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Mesa de Redacción La asignatura hueso, por Julio Iturri

cualquier inicio de curso que se precie se caracteriza, entre otras imágenes, por lapiceros recién afilados y esos flamantes cuadernos txukun txukunak sin estrenar, cuyas inmaculadas hojas en blanco aguardan impacientes la escritura de nuevas ideas y proyectos. Vitoria arrancó ayer con la romería de Olarizu su particular curso municipal, en esta ocasión con cambio de ciclo escolar, nuevos profesores y otro alcalde. La asignatura que a priori se presenta más peliaguda -como casi siempre- son las Matemáticas, puesto que el Ayuntamiento tiene que cuadrar la pregonada herencia de un déficit de 60 millones con los nuevos presupuestos y los proyectos prometidos. También tendrá que esmerarse en la asignatura de Sociales o resolver el problema de la movilidad, pues aún no sabe si irá a clase en autobús, en coche o en bici, ni dónde estarán las paradas de las nuevas líneas del tranvía, si es que llegan. Pero lo que quizás ignoren los nuevos alumnos es que la asignatura más exigente quizás sea la de enseñanzas artísticas -pese a creer que no da de comer-, pues es la que tiene que poner música -que simboliza esa parte estética y artística de la política- a la gestión municipal. Y es sabido -lo sabemos desde Obama- que un discurso puede emocionar más por la música que por la letra.