Montaña rusa
Atentos al fin de año que vienen curvas. A la cita con las generales del 20 de diciembre, sumen el inminente Pleno de investidura de Catalunya. A más tardar, el 9 de noviembre, primer aniversario de la consulta que ha acabado con el president y dos conselleras imputadas. Pero antes, con la investidura de Artur Mas en el aire, el Parlament votará la resolución de JxSí y la CUP, banderazo de salida a la “desconexión” de Catalunya del Estado que da 30 días para empezar a tramitar “las leyes de proceso constituyente”. De por medio, sin perder de vista la campaña de las generales, podría ocurrir que el Gobierno español recurriera esta moción al Constitucional: ya recurrió la declaración soberanista de 2013, recurso que el TC admitió parcialmente. Ojo, que el texto llama a no superditarse “a las decisiones de las instituciones del Estado, en particular del TC”: si a Atutxa, Knörr y Bilbao se les condenó por desobediencia, imaginen la que se puede montar con la recién horneada reforma ad hoc del TC que permite multar o suspender a quienes no cumplan sus resoluciones. Si en el maremágnum no se logra investir president, se podrían repetir elecciones en marzo. Y claro, por ahí siempre planea el 155 de la Constitución y todo esto con cambio -o no- de inquilino en La Moncloa. ¿Quién dijo que eso de la política era aburrido?