alababa el consejero Jon Darpón el sistema vasco de salud en una entrevista publicada ayer en este periódico. Con razón. Basta con darse una vuelta por otros lares para comprobar que Osakidetza sigue siendo un referente tanto en atención como en eficacia. Es posible que alguno pueda quejarse de las listas de espera, de la falta de médicos o enfermeras, de que tal o cual diagnóstico o tratamiento no han sido los más adecuados... Siempre hay fallos y aspectos que mejorar aunque, justo es decirlo, la percepción generalizada es que el afán de superación ha sido y es una constante a pesar de la crisis que estamos padeciendo. Decía el consejero que a pesar de la proliferación de seguros privados en la ciudadanía vasca -hasta 400.000 según los últimos datos- lo cierto y verdad es que todos acudimos a Osakidetza a poco que la enfermedad se complique. Y aseguraba estar muy orgulloso de ello. No es para menos. La salud gratuita y universal así como la educación deben ser pilares fundamentales en el estado de bienestar al que aspiramos a construir. Si convenimos que esto es así, lo que no entiendo es por qué los parlamentarios disponen entre otras prebendas de un seguro médico privado. ¿No confían en Osakidetza ni los que legislan ni los que la gestionan? Es una cuestión de concepto.