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Uno de los nuestros

mucho se ha comentado la reunión discreta entre un ministro y un delincuente que de presunto cada vez tiene menos. Conversaciones de alcoba entre Jorge Fernández Díaz y Rodrigo Rato que se llevan a cabo en el ministerio, o sea en espacio público y pagado por todos aunque, al parecer, reservado a unos pocos. Y no digo yo que no fuera más importante que nadie el ex vicepresidente del Gobierno, ex director gerente del Fondo Monetario Internacional y ex presidente de Caja Madrid y Bankia, además de consejero asesor del Banco Santander, La Caixa y Telefónica, pero es que ahora no es sino un acusado por fraude, alzamiento de bienes y blanqueo de capitales. Un pillo, vamos, que al parecer no tenía bastante con cobrar un sueldo de 2,4 millones de euros (solo por llevar a Bankia hacia la bancarrota) porque, como tantos en estos tiempos de corrupción, sentía que merecía más, que se lo merecía todo. O quizá nos hallamos ante un resentido que aspiraba a suceder a José MaríaAznar como presidente del Gobierno y que se obnubiló definitivamente cuando vio que el elegido era Mariano Rajoy. En fin, como decía Ray Liotta en la sublime película de Scorsese, “Ser gangster es muchísimo mejor que ser presidente de los Estados Unidos.” Uno de los nuestros, que diría el ministro.