Se quema
Es normal, es verano, la tierra está seca, hace mucho calor... Sí, sí, eso ya lo sé. Primer café de la mañana en uno de los pocos bares que ha quedado abierto esta semana en mi camino de casa al periódico y el parroquiano con el que charlo esta vez me quiere convencer de que el hecho que describe la noticia que tenemos sobre la barra no tiene nada que ver con la última modificación de la ley que va a permitir a partir de ahora recalificar el suelo que haya sufrido incendios sin esperar el plazo estipulado de al menos 30 años si hay motivos de interés público. La información habla de 88 focos de incendios en un fin de semana en Galicia al tiempo que repasa la situación en distintos puntos de la península, dibujando un panorama desolador. Además, en muchos de los casos, se tienen sospechas de que la mano del ser humano ha tenido mucho que ver. Y un servidor, que es un mal pensado de aquí te espero, sostiene, frente a la bondad del discurso de mi compañero de cortado, que algo pasa, sobre todo en los sucesos que ocurren, qué casualidad, cerca de urbanizaciones y zonas habitadas, ahora además que dicen que el sector de la construcción está empezando a dar síntomas de vida. Y todo esto mientras el camarero nos mira pensando: ¿por qué no me habré ido yo de vacaciones?