortu, ELA, LAB y demás fuerzas de una izquierda no democrática que siguen apoyando una siniestra dictadura, lo mismo que en Nicaragua. Lo malo del caso es que hay gente que no sabe que la cúpula de Sortu no es democrática, no quieren enterarse y ven bien que un alcalde y parlamentario vasco vayan, en nombre de Euzkadi, a festejar y ser cómplices de una dictadura tan feroz como la chavista. Y si dudan, que se lo pregunten al Padre Ugalde uno de los jesuitas referencia de la Teología de la Liberación, hombre de izquierda que sigue diciendo que el chavismo nada tiene que ver con la izquierda sino con una narco dictadura. O también a los once mil de los 5,6 millones de emigrantes venezolanos, que en tres años han emigrado para vivir con nosotros.