De incapaces y frentes
lo de Catalunya me interesaba, despertaba mi curiosidad y, en ocasiones, hasta me divertía. Pero suponía, supongo que como casi todos, que la cosa no iba a pasar de un pulso y que tarde o temprano se alcanzaría un pacto de mínimos para que ninguno, ni centralistas ni independentistas, salieran demasiado mal parados ante sus respectivos electorados. Pero hete aquí que lo que por fin me ha descubierto la prolongada pelea no ha hecho sino confirmar que estamos gobernados por dirigentes con escasa cultura democrática, de raquíticas miras cortoplacistas, en definitiva unos incapaces de tomo y lomo. La hasta hace poco posibilista, monárquica y hasta españolista Convergencia de Artur Mas se aprovecha de la fundada indignación de los catalanes para ocultar las tremendas corruptelas de su partido. Ha sido el listo-tonto útil de los independentistas hasta que le llegue, que le llegará, el momento del sacrificio. Por el otro lado se sitúan Rajoy y el PSOE de Pedro Sánchez, furibundos guardianes del bipartidismo que tan buenos réditos les ha otorgado en lo que llevamos de democracia. Defienden intereses comunes, los suyos, aunque la táctica sea la misma de Mas, en este caso alentando el rancio nacionalismo español. Y si de paso fagocitan al un tanto ególatra Albert Rivera pues miel sobre hojuelas.