Acabé 2016 buscando refugio espiritual en la inocencia infantil y creo que comenzaré este 2017 del mismo modo... Bueno, no sabría decir si inocencia es la palabra. Esta es la historia de una niña emprendedora. Nuestra heroína es Ashlynd, una fantástica niña estadounidense de seis años, que pasó en moto de la carta a Santa Claus y de la monserga esa de que te tienes que portar bien. ¿Estamos en la era de Internet o qué? Sigilosa como un ninja, aprovechó que su madre dormía para tomar su dedo, acercarlo a su smartphone y desbloquearlo. Yo me imagino a Ashlynd modo Tom Cruise colgando del techo en Misión Imposible. A partir de ahí, la cosa fue fácil. Cualquier niño de meses hoy en día maneja una pantalla táctil con la misma soltura que Messi regatea en el área, no les digo nada una niña de seis años, a la que imagino bregada en estas lides. Entró en Amazon y en un ti-ta se organizó ella solita la mañana de Navidad bajo el árbol. 250 dólares en juguetes. Cuando los padres comenzaron a recibir confirmaciones de pedidos de su cuenta común de Amazon cundió el pánico pensando que les habían hackeado. En este punto, me imagino a la niña con mirada condescendiente, ay almas de cántaro... El asunto luego se aclaró y tal. Pero cuidado con el móvil durante la siesta...
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